sábado, 22 de abril de 2017

El Castillo del Conde Drácula y las Iglesias fortificadas

Hoy era uno de los días que más había deseado del viaje, nos encontrábamos en Bran e íbamos a visitar uno de los castillos más famosos de Europa, el Castillo de Drácula, situado en plena Transilvania!!! Aunque parece que es todo una leyenda y que Vlad "el empalador" nunca vivió en este castillo, reconozco que en el ambiente se respira cierto misterio, quizás sí que estuvo allí en algún momento no??




El día anterior habíamos llegado ya de noche a este lugar y no pudimos apreciar realmente dónde nos encontrábamos, habíamos pasado la noche en el coqueto hotel Transylvanian Inn y cuando fuimos al lugar donde se servía el desayuno, nos encontramos con el espectáculo, desde la terraza podíamos ver el mismísimo Castillo de Bran, conocido como el Castillo de Drácula. El paisaje era precioso, la temperatura ideal y el desayuno buenísimo, así que allí estuvimos un buen rato disfrutando del lugar. 



Aún podían verse los Cárpatos cubiertos de nieve, formando una estampa preciosa con el verde los campos!





Desde allí nos fuimos directamente a visitar el Castillo, que puede verse desde bastante lejos! 
Dejamos el coche en un parking, ya que no se puede aparcar en las inmediaciones del castillo y fuimos dando un paseo hasta la entrada. El ambiente alrededor del castillo era espectacular, con un gran mercadillo de productos típicos del que disfrutamos a la salida.

En realidad es una mansión medieval que fue construida en el lugar donde se encontraba una fortaleza de los Caballeros Teutónicos de 1212. 
El autor de la novela del Conde Drácula, Bram Stoker, se basó en esta construcción para ambientar el lugar donde vivía el famoso personaje de Vlad Tepes, "el empalador", aunque realmente nunca vivió allí, pero sí se cree que pudo estar encarcelado durante un tiempo en una de sus celdas..... creo que de ahí le viene el halo de misterio que lo envuelve, jejeje.

El horario de visita depende de la temporada, así que lo mejor es que visitéis su web si queréis saber con detalle los horarios. En cuanto al precio, ahora mismo son 35Lei (alrededor de 8 €).
Hay quien piensa que no merece la pena visitar su interior, pero tampoco me parece un precio desorbitado y en el interior pueden verse algunas cosas de interés, vale que no tenga nada que ver con Drácula, pero puede visitarse como un castillo medieval. 


El castillo cuenta con más de 60 habitaciones en las que se muestra mobiliario de la época y recuerdos que hacen referencia a la leyenda que lo ha hecho famoso. 
Así mismo, cuenta con un precioso patio en el que destacan sus galerías y torreones y que me pareció de lo mejor de la visita. 





Al estar situado sobre una roca de 200 metros de altura, desde sus torreones también podemos disfrutar de unas buenas vistas del entorno. 


Salimos del castillo y nos vamos a dar una vuelta por el mercadillo que habíamos visto antes de entrar. Se trata de un mercadillo de productos típicos rumanos, algunos del folclore típico, muy bonitos. 
Compramos algunos recuerdos, pero sobre todo disfrutamos mucho del ambiente. 








Volvimos a por nuestro coche y pusimos rumbo a nuestro siguiente destino, la aldea de Harman que cuenta con una preciosa ciudadela en la que destaca una de las Iglesias Fortificadas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Harman se encuentra bastante cerca de Bran, unos 45 kilómetros que recorrimos bastante bien. 


Durante la Edad Media, la zona de Transilvania fue colonizada por extranjeros, básicamente por sajones. Estos colonos construyeron las iglesias fortificadas durante los siglos XIII al XVIII principalmente para defenderse de las diversas invasiones que sufrió la zona. 






En el interior de las murallas podemos visitar lo que eran las viviendas, los talleres de los artesanos, la escuela y también la iglesia con su preciosa capilla funeraria. 



Después de Harman nos fuimos hasta la cercana aldea de Prejmer que también cuenta con una iglesia fortificada, una ciudadela que resulta aún más impresionante que la anterior debido a la altura de sus muros, los cuales fueron construidos en varias etapas durante los siglos XV y XVIII. 


Sus muros cuentan con un gran número de estancias donde se acomodaría la población en caso de un asedio. 






Alguna de las estancias se pueden visitar y en ellas podemos ver cómo era la vida en aquella época a juzgar por el mobiliario y por los objetos que se conservan.



Después de comer ponemos rumbo hacia Bacau, donde pasaríamos las siguientes dos noches. El motivo principal de desplazarnos hasta allí es puramente laboral, Diego daba una conferencia en la Universidad, allí pasamos dos días muy buenos, nos recibieron fenomenal y nos llevaron a comer a sitios preciosos con comida típica que estaba espectacular. Fueron unos anfitriones encantadores y nos trataron de maravilla en todo momento. 

Las carreteras rumanas no son las mejores del mundo, todo sea dicho, así que hay que tenerlo en cuenta a la hora de recorrer grandes distancias, en las que tardaremos más de lo que pudiésemos pensar a priori, por ese motivo tuvimos algún contratiempo que ya contaré en su momento jejeje. 


Bacau no es una ciudad monumental como otras que vimos durante nuestro particular roadtrip por el país, pero ya que estábamos allí aprovechamos para conocer algunas cosas. 


Nos fuimos pronto a descansar ya que Diego necesitaba también algo de tiempo para repasar su charla, el día había estado genial y aún nos quedaban varios días recorriendo el país, días en los que descubriríamos auténticas joyas arquitectónicas!!!

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