sábado, 11 de marzo de 2017

Días 18 y 19. Osaka, un buen final para nuestra ruta

Salimos de Koyasan en dirección a Osaka, nuevamente tuvimos que utilizar el funicular para bajar hasta Gokurakubashi St. Hacer el camino hasta Osaka fue sencillo y cuando quisimos darnos cuenta ya estábamos en la parada de metro más cercana a nuestro hotel, el Arietta, un hotel sencillo con habitaciones amplias para lo que es Japón (se puede ver en el post dedicado a alojamientos). 

En Osaka sólo pasaríamos una noche, quizás merecía algo más y haberle dedicado un poco más de tiempo a la ciudad, pero los cambios de última hora dejaron así la ruta, disfrutamos muchísimo de cada lugar que visitamos, y no descartamos volver a recorrer Japón!!! 



Cuando llegamos al hotel de Osaka, allí nos estaban esperando nuestras maletas, nuevamente mi admiración por la eficacia de los japoneses. 
Tras un ducha nos vamos conocer un poco la ciudad, queremos llevarnos una idea general de Osaka, además contábamos con varias horas del día siguiente que también aprovechamos perfectamente. 

Nuestra primera parada es en uno de los edificios más famosos de la ciudad, el Umeda Sky Building. La entrada son 1000 yenes por persona. 
El edificio en sí es curioso y desde arriba se obtienen unas vistas espectaculares de toda la ciudad. Nosotros subimos de noche y lo disfrutamos bastante!!








Desde allí nos fuimos directamente a una de las zonas que más nos apetecía visitar de Osaka, Dotonbori. Se encuentra en el barrio de Namba y es una zona llena de restaurantes, tiendas, karaokes, todas con letreros luminosos que le dan un ambiente especial. Claramente con la oferta gastronómica que puedes encontrar allí, es de los mejores lugares para probar comida típica, no sólo de la ciudad, si no de otras partes de país. Hay restaurantes temáticos de casi cualquier cosa, cangrejo, gyozas, sushi, okonomiyakis, pez globo...



Comimos una cajita de bolas de pulpo que son muy típicas allí, estaban muy ricas!!!





Lo que no nos atrevimos fue con el pez globo, jejeje, la verdad es que no nos llamaba nada la atención y además era carísimo!! Para comer pez globo no puede hacerse en cualquier sitio, es una comida peligrosa por su toxicidad y sólo debe consumirse en sitios donde el cocinero que lo prepara sepa cortarlo adecuadamente, así que si alguien se anima a probarlo que sea en un sitio certificado.




Cenamos en un lugar donde sólo hacían Okonomiyakis, una especie de pizza japonesa donde puedes elegir varios ingredientes y que se hacen sobre una plancha. 

Una de las mejores cosas que se pueden hacer en esta zona, es pasear por la orilla del río y disfrutar del ambiente y de los famosos neones que encuentran en los edificios de las orillas. 
El neón más famoso de todos es el Glico-man, uno de los más fotografiados del mundo y que se ha convertido en una imagen de la ciudad. 







Estuvimos un buen rato por esta zona disfrutamos de ambiente antes de irnos a dormir, la verdad es que se notaba bastante que nos habíamos levantado antes de las 6 de la mañana, pero era nuestra última noche en Japón y había que aprovecharla bien. 

Tras el merecido descanso, bajamos a desayunar (en el hotel lo teníamos incluido) y terminamos de organizar nuestro equipaje para que estuviese preparado para el vuelo de vuelta. 
Aún nos quedaban unas cuantas horas en Osaka y las íbamos a aprovechar bien. 

Nos fuimos hasta el Castillo, un lugar con siglos de historia y con una arquitectura típica de las fortalezas japonesas. 
Ya que no habíamos entrado al de Himeji, decidimos entrar a éste. La entrada fueron 600 yenes por persona. 



En su interior se pueden visitar diferentes salas en la que se muestran grabados, documentos y diferentes maquetas históricas. 

Desde lo más alto, se pueden ver unas vistas bonitas del parque del Castillo y de parte de la ciudad. 







Continuamos caminando hacia el metro y nos encontramos con el Osaka Shudokan, un gimnasio situado en el mismo parque del castillo donde se está celebrando en esos momentos una competición de Kendo, así que allí que nos quedamos un rato viendo a los chavales como realizan este arte marcial. 




Ya en el metro, nos dirigimos a otra de las atracciones de la ciudad, la que está considerada como una de las norias más grandes del mundo, la Tempozan, situada en la bahía de Osaka y desde la cual se obtienen unas vistas espectaculares. 

El ticket individual para subir a la noria son 800 yenes. 











Como nos había gustado mucho la zona de Dotonbori la noche anterior, decidimos ir a comer allí y así despedirnos de Japón con una buena comida típica de esta gastronomía que nos encanta a los dos. 
Elegimos un restaurante de sushi, de esos que los platos pasan por una cinta y eliges los que más te gustan, un Kaiten sushi de la calle principal. 

Menudo homenaje nos pegamos jajajaja!!!



Aprovechamos los últimos momentos en la ciudad para pasear por Dotonbori y entrar en alguna de sus tiendas de productos kawaii para llevarnos algún recuerdo. Me compré un monedero con forma de pulpo que me encanta!!!
















En Japón también hay que mirar al suelo, concretamente a las tapas de las alcantarillas para encontrarnos con algunas así!!!



Un último paseo por la zona del río para verla con la luz del día, de nuevo vemos el famoso neón de Glico, pero reconozco que esta zona es mucho mejor visitarla de noche para ver todos los neones encendidos. 

Y ahora sí que tocaba despedirse de la ciudad, volvemos al hotel a por nuestras maletas y ponemos rumbo al aeropuerto desde donde salía nuestro vuelo de vuelta a casa. Aún nos quedaban muchas horas por delante, habíamos elegido un vuelo con una escala larga en Dubai para salir a la ciudad a conocer alguno de sus lugares más interesantes.

Aquí termina el diario de nuestro viaje a Japón, uno de los mejores viajes que hemos hecho hasta ahora, en el que hemos conocido lugares increíbles, una cultura fascinante, hemos comido platos exquisitos de la gastronomía japonesa, también hemos pasado mucho calor, jejeje, pero todo compensa por conocer este maravilloso país en el que la gente siempre está dispuesta a ayudarte, dejamos Japón con pena y con el propósito de volver y seguir conociendo este país. 

Sayonara Japón!!! 





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