Día 2.Florencia.De Piazza del Duomo a Piazzale Michelangelo

Comenzaba nuestro primer día completo en la ciudad de Florencia y el primer lugar al que nos dirigimos fue a la Piazza del Duomo. Puedes estar mil veces delante de esta catedral, pero cuando llegas a sus pies, es imposible no emocionarse ante tal obra de arte, sin duda para mí es una de las más bonitas del mundo. 
Tengo que decir que en esta escapada a Florencia no teníamos como objetivo visitar los lugares más famosos (aunque pasamos por la mayoría de ellos), sólo habíamos reservado para visitar la Galleria della Accademia, ya que mi hermana sí tenía ilusión en ver la magnífica obra que esconde.  
La escapada florentina tenía como objetivo recorrer la ciudad, callejear, descubrir rincones espectaculares y también, una cosa muy importante, disfrutar de esa gastronomía italiana que nos tiene enamorados. 

No voy a entrar en describir la historia de este templo, sólo algunos datos:


La construcción de la Catedral de Santa María de las Flores comenzó en 1296 y se prolongaron durante 170 años más. Uno de sus elementos más característicos es su impresionante cúpula construida por Filippo Brunelleschi casi un siglo después de la finalización de la catedral. Fue un reto arquitectónico de los más importantes de la época!!

Su fachada es impresionante, utilizando mármoles con tonalidades diferentes lograron crear una obra espectacular. 

En la Piazza del Duomo, además de la imponente Catedral de Santa María del Fiore, también hay otros dos elementos muy importantes, uno es el Campanile, la torre que emerge al lado derecho de la catedral . Está decorado en su exterior igual que la fachada de la catedral, y desde sus 85 metros de altura se obtienen una de las mejores vistas. 

El otro edificio es el Battisterio, con orígenes inciertos, algunos aseguran que ya existía en la época romana como templo al dios Marte, aunque algunas investigaciones lo sitúan un siglo más tarde, cuando era utilizado como Baptisterio de la antigua iglesia románica de Santa Reparta.  Uno de sus elementos más famosos son sus Puertas del Paraíso, toda una obra de arte de la escultura italiana. La Porta del Paradiso, como la denominó Miguel Ángel, consta de diez grandes paneles esculpidos en bronce donde se desarrollan escenas del Antiguo Testamento. 
Las que vemos actualmente son copias, ya que la ciudad de Florencia ha sufrido grandes inundaciones y se retiraron para su restauración, algunos paneles se trasladaron al museo de la catedral para asegurar su conservación. 


En esta escapada no reservamos ni para entrar en la catedral, ni para subir a la cúpula. Si no llevas reserva es prácticamente imposible acceder, a no ser que quieras emplear más de tres horas en hacer una fila enorme…. Nosotros preferíamos conocer más lugares de la ciudad y perdernos por sus calles. 


Desde allí nos fuimos a ver alguno de los monumentos más ligados a la familia más famosa de la ciudad, los Medici. 
Entramos al patio del  Palazzo Medici Ricardi, hoy propiedad del estado italiano. 


De allí nos fuimos a la Iglesia de San Lorenzo, un templo que también tiene una imponente cúpula de ladrillo. La construcción de la iglesia la comenzó Brunelleschi, tras su muerte continúo con las obras Antonio Manetti il Giovane, aunque la fachada no llegó a concluirse nunca. 
Es una iglesia muy ligada a la familia Medici, de hecho llegó a convertirse en templo privado de la familia y en mausoleo. 

La entrada son 8,50 € por persona y merece mucho la pena para admirar las obras de arte que contiene. 
Lo primero que visitamos es el claustro, un lugar tranquilo para descansar un rato. 


A través del claustro se llega a la Biblioteca Mecidea-Laurenzenziana, fundada por Cosme el Viejo, aunque fue Lorenzo el Magnífico el que más contribuyó a la riqueza de sus fondos. 
Para acceder a la Biblioteca atravesamos la espectacular escalera construida por Miguel Angel.

Después de visitarla nos vamos al interior de la Iglesia de San Lorenzo cuyo interior nos pareció espectacular. En la nave central destacan los dos púlpitos decorados con relieves de Donatello. 


Saliendo de la Iglesia a la izquierda nos dirigimos hacia la Capelle Medicee, donde descansan los restos de numerosos miembros de la familia de los Médici. Este lugar está ricamente decorado ya que esta familia dio mucha importancia a las obras de arte durante toda su vida. 
La entrada es aparte de la iglesia San Lorenzo y el precio es de de 8 €.

Aprovechando que estaba muy cerca, a la salida de Capilla de los Médici nos vamos al Mercato Centrale. Ya he comentado en más de una ocasión ya he dicho que nos encanta entrar en los mercados de las ciudades que visitamos, y Florencia no iba a ser menos. El Mercato Centrale lleva más de cien años siendo uno de los centros comerciales más importantes de la ciudad, además de sus numerosos puestos donde comprar productos típicos, tiene una zona dedicada a la restauración, donde también se pueden degustar alguno de los platos más famosos del país y de la región. 


Viendo tantos productos gastronómicos nos había entrado bastante hambre, así que decidimos ir a comer a una trattoria que se encuentra en la misma plaza del Mercado. Se trata de la Trattoria Zà Zà, con una decoración preciosa y una comida exquisita.

Después de comer continuamos con nuestra particular visita por la ciudad y nos vamos hacia una de las zonas más monumentales de la misma, la Piazza della Signoria. 
Antes de llegar a ella, pasamos por la Logia del Mercato Nuovo donde se encuentra la famosa escultura del Porcellino. Mi hermana quiso probar y tirar la moneda para volver a Florencia jejeje. 

 Llegamos a la Piazza della Signoria, un gran espacio de la ciudad que siempre ha tenido gran importancia como centro político y cultural de la misma. Escenario de grandes acontecimientos, la Piazza della Signoria acoge hoy a miles de turistas que buscamos disfrutar de todas sus obras de arte. 



En ella se encuentra el edificio civil más importante de la ciudad, el Palazzo Vecchio, hoy en día es Sede de algunas competencias del Ayuntamiento de Florencia y además cuenta con varias salas de exposiciones. En su puerta podemos ver una copia del David de Miguel Ángel. 



Ya lo habíamos visitado nuestra anterior vez en Florencia, así que, huyendo de las largas filas, decidimos continuar viendo otras zonas de la plaza que bien merecen un rato de observación, como la Loggia dei Lanzi. Se construyó en la época de la República como un espacio donde los ciudadanos podían acudir a las asambleas que se celebraban. Poco a poco se convirtió en el lugar ideal donde exponer esculturas al alcance de la vista de todos, un placer poder sentarse en su interior y disfrutar de estas vistas!!


Nos dirigimos hacia el río y pasamos por delante de la Galleria degli Uffizi, una de las colecciones de pintura más importantes y prestigiosas del mundo. En ella se encuentran obras tan importantes como el Nacimiento de Venus y La Primavera, ambas de de Botticelli. Sin duda es un lugar imprescindible para todo amante de la pintura, además, parece ser que hay un nuevo sistema de citas para evitar las largas horas de espera para poder visitarlo. 


Una vez que llegas al río, lo primero que llama la atención es el espectacular Ponte Vecchio, uno de los emblemas de la ciudad. Es el más antiguo de todos los que cruzan el Arno en Florencia. Un buen lugar para hacerse una idea de cómo podía ser allí la vida en la Edad Media. 

Hoy en día el comercio de joyerías ha tomado el protagonismo del puente, pero no siempre fue así. En sus primeros años eran pescadores y carniceros los que allí vendían sus mercancías, Fenando I que pasaba por allí con mucha frecuencia, consideró que esto no era propio de este lugar  (parece ser que el olor era bastante nauseabundo) y lo sustituyó por los talleres de orfebrería. 

Salimos del Ponte Vecchio y decidimos ir a dar un paseo por Oltrarno, un barrio menos frecuentado por turistas pero que también tiene algunos rincones dignos de una visita. 


La primera parada es en la Piazza de Santa Felicità, donde se encuentra la iglesia del mismo nombre y donde podemos preciar parte del famoso Corridoio Vasariano que une el Palazzo Vecchio con el Palazzo Pitti. 


Ya que estábamos cerca, fuimos a ver el Palazzo Pitti, una gran mole de piedra que representa la rivalidad entre diferentes familias de la ciudad por la demostración de poder. Su nombre se debe al banquero que impulsó su construcción Lucca Pitti. A mediados del siglo XVI los Pitti vendieron el palacio a los Médicis que trasladaron allí su residencia desde el Palazzo Vecchio.

Decidimos continuar nuestro paseo por Oltrarno disfrutando de la tranquilidad de sus calles, descubriendo rincones muy bonitos, locales con mucho encanto donde tomar un helado o un café… o simplemente sentarse en alguna de sus plazas a descansar. 

En este barrio también se encuentra la iglesia de San Jacopo Soprarno, aunque la encontramos cerrada. 



A la altura del Ponte Santa Trinita nos acercamos hasta el río para admirar unas preciosas vistas de la ciudad con el Ponte Vecchio. La luz de ese momento nos hizo disfrutar de unas imágenes preciosas. 

En el barrio de Oltrarno, cerca de la iglesia de San Frediano que estaba en plena restauración, nos encontramos con la Porta de San Frediano que data del año 1324 y sigue siendo un buen ejemplo del recinto amurallado de Florencia. 


Cerca de allí nos montamos en el autobús número 13 que nos llevó hasta la Iglesia de San Miniato al Monte. 
Recomiendo totalmente llegar hasta allí, las vistas de la ciudad son de las mejores y además esta iglesia es uno de los mejores ejemplos del arte románico de Florencia. 
Se empezó a construir en 1080 y actualmente conserva casi intacto su aspecto interior, con bellos frescos y capillas ricamente decoradas. 
En la cripta, bajo el altar, descansan los restos de San Miniato. 

La entrada es gratuita.

En la nave central se encuentra la Capilla del Crucifijo , con un pavimento cubierto de ricos mármoles , decoración de cerámica y tablas realizadas por Agnolo Gaddi. 


A escasos diez minutos caminando se encuentra la Piazzale Michelangelo donde queríamos ver el atardecer. Es un lugar muy frecuentado y recomiendo ir con tiempo para poder situarse bien y disfrutar del espectáculo de ver cómo el sol se va poniendo y los colores anaranjados tiñen la ciudad de Florencia. Es una de las vistas más bonitas de la ciudad y desde allí se pueden ver la mayor parte de sus monumentos. 


Bajamos caminando disfrutando de esos últimos momentos de la tarde. Cruzamos el río por el Ponte alle Grazie, desde donde vimos una bonita vista nocturna del Ponte Vecchio. 

Ya en el otro lado del río, nos fuimos a buscar la cena a un lugar que teníamos ganas de probar, y digo a buscar la cena porque es no es un restaurante como tal, es el All’antico Vinaio, en Via dei Neri, donde preparan unos de los mejores bocadillos de la ciudad. 
Hay que hacer cola (dependiendo del horario puede ser enooooorme) y pedir para llevar tus bocadillos, después busca un sitio para comerlos jejejeje. 



Después de cenar un paseo hasta nuestro apartamento y a descansar, el día había dado para mucho y aún nos quedaban más cosas por ver en los próximos días. 

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