sábado, 10 de noviembre de 2018

Día 3. Florencia. Galleria dell'Accademia, Covento de San Marcos, Iglesia Santa Croce

El día de hoy también iba a ser intenso disfrutando de la bella Florencia, nada más salir de nuestro apartamento, nos dirigimos a la Galleria dell'Accademia, uno de los museos más visitados de la ciudad. 

Esta vez sí que teníamos reserva, así que sólo tuvimos que canjear nuestro boucher por las entradas y a la hora que teníamos reservada ya estábamos dentro. A las 9 de la mañana, la fila para entrar (sin reserva) ya era enorme.... 

Si hay una obra conocida en todo el mundo que alberga este museo, es sin duda El David de Miguel Ángel.... qué maravilla, es imposible no emocionarse delante de semejante escultura. 





Esta escultura de mármol blanco de Carrara mide 5,17 metros de altura y representa a David antes de enfrentarse a Goliat. Miguel Angel la realizó entre 1501 y 1504 y tras su finalización fue trasladada a la Piazza della Signoria, junto al Palazzo Vecchio. Por miedo a que las inclemencias del tiempo fuesen deteriorando esta maravilla, fue trasladada a la Galleria en 1873, hoy en día junto al Palazzo Vecchio puede verse una copia de la misma. 
Esta escultura es el símbolo del Renacimiento Italiano y fue un encargo para la catedral de la ciudad.

Al margen de las posibles desproporciones de la mano derecha o de la cabeza, la escultura es de una perfección insólita, basta fijarse en detalles como los dedos, las venas, musculatura.... para darse cuenta del exquisito trabajo que realizó Miguel Angel a partir de un solo bloque de mármol. 



Después de estar un buen rato admirando el David, continuamos con la visita del museo en el que encontramos un gran número de esculturas, como por ejemplo la serie de los esclavos o prisioneros también de Miguel Ángel.

Tras la visita a la Galleria dell'Accademia nos vamos al Convento de San Marcos que se encuentra en la plaza del mismo nombre. No es uno de los lugares más visitados de la ciudad, pero merece muchísimo la pena. 

Se construyó sobre las ruinas de un templo anterior sobre el que se habían instalado unos monjes dominicos, hoy en día todavía lo siguen habitando frailes. 




El precio de la entrada es de  4 € por persona.

Lo primero accedimos al claustro, un gran museo donde pueden verse alguna de las obras más famosas de Fra Angelico, el protagonista de la decoración de este lugar. Primero visitamos la planta baja donde ya se pueden ver obras importantes del pintor religioso.






Es en la segunda planta donde se encuentra el punto culminante de este lugar, aquí podemos ver 44 celdas en cada una de las cuales Fra Angelico pintó un fresco que ayudara a la meditación de los frailes. 
Nada más ascender se encuentra una delas obras más famosas La Anunciación, una verdadera obra de arte. 



Nosotros vimos todas las celdas con cada una de sus frescos, dicen que las diez primeras son las mejores, pero ya que estábamos allí pasamos por todas jejeje. 










La Iglesia del Convento de San Marcos también  merece una visita, es una gran nave con capillas laterales y con algunas pinturas bastante interesantes. 




Desde allí nos vamos a la cercana Piazza della Santissima Annunziata en la que se encuentra la Iglesia del mismo nombre y en la que encontramos un mercado de diferentes productos. Esta plaza suele utilizarse a lo largo del año para diferentes acontecimientos. 


Tres de sus cuatro lados son galerías porticadas y en el centro se encuentra una estatua ecuestre de Fernando I.





La Iglesia de la Santissima Annunziata es una de las iglesias de la ciudad con más fieles ya que se le atribuye el milagro de un ángel que, según voces populares, entró en el templo y pintó un fresco con una imagen de la Virgen. 
Su interior es bastante recargado, nada más entrar a la derecha se encuentra el famoso fresco. 



Salimos de la plaza por la calle que desemboca en la Piazza del Duomo, desde la que se obtienen unas bonitas vistas de la Cúpula de Brunelleschi. 




Había llegado la hora de comer y para este día habíamos elegido un restaurante perfecto para degustar una de las especialidades de la ciudad, la bisteca fiorentina. El restaurante elegido es La Fettunta, en Via dei Neri 72R, muy recomendable, con una relación calidad precio inmejorable. Nosotros compartimos un plato con una bisteca de aproximadamente un kilo para tres personas, una ensalada y postre y quedamos más que satisfechos. 





Continuamos la visita con una de las Iglesias más famosas de la ciudad, La Basilica de Santa Croce. Fue construida por orden de los franciscanos con la intención de hacer una iglesia mayor que la de Santa Maria Novella regentada por los dominicos. 
Su construcción comenzó en 1294 y no finalizó hasta dos siglos después. 


Su interior gótico contiene los sepulcros de grandes personajes ilustres de la ciudad. 
El mismísimo Miguel Ángel se encuentra enterrado aquí, además de Maquiavelo, Galileo Galilei, Dante....La verdad que choca bastante que personas como Galileo Galilei se encuentren enterrados en el interior de una iglesia, en fin... 








Además del interior de la nave principal, merece la pena visitar sus claustros y ver obras como el gran fresco de la Santísima Cena  que le afectó considerablemente las grandes inundaciones de la ciudad que tuvieron lugar en 1966, fecha en la que también se deterioró una de las obras más preciadas del museo, la Crucifixión de Cimabue. 





La Piazza de la Santa Croce con sus fachadas típicas y  sus comercios es un buen lugar para pasar un rato. A lo largo de los años, diferentes acontecimientos se han dado lugar allí, desde torneos medievales hasta fuegos de la Inquisición... quizás alguno de los que hoy están enterrados en el interior de la iglesia, fueron candidatos a las llamas... 





El resto de la tarde lo dedicamos a pasear sin rumbo y a disfrutar de la belleza de esta ciudad, volvimos a la Piazza della Signoria, nos tomamos un spritz en una de sus terrazas, comimos canolis, tomamos helados.... en fin, Italia cada vez nos tiene más atrapados. 




Para cenar elegimos la Trattoria da Guido, en Via Faenza 34 y acertamos, es una trattoria típica con comida casera muy rica y a buen precio. 




Nos quedamos un rato disfrutamos de la tranquilidad de la ciudad por la noche, cuando muchos turistas ya no están o ya se han ido a dormir. Al poco también lo hicimos nosotros, habíamos aprovechado muy bien el día y, aunque era nuestra última noche en la ciudad, aún teníamos unas horas al día siguiente que íbamos a aprovechar muy bien!!


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