domingo, 14 de mayo de 2017

Día 1: Haarlem y el reencuentro con Amsterdam



Antes de empezar a contar todo lo que hicimos en nuestra escapada a Holanda de cuatro días, quiero hacer un breve resumen de los preparativos  de este viaje, quizás a alguien le venga bien para un futuro viaje a Amsterdam. 

El motivo principal de este viaje era visitar Keukenhof, el jardín de tulipanes más grande del mundo, los tulipanes son mi flor preferida y ya no podía dejar pasar más tiempo para disfrutar de este espectáculo, y qué espectáculo!!!! Bueno, ya lo contaré en el siguiente post con mucho más detalle y millones de fotos jejeje. 

Ya teníamos claro que el viaje de primavera era a Holanda, así que en cuanto pudimos (como tres meses antes), compramos los vuelos con KLM que era que la mejor opción ofrecía para volar a Amsterdam. Habíamos estado en Amsterdam hace unos años, pero nos hacía mucha ilusión volver a recorrer la ciudad de los canales, así que el siguiente punto en la preparación del viaje fue la búsqueda de alojamiento..... Decir que el alojamiento en Amsterdam es caro es ser bastante optimista, la verdad. Probamos todas las opciones posibles y el precio para las tres noches  se nos iba un "poquito" jejejej, así que, decidimos cambiar de plan, buscaríamos alojamiento Bueno, Bonito y Barato en los alrededores, total también queríamos visitar otras cosas además de Amsterdam y con el tren, puedes moverte perfectamente.


Como decía, nuestro objetivo principal era visitar Keukenhof y vimos que también salían autobuses directos desde Haarlem, un pueblo que nos ha encantado y que se encuentra a poca distancia de Amsterdam y muy bien comunicado, desde la estación de Haarlem a la estación Central de Amsterdam tardábamos menos de 15 minutos. 

Buscando un poco encontramos el Hotel Malts, en pleno centro de Haarlem y a un precio muy, muy razonable para lo que estábamos viendo en Amsterdam, 105 € la noche con desayuno incluido, no lo dejamos escapar y reservamos, hoy tengo que decir que fue todo un acierto y que lo recomiendo totalmente!!! El hotel es una antigua casa decorada con mucho gusto y los dueños no pueden ser más agradables, siempre dispuestos a ayudarte en lo que necesites. 



A nuestra llegada nos dieron una bandera para pinchar en la ciudad desde la que les visitábamos, sorprendentemente éramos los primeros!!!

La sala de desayuno era preciosa y con unas vistas muy bonitas!!



Una vez en el aeropuerto de Schiphol decidimos comprar un bono de transporte para movernos en tren y autobús, así con nuestra tarjeta sólo teníamos que preocuparnos de pasarla por las máquinas de entrada y salida. 

Para llegar a Haarlem utilizamos el autobús 300 que sale desde el propio aeropuerto y  que nos dejó en una parada muy cerca del hotel, es un autobús muy cómodo y rápido pues tiene un carril solo para él.

Como era temprano y aún no estaba la habitación disponible, dejamos la maleta, tomamos un té y charlamos un rato con Henk, el dueño del hotel. 

Antes de ir a la estación de tren para desplazarnos a Amsterdam, dimos un paseo por la Grote Markt de Haarlem, una amplia plaza que está rodeada por los edificios más emblemáticos de la ciudad. 






En esta plaza se encuentra la Iglesia de San Bavón, que data del siglo XIV y que guarda en su interior un impresionante órgano considerado como el más importante del mundo, fue construido entre 1735 y 1738, en su momento fue el más grande del mundo  y entre los grandes músicos que han tocado en él destacan Mozart, Händel y Mendelssohn.
Para pasar a verlo hay que pagar un ticket e 2 €.



Desde la plaza tomamos la Kruisstraat, una calle comercial muy chula que llega hasta la estación cruzando un canal y dejando a los lados callejones encantadores.







Hay trenes cada muy poco tiempo que conectan directamente con la estación Central de Amsterdam. 

Llegamos a Amsterdam Central y lo primero que nos llama la atención nada más salir de la estación es el Parking de bicicletas, es enooooooormeeee, cómo se acordarán de dónde han dejado la suya??? Tengo que decir que hicimos uso de él a lo largo de nuestra escapada, pero ya lo contaré en su momento. Volvíamos a reencontrarnos con Amsterdam y estábamos muyyyyy ilusionados!!!!




Como había dicho antes, hace algunos años habíamos visitado Amsterdam y habíamos recorrido gran parte de sus lugares emblemáticos, incluso habíamos visitado alguno de sus museos más famosos, por eso esta vez queríamos dejarnos llevar y callejear.... recorrer sus canales, ver tiendas de esas bonitas que nos gustan, sentarnos en alguna terraza, etc., pero no llevábamos un plan previamente establecido, aunque sí llevaba apuntadas algunas cosas que no quería perderme. 

Comenzamos a caminar por la Damrak y pronto nos enganchó el ambiente, es una ciudad muy animada, y con una arquitectura espectacular. 






Como no llevábamos una ruta muy preparada, caminamos sin rumbo pero con plano en mano por saber dónde estábamos, queríamos volver a ver alguno de los lugares emblemáticos de esta preciosa ciudad, en la que lo mejor es pasear entre sus canales. 


Llegamos a la Plaza Dam, el lugar en el que se fundó la ciudad y que hoy es uno de los puntos de encuentro preferidos de los lugareños.  En ella se pueden encontrar varios edificios importantes como el Palacio Real, la Bolsa, la Iglesia Nieuwe Kerk, el Museo Madame Tussauds y varias tiendas. 
Se ha convertido también en el lugar donde se desarrollan la mayor parte de las manifestaciones que tienen lugar en la ciudad y nuestra visita coincidió con un día festivo de Holanda, el día de la Liberación, por lo que encontramos cierto ambiente en esta plaza y ofrendas florales en el monumento Nacional, un pilar de piedra blanco que fue construido en memoria de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. 






Otro de los lugares donde queríamos volver era el Begijnhof, un precioso patio formado por un conjunto de casas típicas que se fundó en el siglo XIV para albergar una comunidad de beguinas, una hermandad laica en la que sólo pueden entrar mujeres. 


En este patio pueden verse dos iglesias, la protestante y la católica, además de la casa más antigua de la ciudad. Una casa de fachada de madera. 









Al lado de la Casa de fachada de madera negra, que es la más antigua de la ciudad, se encuentra la Iglesia católica, una iglesia que se convirtió en la primera iglesia clandestina de la ciudad y que está construida en el interior de dos casas unidas. 


Al salir del Begijnhof nos vamos en dirección a los Canales del Sur de la ciudad, pasamos por la Plaza Spui, otra animada plaza donde encontramos un mercadillo de libros y varias personas manifestándose. 



A pocos pasos de allí, nos encontramos con otro de los lugares emblemáticos de la ciudad y que a nosotros nos encantó, el Mercado de las Flores!!! Unas barcazas sobre el Canal Singel, muestran todo tipo de productos para tener un jardín maravilloso, bulbos, semillas, flores, etc...  Se trata del único mercado flotante de flores del mundo y lleva allí desde 1883. 




El mercado está abierto de lunes a sábado de 9 a 17.30 horas, y los domingos abren a las 11 de la mañana, aunque no todas las tiendas. 

Pero además también se ha convertido en un lugar donde comprar souvenirs típicos, sobre todo los omnipresentes tulipanes, y claro, tuvimos que comprar alguna cosilla, jejeje, aunque volveríamos a este lugar el último día también!!!







También es fácil encontrar allí tiendas de queso y algún lugar para comer. Nosotros entramos a degustar queso en muuuuchas tiendas de la ciudad, es una buena manera de probar los diferentes tipos antes de decidirte por comprar uno, además queríamos comprarlo el último día. 


Allí mismo encontramos un lugar que nos pareció perfecto para comer, una crepería muy chula donde nos tomamos dos crepes de jamón york y queso que estaban exquisitas! El sitio se llama 't Singeltje, y lo recomiendo totalmente.



Continuamos con nuestro paseo y llegamos a la Plaza de Rembrandt dedicada al pintor holandés más famoso, en ella se puede ver la estatua de éste, una de las más antiguas de la ciudad. 





Y nos metemos de lleno en uno de los recorridos más bonitos por los canales, conocido como el Sur de cinturón de canales, donde a través de los puentes y callecitas podemos ver alguna de las imágenes más características de la ciudad. Pasamos por los Siete puentes, un punto imprescindible en una visita por esta zona. 
Es sorprendente la cantidad de bicicletas que hay por todas partes!!! IMPORTANTE: Mucho cuidado con las bicis, tienen prioridad!!! 

Me encantan las imágenes que forman las bicicletas candadas a los puentes, bueno, a cualquier parte, es que me gustan mucho este tipo de bicicletas,jejejee. 












Pasamos también por la famosa Curva de Oro, una zona de opulencia donde vivían los más ricos de la ciudad durante la llamada Edad de Oro. 







Llegamos a una zona que también nos gustó mucho, el barrio de Spiegel, lleno de tiendas de decoración, antigüedades, galerías de arte... una zona muy animada con sitios de los que nos gustan. 



















Al final de este barrio nos encontramos con otro de los barrios más famosos de la ciudad, el de los museos, donde se encuentran alguno de los mejores del país, como el Vang Gogh Museum y el Rijksmuseum, pero en esta escapada a Amsterdam no íbamos a dedicar el tiempo a ver museos, además ya habíamos visto alguno en nuestra anterior visita a la ciudad. 


Delante del Rijksmuseum, podemos encontrar las famosas letras IAmsterdam, siempre a tope de gente que hacen malabares para conseguir una foto!!!
 

Y para nuestra sorpresa, encontramos un punto "discoteca silenciosa" jejejeje, sólo tenías que ponerte unos cascos y bailar al ritmo de la música!!! Una idea genial y divertida, todo sea dicho...




Después de un rato por allí, queríamos ir volviendo hacia la estación Central, en Haarlem había un festival de música e íbamos a ir a echar un vistazo por allí y aprovechar para cenar en algún sitio de los que nos habían recomendado en el hotel, Haarlem tiene una grandísima oferta culinaria. 

Pasamos por Leidseplein, otra de las plazas famosas y animadas  de la ciudad y donde es posible encontrar muchos lugares para saciar nuestro apetito. 









Paseando llegamos hasta el Canal Amstel y de ahí nos adentramos un poco en otra zona de canales también muy bonita que nos lleva hasta el conocido Barrio Rojo de la ciudad, aunque volveríamos también en otro momento para verlo en su máximo esplendor.












Desde la estación Central volvemos a Haarlem, dejamos algunas cosas en la habitación de nuestro hotel y nos vamos dando un paseo hasta la zona donde se estaba desarrollando el festival, ahí empezamos a descubrir alguno de los encantadores rincones de esta ciudad que nos ha encantado y a la que dedicamos algún rato más en nuestra escapada... 

También es una ciudad con canales, podríamos decir que es como una pequeña Amsterdam...






El cansancio empezaba a aparecer, habíamos madrugado muuuuuucho y necesitábamos ya descanso, así que después de una agradable cena nos fuimos al hotel donde caímos rendidos, al día siguiente nos esperaba una de las visitas que más había deseado desde hacía muchísimo tiempo,  Keukenhof, el paraíso para los amantes de los tulipanes!  No os perdáis el siguiente post!

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