sábado, 23 de julio de 2016

Art decó en Miami y vuelta a casa

Era nuestro último día en Florida, pero las últimas horas las íbamos a aprovechar pero bien. Nuestro avión de vuelta a casa no salía hasta la noche, así que disponíamos de bastantes horas para poder visitar algunos lugares más de Miami antes de irnos al aeropuerto. 
Nos levantamos temprano y antes de ir a desayunar fuimos a hacer el checkin online de nuestro vuelo y a imprimir las tarjetas de embarque en el propio hotel. Una vez que teníamos esto listo, nos sentamos en la terraza a tomar nuestro desayuno. 

Tras el checkout del hotel, aunque dejamos allí nuestras maletas hasta más tarde,  salimos a conocer el distrito en el que se encontraba y donde podemos ver un gran número de edificios de estilo art decó. 




South Beach presume de tener la mayor concentración de edificios de estilo Art Decó del mundo. El Art Decó fue un movimiento de diseño popular que comenzó en 1920 hasta 1939. 
Este movimiento es una mezcla de muchos estilos y movimientos de la época de principios del siglo XX y tiene influencias del constructivismo, cubismo, futurismo, art noveau del que evolucionó y también del estilo racionalista de la escuela Bauhaus. También los descubrimientos del antiguo Egipto marcaron una impronta es ciertas líneas y en la solidez de las formas. 



Como en otros viajes, entramos en la oficina de correos para mandarnos una postal a casa, menuda alegría cuando la encuentras en el buzón, jejeje!!!
La South Beach Post Office es muy bonita tanto por fuera como por dentro, así que, aunque no vayamos a mandar una postal, merece la pena una visita. 







La zona de South Beach está llena de rincones encantadores, sólo basta pasear tranquilamente para encontrarlos. Además de los bellos edificios Art Decó, también encontramos todo tipo de vehículos que hace las delicias de los amantes del motor. 


Volvemos a Ocean Drive para tener una última vista de la playa y ver otras casetas de los vigilantes. 




Avanzando por Ocean Drive, se encuentra la casa de Gianni Versace, frente a la cual fue asesinado el 14 de julio de 1997 cuando volvía de su habitual paseo por esta famosa calle de Miami. 




Volvimos al hotel a recoger nuestras cosas y pedimos el coche al servicio de valet parking que teníamos contratado. En pocos minutos lo teníamos en la puerta, así que cargamos nuestras maletas y nos fuimos a ver la última zona de Miami que queríamos conocer antes de poner rumbo al aeropuerto de la ciudad.

Se trata del barrio de Little Habana, una zona que mantiene viva la cultura cubana dentro de Estados Unidos. Allí viven un gran número de disidentes que llegaron a este país en busca de una vida mejor que la que tenían en su país de origen.
La calle Ocho es donde se concentran los atractivos de este barrio, así podemos encontrar aún artesanos fabricando puros, tiendas con productos cubanos, y muchos restaurantes con especialidades caribeñas. 








Uno de los lugares más emblemáticos de la calle Ocho es el Parque de Máximo Gómez, donde se reúnen cada día los mayores del lugar para jugar al dominó y charlar sobre todo lo que ocurre en su país. 







Como era la hora de comer, aprovechamos para entrar en uno de los restaurantes de esta zona para comer el típico sándwich cubano, un lugar entrañable donde parecía haberse parado el tiempo y donde nos atendieron fenomenal. 


Dejamos Little Habana y nos vamos hasta la última parada que haríamos antes de entregar nuestro coche, la Freedom Tower, la cual se encuentra en el centro urbano de Miami y que figura en el registro de lugares históricos de Estados Unidos desde 1979. 
Es un edificio que está inspirado en la Giralda de Sevilla y es un fantástico ejemplo de la popularidad que tuvo este estilo durante los años 20 en el Nuevo Mundo. 
Durante años fue sede del periódico Miami Daily News, después, una vez que cambió de sede, el edificio quedó abandonado y comenzó a deteriorarse, hasta que en 1962 empezaron a llegar miles de cubanos huyendo del régimen castrista. Fue entonces cuando el gobierno expropió este edificio y lo convirtió en una oficina de inmigración al estilo de Ellis Island en Nueva York.  Por estos acontecimientos el edificio fue llamado Freedom Tower y estuvo recibiendo inmigrantes cubanos durante 12 años, hasta que Fidel Castro cortó el puente aéreo y el edificio quedó vacío de nuevo. 



Como aún teníamos un poco de tiempo, dimos un paseo por la zona de Bayside, encontramos mucho ambiente, restaurantes chulos como el Bubba Gump, el Hard Rock Café, mercadillos, tiendas molonas.... Si hubiésemos tenido más días en la ciudad, quizás hubiese sido buena idea acercarse a cenar por aquí algún día. 






Desde allí nos acercamos al Estadio de los Miami Heat, que habían sido campeones de la NBA ese año (2013).




Ahora sí que el viaje había llegado a su fin, así que nos dirigimos al aeropuerto Internacional de Miami desde el que salía nuestro vuelo de regreso a casa. Lo bueno es que el aeropuerto está muy cerca y no tardamos mucho en llegar. 


Los trámites de entrega del coche, facturación y demás todo perfecto, ya sólo nos quedaba esperar al embarque brindando por volver pronto!!!


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