miércoles, 17 de febrero de 2016

Poznan, tras los orígenes del país

Esta mañana tocó madrugar bastante, atrás dejamos la encantadora Wroclaw para dirigirnos hasta nuestro nuevo destino, una ciudad de la que poco sabíamos hasta ese momento, Poznan. 

A pesar de no ser muy conocida, los orígenes de esta ciudad son muy antiguos, se remontan al siglo VIII cuando era una fortaleza dominada por los eslavos. En el siglo X fue elegida por Mieszko I como sede del estado y como primer obispado de Polonia, así en el año 968 se construyó su catedral, la primera del país. 
La ciudad de Poznan también es conocida históricamente por ser el escenario del levantamiento obrero contra el régimen comunista, dicho levantamiento se conoció con el nombre de "Pan, verdad y libertad" en protesta contra las precarias condiciones económicas, dicho acontecimiento, que tuvo lugar en 1956, dejó más de 70 obreros muertos.

Lo bueno que tiene madrugar es que puedes aprovechar muy bien el día, de esta manera a primera hora de la mañana ya estábamos en la ciudad dispuestos a conocer los lugares más importantes de la misma, si el tiempo lo permitía, pues el día había amanecido bastante nublado y la lluvia amenazaba en cada momento. 

Comenzamos la visita por la Stary Rynek, la Plaza Vieja, el corazón del casco antiguo y lugar lleno de rincones encantadores. Se trata de una de las plazas más bellas de Polonia y en ella destacan las casas de fachadas de colores que antiguamente fueron pescaderías, en la parte de arriba vivían los comerciantes y abajo vendían sus mercancías. 








En la plaza siempre ha estado el mercado de la ciudad, antiguamente las casas eran de madera, pero poco a poco se fueron sustituyendo por las que podemos ver hoy en día, bueno, las restauradas, ya que durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad de Poznan fue bastante dañada. 

En la Plaza se encuentran varias fuentes colocadas en diferentes lugares, la fuente de Apolo, Neptuno, Marte y Proserpina.


Uno de los edificios más importantes de la plaza es el Ratusz, el precioso ayuntamiento renacentista construido entre 1556 y 1560. Es un edificio bastante alto en comparación con el resto de edificios de la plaza, posee varias plantas con arcos y galerías decoradas con frescos. El edificio está coronado por una torre de 61 m de altura. 

Al medio día, el reloj ofrece un espectáculo para todo el que lo quiera observar, dos cabras aparecen haciendo chocar sus cuernos con las campanadas. Esto se debe a una leyenda que cuenta como Bertel Wolf, el constructor del reloj, quiso mostrar a las autoridades del lugar el gran trabajo que había realizado, para ello se organizó una fiesta oficial el la que se iba a dar de comer grandes manjares entre los que se encontraba venado asado. Uno de los cocineros se despistó observando el ambiente que se estaba creando alrededor de la plaza y quemó el venado. Rápidamente pensó en una solución y decidió coger dos cabras al vecino para asarlas, cuando los animalitos llegaron a la cocina y vieron cual iba a ser su final, se escaparon y llegaron hasta la torre del reloj, donde acorraladas empezaron a chocar sus cornamentas. Los visitantes que se encontraban en la plaza, así como las propias autoridades locales, disfrutaron con el espectáculo y decidieron colocar dos cabras mecánicas en el mecanismo del reloj, de forma que se han convertido de alguna manera en la imagen de la ciudad. 


Delante del ayuntamiento se encuentra el "poste de los azotes" con una figura de un verdugo. Data de 1535 y fue utilizado durante años para atar y castigar duramente a aquellos que se saltaban las normas.


En la misma plaza, concretamente en Stary Rynek 45, se encuentra el Museo de Instrumentos Musicales, el único en Polonia de este género y el quinto en el mundo en esta temática. Alberga gran cantidad de instrumentos de diferentes épocas y países y consta de una sala dedicada exclusivamente al maestro polaco Chopin donde se conserva su máscara mortuoria y un molde de su mano.


Al salir del museo había comenzado a llover, así que antes de continuar con la visita, buscamos en la misma plaza un lugar para comer. Encontramos un restaurante con una terraza desde la que teníamos muy buenas vistas, así que allí nos sentamos y nos comimos un codillo con su puré de patata que nada tenía que envidiar a los preparados en Alemania, acompañado además de unas cervecitas, jejeje.


Nuestra siguiente visita está en las calles cercanas a la plaza, unas callejuelas estrechas llenas de encanto que esconden verdaderas joyas, como por ejemplo la Iglesia parroquial de San Estanislao construida por los jesuitas entre 1561 y 1732. Ya por fuera es monumental, pero su interior está ricamente decorado con frescos y enormes columnas. Es una de las iglesias barrocas más impresionantes de toda Polonia.



Otro de los templos que visitamos fue la iglesia de San Francisco, su sencillez exterior nada tiene que ver con la ornamentación que encontramos en el interior, una exaltación al barroco en toda regla.


No queríamos irnos de la ciudad sin saludar al "Viejo Marych" creada en 2001 y que representa a un ciudadano imaginario de Poznan que se trasladaba al trabajo en bicicleta mientras participaba de la vida de la ciudad. Se encuentra en la calle peatonal Polwiejska, una calle muy animada llena de comercios.


Éramos conscientes de que aún quedaban muchas cosas por ver en la ciudad, pero también queríamos continuar con nuestra ruta prevista y no llegar muy tarde a nuestro siguiente destino,  así que decidimos coger nuestro coche y poner rumbo al norte, hacia la preciosa ciudad de Gdansk de la que la que hablaré en la siguiente entrada.


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