jueves, 10 de diciembre de 2015

Nuestro árbol de Navidad

Seguramente que nuestro árbol de Navidad no es el más bonito ni el más elegante del mundo, pero lo que sí puedo decir es que contiene pequeños recuerdos de cada uno de nuestros viajes y eso para nosotros tiene un valor incalculable. Cuando visitamos algún lugar y siempre que encontremos, claro está, me gusta, y digo me gusta porque soy yo la que insisto más en esto, comprar algún recuerdo para nuestro árbol, un pequeño detalle que cuando esté ahí colgado en estas fiestas, nos haga acordarnos de ese lugar y del momento que significó, incluso hay un adorno que no compramos nosotros, pero que sí vino de manos de unos viajeros de los de verdad, los Chavetas. Ese adorno ya ha pasado a formar parte de la colección y luce precioso junto con los demás. 
Es verdad que según nos hacemos mayores la ilusión por la Navidad puede cambiar, hay otras preocupaciones, no hay tantas vacaciones, jejeje, pero yo soy de las que aún sigue manteniendo lo que puede llamarse el "espíritu navideño". Me encanta cada año coger la caja donde guardamos todo, sacar cuidadosamente cada uno de los adornos y colgarlos en el árbol, cada año tiene alguno más y eso es buen síntoma, pero aún le quedan ramas libres en las que poner más.

Cada uno de los detalles que cuelgan en el árbol podría tener una historia, pero reconozco que hay alguno más especial y que cada vez que lo saco de su envoltorio, una gran sonrisa se dibuja en mi cara, eso me pasa por ejemplo con el pequeño taxi color amarillo que compramos en Nueva York en el 2011, siempre tengo buenos recuerdos de esa ciudad. Unos huevos decorados que compramos en el Castillo de Praga también son de mis preferidos, cada año intento guardarlos con muchísimo cuidado para evitar que se rompan, Praga también es de esas ciudades con encanto que están en mi lista de favoritos. Un Papá Noel con gafas de bucear que compramos en Tampa (Florida) durante la asistencia a un Congreso en el 2013, también me trae unos recuerdos especiales, fue un viaje alucinante en el que cumplí uno de mis sueños, visitar uno de los Parques de Atracciones más famosos del mundo, Disneyworld en Orlando.  También tengo especial cariño a un adorno de un oso negro abrazado a un árbol que compramos en el Parque de Yosemite, ¡Qué viajazo por la Costa Oeste! Sin duda será siempre uno de los mejores de nuestra vida en el que descubrimos lugares espectaculares como el Gran Cañón del Colorado.
Pero si hay ahora mismo un adorno especial, que me transmite muchas, muchas emociones, es una bola que compramos en la tienda oficial de la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut durante nuestra estancia allí. Sin duda esos meses han significado mucho para nosotros, una etapa en la que hemos aprendido a vivir en otra cultura, y en la que hemos disfrutado de la posibilidad de conocer más cerca detalles de un país que, como todos, tiene sus cosas buenas y también otras no tan buenas. Pero de esa estancia no ha venido sólo la bola de la universidad, jejeje, alguno más de nuestra ruta por cada uno de los estados de New England está ahora colgado de nuestro árbol. 



Aquí pongo las fotos de alguno de los adornos de nuestro árbol de Navidad "viajero"....





















Y cada año seguirá creciendo nuestro colección y eso significará que seguiremos cumpliendo sueños y visitando nuevos lugares, ¡¡Hay tanto mundo por descubrir!!

2 comentarios:

  1. Aunque te lo hemos puesto por las redes, muchas gracias por dejarnos un trocito de ese árbol tan bonito. Nosotros hacemos igual, pero ni mucho menos con tantas ya de todo el mundo. Está superchulo. !!Nos encanta este artículo!! Un bico gigante tanto mio como de Paula :)

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    1. Muchas gracias!!! El vuestro también tiene que ser espectacular, jejeje. Vamos a seguir llenándolos!!! Un beso, Chavetas

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