viernes, 9 de marzo de 2018

Día 15. Doi Suthep, Wat Pha Lat y Sunday Market

Hoy también teníamos por delante un día bastante completo en la ciudad de Chiang Mai. 
Cualquier persona que visite esta ciudad no debe perderse la visita al  templo de la montaña de Doi Suthep, el Wat Phra That Doi Suthep, y nosotros habíamos elegido este día para hacerlo, aunque también lo íbamos a combinar con otro templo menos conocido y que tenía una pinta estupenda. 





Salimos del hotel y enseguida negociamos con un conductor de una típica furgoneta roja que nos llevaría a Doi Suthep, de allí a Wat Pha Lat y vuelta a la ciudad, pero más adelante veréis la aventura que tuvimos que vivir jejejeje.


El conductor de la furgoneta nos dejó en las escaleras de acceso al templo Wat Phra That Doi Suthep, unas preciosas escaleras con la barandilla con forma de Nagas, las serpientes mitológicas. Desde ese punto hay que subir andando los 306 escalones, o para los que no deseen subir andando también hay un funicular (de pago) que te lleva hasta la misma entrada del templo.

Nosotros decidimos subir andando, no se hace nada pesado, a lo largo de las escaleras te encuentras con niños vestidos con la ropa tradicional pidiendo algo de dinero a cambio de una foto.




El monte Doi Suthep es un lugar sagrado para los tailandeses ya que se cree que las almas de los difuntos residen allí. Todo habitante de Chiang Mai tiene que, al menos una vez en su vida, subir allí recorriendo a pie los 15 kilómetros que lo separan de la ciudad. 


Arriba de las escaleras está la entrada al templo, para acceder hay que pagar 30THB por persona. 
Lo primero que hicimos fue dirigirnos a uno de los miradores para ver las vistas de la ciudad, estaba nublado y había muchísima humedad, pero aún así disfrutamos de las vistas!!



El recinto del templo es precioso, en él se pueden ver diferentes edificios con muchísimos detalles y rincones realmente espectaculares.






Para entrar al recinto más sagrado, el lugar donde se encuentra el gran Chedi de color dorado que guarda las reliquias de Buda, hay que descalazarse y, como en todos los templos vestir adecuadamente y mantener una actitud de respeto. 

El gran parasol dorado simboliza la independencia de Chiang Mai de la antigua Birmania y de su unión con Tailandia. 





Estuvimos un buen rato observando cómo los fieles hacían sus oraciones, daban vueltas alrededor del gran chedi, hacían ofrendas...
También entramos al interior de uno de los edificios donde un monje te bendecía y colocaba una pulsera que aún conservamos en la muñeca. 








También aquí hay una imagen a semejanza del Buda Esmeralda, una de las imágenes más veneradas por los tailandeses. El original se encuentra en uno de los edificios del Gran Palacio de Bangkok. Podéis ver el post de nuestra visita aquí. 





Iniciamos el descenso y fuimos en búsqueda de nuestro conductor para que nos llevase al siguiente destino del día.... Ahí vino la parte emocionante jejeje. 
Cuando llegamos el conductor nos dejó en la entrada y se fue a aparcar donde se encontraban todas las furgonetas rojas, cuando bajamos fuimos hacia esa zona en su búsqueda, una primera pasada, una segunda... ¿Dónde se habrá metido? Miramos en otras zonas donde había furgonetas y rojas y nada. Algunos conductores nos preguntaron e intentaron hablar con sus compañeros por si éramos sus clientes jejeje, a todo esto llovía y ya estaba siendo un poco incómodo el tema, así que dimos por finalizada la búsqueda de nuestro conductor, estaba claro que le había salido otro viaje que le interesó mucho más, no le habíamos pagado aún, así que tampoco perdimos nada. 
Nos metimos en una furgoneta roja que iba hacia Chiang Mai con varias personas y le indicamos al conductor que nos parase en Wat Pha Lat, el trayecto fue de 40THB.



Nos dejó a un lado de la carretera donde hay un pequeño templo que pertenece al  recinto del Wat Pha Lat. 
El templo de Wat Pha Lat se construyó en 1935 para dar hospedaje a los peregrinos que se dirigían hacia el Doi Suthep.  
Este templo no es visitado por muchas personas, de ahí que mantenga un aire mágico del que te impregnas una vez que estás allí, se encuentra en medio de una exuberante vegetación lo que también hace de él un lugar muy especial y bonito. 


Caminando desde allí llegamos al templo, lo primero que encontramos fue una especie de cabañas de madera donde residen los monjes.


Nos encontramos en la entrada también con dos esfinges budistas con cabezas de mujer y cuerpo de león llamadas Nora Noir , están consagradas a Buda y son protectoras de los malos espíritus. 



A lo largo de todo el recinto podemos encontrar varios edificios y además un gran número de estatuas de todo tipo, dioses hindús, elefantes, dragones, serpientes.... Todos tienen un significado especial. 





Estábamos prácticamente solos, había un ambiente muy agradable después de haber estado lloviendo y la luz era preciosa, así que aproveché para hacer muchas fotografías de detalles ya que el lugar me parecía impresionante. 

















Nuevamente nos encontramos con unas escaleras protegidas por Nagas, las serpientes mitológicas que provienen de la mitología hindú. 
En esa zona había una pequeña cascada y desde allí había unas vistas muy bonitas de la ciudad de Chiang Mai. 






Aprovechamos para tomar un té que vendía uno de los monjes y nos sentamos a disfrutar del ambiente de este remanso de paz. 
En los viajes me gusta ir escribiendo un diario para luego recordar bien todo, me encanta de vez en cuando volver a leer alguno, en ocasiones entre sus páginas guardo pequeño tesoros que me encanta descubrir de nuevo más tarde. 
Allí fue un buen lugar para parar un rato y escribir un poco...


Para volver a Chiang Mai salimos de nuevo a la carretera y paramos a una furgoneta de las rojas de las que venían de Doi Suthep. Nos costó un poco porque la mayoría bajaban llenas o no paraban, ya nos veíamos haciendo el peregrinaje hacia la ciudad, pero al final una paró y  por 100 THB los dos el conductor nos dejó en el barrio de Nimman donde íbamos a buscar un lugar para comer. 



El barrio de Nimman se ha convertido en el barrio de moda de la ciudad, está lleno de cafeterías preciosas y de esos locales molones que tanto nos gustan, además es una de las mejores zonas de la ciudad para comer ya que la oferta es amplísima.




Elegimos un japonés que tenía muy buena pinta. A nosotros ya nos gustaba la comida japonesa, pero desde que visitamos Japón en el 2016, se ha convertido en una de nuestras favoritas y siempre que podemos no dejamos pasar la oportunidad de probar un nuevo japonés.

Se llama Musashi, y además de que la comida estaba bastante buena, el sitio es una pasada por la decoración!!







Después de comer dimos un buen paseo por el barrio perdiéndonos entre sus calles y visitando alguno de sus locales. Nos sentamos en una terracita a tomar un te helado y disfrutamos del ambiente de la calle en este barrio que se ha convertido en mi preferido de la ciudad. Si algún día volvemos a Chiang Mai, que me da  a mí que sí, exploraremos más a fondo Nimman!!!


















Volvimos al hotel a darnos un baño en la piscina y enseguida salimos a disfrutar de otras de las atracciones de la ciudad, sus mercados. Era domingo y tocaba Sunday Market. Es el mercado más famoso de la ciudad y lo teníamos a un paso del hotel.

Hay cientos de puestos en los que puedes encontrar de todo, souvenirs a muy buen precio, ropa, artesanía, cosmética y otro de los puntos fuertes de estos mercados, los puestos de comida típica. 







Ese día aprovechamos para cenar en los puestos del mercado como auténticos locales, unas brochetitas por aquí, otras por allá....





Y de postre una fruta que descubrimos allí y de la que me hice adicta durante el viaje, el Longan, me la compraba por la calle y era como comer pipas jejejee.  Si viajáis a Tailandia o cualquier otro país donde se encuentre, probadla porque es deliciosa!!


Después de este intenso día nos fuimos a descansar y a preparar algunas cosas para visitar el día siguiente. 

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