jueves, 5 de julio de 2018

Día 1. Lago Carezza, Val di Fassa, Canezei, Paso Pordoi y Corvara

Nos despertamos en el precioso alojamiento Locanda dei nobili viaggiatori en la localidad de Cavernago, desde el que tenemos unas vistas impresionantes del Castillo de Malpaga. Desayunamos en la terraza y enseguida nos despedimos de los dueños para poner rumbo a nuestro destino principal del viaje, Los Dolomitas!!!!

Nuestra primera parada es el Lago Carezza, un lugar maravilloso que sin duda se ha convertido en uno de nuestros favoritos de todo el viaje. Quizás no sea tan famoso como otros  que también visitamos, pero os aseguro que el ambiente que se respira allí y la belleza en su conjunto, nos dejó impresionados. 

Para llegar hasta allí desde Bérgamo pagamos 15,50 € en peajes. 

Todo está muy bien indicado, dejamos el coche en un parking habilitado por el que hay que pagar 2 € y seguir el camino que conduce hasta el lago. Ya cuando pasamos por delante con el coche y vi el color del agua empecé a hiperventilar... jejeje, un azul turquesa como nunca había visto. 








Estuvimos allí un buen rato haciendo millones de fotos y sobre todo disfrutando de esa maravilla de paisaje, el viaje no había hecho nada más que empezar y ya estábamos los dos alucinando. 

Antes de continuar con nuestra ruta decidimos comer algo allí mismo, cerca del parking hay un complejo con tiendas y algún lugar para comer. 
La ruta que hicimos ese día (sin contar con el trayecto desde Bérgamo) fue muy asequible y perfecta para disfrutar de los lugares visitados sin tener la sensación de no llegar a tiempo. Yo recomiendo no incluir demasiados lugares cada día ya que por el camino surgirán otros a los que no podrás resistirte.... 



Continuamos hacia el Val di Fassa y paramos en la estación de esquí de Paolina en la que vemos que hay funcionando un telesilla. En invierno, cuando todo está cubierto de nieve, la zona de los Dolomitas debe ser un espectáculo para los amantes del esquí, pero los habitantes de esta región también saben utilizar perfectamente esas infraestructuras en verano, así que no dudamos en subir hasta el refugio. El ticket de ida y vuelta son 13 € por persona, para nosotros mereció mucho la pena. 








En el restaurante del refugio Paolina aprovechamos para tomar un capuccino calentito, habíamos dejado las cazadoras en el coche y arriba se notaba bastante fresquito!!!






Nuestra siguiente parada es Pozza di Fassa, uno de los pueblos de este valle. 
Aparcamos el coche y damos un pequeño paseo disfrutando del paisaje y de alguna de sus construcciones tan típicas alpinas. 







Desde Pozza di Fassa nos vamos a otra de las poblaciones claves de este valle, Canezei, un lugar muy frecuentado por sus famosas pistas de esquí. Sus habitantes intentan mantener la cultura Ladina típica de esta zona italiana. 
Es el típico pueblo de montaña, con sus casas alpinas que nos encantan. Dimos un agradable paseo por sus calles disfrutando del buen ambiente que había en la localidad. 








Para llegar a nuestro siguiente destino, atravesamos el Paso Pordoi, un paso de montaña a 2239 metros y que se encuentra en el tramo asfaltado más alto de Los Dolomitas. Desde allí hay unas vistas impresionantes de las montañas y pueden diferenciarse varios grupos, como el Sella o la famosa Marmolada con nieves perpetuas. 






En el Passo Pordoi se encuentra un Cementerio militar alemán de la Primera Guerra Mundial, fue inaugurado en 1959 y se trata de un edificio circular bastante sobrio con una sola sala. Alrededor del edificio descansan también los cuerpos de algunos soldados. 




Antes de llegar a nuestro alojamiento paramos en Corvara, otra de las poblaciones más conocidas de Dolomitas sobre todo por la actividad entorno al esquí. De hecho hay varias escuelas de esquí en esta localidad, la primera de ellas  se inauguró  después de la Primera Guerra Mundial.

Cuando llegamos ya se había ido el sol y la temperatura había bajado considerablemente, así que dimos un pequeño paseo por su calle principal, helados de frío todo hay que decirlo, y enseguida fuimos a cenar. 



Elegimos el restaurante Fornella, y fue todo un acierto. Allí probamos uno de los platos típicos de la zona, los canederli, una especie de albóndiga de pan, huevo, queso, espinacas, jamón... se pueden encontrar diferentes variedades. Nosotros pedimos unos canederli con caldo calentito que nos vino de maravilla para entrar en calor. También compartimos una pizza de horno de leña que estaba exquisita, madre mía cómo están las pizzas en Italia!!!!



Después de cenar volvimos a por el coche y nos dirigimos hacia nuestro alojamiento para las dos siguientes noches. El alojamiento Villa Flora Mountain Lodges nos gustó desde el momento que lo encontramos en booking, pero lo que nos esperaba no podíamos ni imaginarlo. 
Como era nuestro aniversario, en el momento de hacer la reserva, Diego lo hizo constar en los comentarios.... Cuando llegamos, cansados después de todo el día, nos recibieron de maravilla y nos acompañaron a la habitación que nos habían reservado. Cuando abrimos la puerta nos quedamos sin palabras, era para quedarse a vivir allí, el alojamiento perfecto, decoración preciosa, cómodo y unas vistas impresionantes desde las dos terrazas con las que contaba. 


Había llegado el momento de dormir, al día siguiente nos esperaban nuevos paisajes espectaculares!!! No os lo perdáis!!!

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