domingo, 8 de julio de 2018

Día 3. Brunico, Bressanone y llegada al Valle de Funes

Amanece un nuevo día en Los Dolomitas y nos disponemos a seguir descubriendo parte de esos rincones tan espectaculares que los hacen tan famosos.
Reconozco que nos costó mucho dejar nuestro alojamiento Villa Flora Mountain Lodges, nos había encantado y nos hicimos la promesa de volver algún día. 
Pero hoy también teníamos por delante un día especial, íbamos a conocer el Valle de Funes y por fin estar delante de uno de los paisajes más espectaculares que hemos visto nunca. 





Como el día anterior no habíamos podido disfrutar de Brunico con luz, lo primero que hicimos fue poner rumbo a esta bonita localidad. La ruta que hicimos ese día fue:



Brunico se encuentra en el Valle Pusteria, en un precioso entorno. Esta ciudad fue fundada por el Príncipe Obispo Bruno Von Kirchberg, de ahí su nombre. También se la conoce por su nombre en alemán, Bruneck. 






Paseando por sus calles uno se da cuenta de lo agradable que tiene que ser vivir en una ciudad así, de hecho Brunico ha sido nombrada como pequeña ciudad italiana más acogedora y con mayor calidad de vida.

Antes de visitar parte de su casco antiguo, decidimos subir al Castillo del siglo XIII rodeado por imponentes muros con torres. Hasta el 2004 fue propiedad del Obispado de Bressanone que lo utilizaba como residencia de verano  y, aunque está muy reformado, merece bastante la pena visitarlo.  

De camino al castillo nos encontramos con la Iglesia de Santa Catalina y su preciosa Torre del Reloj. 


La entrada al castillo son 10 € por persona.




Allí se puede visitar el Museo Messner Mountain y conocer un poco más sobre la vida de Reinhold Messner, el montañero italiano que nació en el año 1944 y que se convirtió en la primera persona del mundo en coronar los 14 ochomiles sin ayuda de oxígeno. 

En las diferentes salas se pueden ver cientos de objetos de diferentes países, utensilios de montaña, recreación de diferentes tipos de vivienda...así como también alguna sala del castillo propiamente dicha.  A nosotros nos pareció muy interesante la visita. 







Por otra de las cosas que merece la pena visitar el castillo, es por las vistas que se obtienen desde lo alto de una de sus torres. Destaca la Iglesia Parroquial de la Asunción con sus dos torres. 




Ya en la parte baja, nos disponemos a dar un paseo por el casco histórico de la ciudad y acercarnos hasta la Iglesia de la Asunción. 



Llegamos a la plaza donde se encuentra la Residencia Sternbach y una fuente con una columna de la Virgen María. 
 Es una plaza muy bonita, con muchísimo ambiente y desde la que se pueden obtener unas vistas muy bonitas tanto del Castillo como de la Iglesia de Santa Catalina. 




De esta plaza sale una de las calles que a mí me pareció de las más bonitas de la ciudad, Via Ragen di Sopra, con unas fachadas preciosas. 


Desde allí nos fuimos hasta Via Centrale, la calle principal de la ciudad y en la que se encuentran un gran número de tiendas y de restaurantes. Muchas de las tiendas son de ropa relacionada con la montaña y hay una que especialmente nos llamó la atención por cómo estaba decorada su fachada. 






Salimos de la ciudad por la Puerta Ursulinentor, cuyo nombre se debe a que se encuentra junto a la Iglesia de las Ursulinas.


Continuamos con nuestra ruta y ponemos rumbo a otra de las ciudades más emblemáticas de esta región, Bressanone. 

Es la ciudad más antigua del Tirol del Sur, una ciudad con más de mil años de historia que ha sabido actualizarse a la perfección, convirtiendo un gran número de edificios históricos en alojamientos y lugares de interés para el disfrute de todos. 


Tras dejar nuestro coche bien aparcado, nos fuimos a buscar un sitio para comer antes de comenzar a visitar la ciudad. 
El lugar que elegimos fue el restaurante Fink y tanto  la comida, como el trato nos encantó. Elegimos un plato de pasta para cada uno y un postre tradicional para compartir. 






Después de reponer fuerzas comenzamos a visitar la ciudad.
Uno de los lugares más importantes de Bressanone es la Plaza del Duomo, allí además de la bonita catedral también se encuentra el Ayuntamiento de la ciudad, uniendo así el poder político y religioso. 




La catedral fue construida entre 1745 y 1754 en estilo barroco y de ella destacan su dos torres gemelas. Entramos a su interior pero estaban celebrando una ordenación de sacerdotes y no pudimos verla bien. 




Pasear por sus calles de aspecto medieval resulta de lo más agradable, en ellas te puedes encontrar rincones encantadores. 




La ciudad está dividida en dos por el río Isarco. Cruzamos el puente para tener una mejor perspectiva de esa parte de la ciudad con la torre de la Iglesia de San Miguel Arcángel como protagonista. 







Había llegado el momento de irnos a uno de los lugares más esperados del viaje, al Valle de Funes
Hace ya bastante tiempo vimos en una revista una imagen de este valle y los dos nos quedamos alucinados, sabíamos que tarde o temprano teníamos que visitarlo, y ahora por fin, se iba a hacer realidad. Esa imagen era la que siempre venía a mi cabeza al pensar en los Dolomitas y ahora ya forma parte de nuestros recuerdos viajeros. 

Al primer lugar que queríamos ir era "el banco" y lo pongo así porque creo que estoy en condiciones de afirmar que es el banco con las mejores vistas del mundo!!! 


Os pongo las coordenadas para que lo pongáis en el GPS y no os perdáis al llegar. Las indicaciones en la carretera van hasta la Iglesia de Santa Magdalena, pero hay que seguir un poquito. 

Coordenadas: 46.6475, 11.7158 
También en la guía que compartí está el mapa con la localización.

Un poco antes de llegar ya se puede ver!!! El problema principal es aparcar el coche, nosotros continuamos un poco y lo dejamos apartado en una granja cercana sin que molestase. 

Las vistas son impresionantes, allí nos sentamos y estuvimos parte de la tarde disfrutando de esa maravilla. 








Desde allí nos fuimos a ver otra de las iglesias más famosas de este Valle, la pequeña Iglesia de San Giovanni. Ya desde lejos es espectacular, se encuentra en una zona de acceso restringido, en un entorno espectacular con el Grupo Odle como telón de fondo. 
Perdón por por el millón de fotos, pero es que este lugar nos cautivó. 













Para ese día no habíamos reservado alojamiento, pero en un principio pensábamos ir a dormir a Bolzano, digo en un principio porque cuando vimos esos paisajes nuestros planes cambiaron por completo, nos queríamos quedar allí el resto de la tarde y buscar un alojamiento en las proximidades de ambas iglesias, no nos queríamos ir de allí!!!

Echamos un vistazo en booking y no había muchas opciones de bueno, bonito y barato jejeje, es una zona en la que no hay mucha oferta de alojamiento. Así que decidimos hacerlo como antiguamente, preguntando directamente en los alojamientos. No tardamos en encontrar lo que buscábamos y aunque la dueña dudó por unos momentos (porque sólo queríamos pasar una noche), nos dio las llaves de la habitación. El hotel Edelweiss es un alojamiento típico de esa zona y aun precio  razonable, 84€ alojamiento y desayuno y con unas vistas preciosas!!!






Una vez alojados nos fuimos a cenar al hotel Tyrol (a este hotel llamamos por teléfono y el alojamiento eran 220€ la noche). 
En el hotel tenían un menú con unos platos a elegir por 30€ por persona con la bebida y un buffet de ensaladas y quesos incluido. Para nosotros fue la cena de aniversario y la verdad es que fue espectacular!!






Después de cenar subimos dando un paseo hasta la Iglesia de Santa Magdalena, las vistas desde el camino eran muy bonitas, unas nubes habían quedado atrapadas en las cumbres del Grupo montañoso Odle y le daban un aspecto bastante misterioso.








Cuando ya empezó a hacer bastante fresco nos fuimos hasta nuestra habitación y nos sentamos en la terraza (abrigados eso sí), no queríamos que terminase ese día!!!! Pero el sueño hizo acto de presencia y había que descansar, al día siguiente nuestro vuelo salía a última hora de la tarde ya aún teníamos lugares para visitar!







1 comentario:

  1. Gracias por indicar tan bien donde encontrar ese banco con esas maravillosas vistas de la Iglesia de Santa Magdalena. Desde que te vi esta foto en tu Instagram tuve claro que quería una igual. A ver si tengo la misma suerte y sale un día igual de bonito.

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