miércoles, 22 de febrero de 2017

Día 15. Miyajima, Himeji, Kobe y despedida de Kioto

Tras un agradable descanso en los futones de nuestra habitación de estilo tradicional, salimos a buscar algo para desayunar y para despedirnos de uno de los lugares más bonitos de nuestro viaje por el país nipón. 

Es temprano y aún no hay muchos lugares abiertos, pero compramos unas galletas típicas de la isla y dos cafés en una máquina expendedora (ojo lo bien que nos vinieron estas máquinas durante todo el viaje).

Nuestra idea para el día de hoy es parar en Kobe a comer su preciada carne y después volver a Kioto y aprovechar la última noche en la ciudad, antes de partir al día siguiente hacia Nara. No sabíamos muy bien si pararíamos en Himeji o no, pensamos que lo mejor era decidirlo en el momento en función del tiempo que tuviésemos, así lo hicimos. 



Antes de volver a coger el ferry, dimos un último paseo por sus calles  y nos acercamos hasta la orilla para ver de nuevo la imagen del santuario y el Torii flotante, reconozco que nos costó dejar este lugar. 




El trayecto en el ferry me lo pasé mirando hacia la isla, no quería perder de vista esa imagen!!!



Cogimos el tren hasta Hiroshima y, como íbamos bien de tiempo, desde allí cogimos uno que paraba en Himeji, no queríamos pasar cerca y perdernos la imagen de su precioso castillo.

Ya en la estación de Himeji, dejamos las mochilas en un coin locker y fuimos dando un paseo hasta el recinto del castillo, no está muy lejos, ya desde la propia estación puede verse la imagen, son como unos 20 minutos caminando. 


El Castillo de Himeji fue construido a mediados del siglo XIV, aunque ha sido restaurado en más de una ocasión, la última muy reciente, pero la construcción principal es la original, por lo que se trata de una de las construcciones más antiguas del país.
Es uno de los  castillos más importantes de Japón y es apodado como "La Garza Blanca" por su blancura y su estilo. Está considerado como tesoro nacional además de estar declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Nosotros no entramos al interior y únicamente lo visitamos por fuera, queríamos llevarnos una impresión general de este edificio.






Después de estar un rato observando esta maravilla arquitectónica, volvemos a la estación y ponemos rumbo a Kobe. Cuando planeamos el viaje, no sabíamos muy bien si parar aquí, pero estando tan cerca no queríamos dejar pasar la oportunidad de probar la carne denominación de origen, así que cogimos un tren con parada en esta ciudad, también queríamos llevarnos una experiencia nipona en forma de comida!!!

Para llegar a Kobe cogimos la linea azul (Kobe line) en el track número 6 y en más o menos 40 minutos estábamos en Sannomiya-kobe , todo utilizando nuestro JR.
Primero damos una vuelta por los alrededores de la estación para ver un poco el ambiente, enseguida empezamos a ver restaurantes que ofrecían su producto estrella, la carne de Kobe, pero no queríamos gastarnos una fortuna, así que descartamos los restaurantes más caros. El ambiente de la zona era bastante chulo.




Teníamos apuntado un sitio al que acudía mucha gente y que hablaban muy bien de la relación calidad precio, así que decidimos ir allí. 
Se trata del Steakland, quizás no se trate del más fino, pero nosotros comimos de maravilla. Cuando entramos nos fijamos en que tenía todos los certificados de que la carne era auténtica de Kobe. 
Pedimos una porción de carne para cada uno y nos la prepararon en la plancha que teníamos delante, servida junto con arroz y unos vegetales. 
La carne estaba exquisita, tierna y con un sabor buenísimo, la verdad es que para darse un capricho, sin arruinarse, está genial. Nosotros pagamos 11300 Yenes por nuestra comida, sin duda la más cara de todo el viaje, pero quisimos llevarnos esa experiencia. 



Después de esta fantástica comida, volvemos a la estación y cogemos de nuevo la línea azul hasta la estación de Kioto. 


Cuando llegamos a Kioto, fuimos a por nuestras maletas al hotel Sakura Terrace donde nos las habían guardado y nos fuimos hasta el ryokan donde pasaríamos nuestra última noche en la ciudad, el Ryokan Nishikiro.


El ryokan está muy bien, con estanque en la recepción y las habitaciones de estilo tradicional, pequeñas como en la mayoría de los alojamientos de Japón, pero suficiente para una noche. 
Dejamos el calzado en una taquilla en la recepción y subimos a nuestra habitación a dejar nuestras cosas. 


Tras descansar un rato salimos a dar una vuelta por la zona de la estación, no queríamos alejarnos mucho ya que estábamos cansados, además al día siguiente cambiábamos de ciudad y teníamos que preparar mochilas de nuevo!!!

Después de un paseo nos quedamos en un centro comercial a curiosear un poco de tecnología, cámaras, televisiones.... y disfrutar un poco de las frikadas niponas jejeje. 



Para cenar nos quedamos en el propio centro comercial ya que tenía mucha oferta de restaurantes. Elegimos uno que servían el sushi de una forma diferente, en un recipiente de madera con el arroz en la parte de abajo. Pedimos dos menús de atún y aguacate y dos cervezas, fue un acierto porque estaba buenísimo!!!


Y después de cenar, poco a poco nos fuimos al ryokan a descansar, Kyoto es una de esas ciudades en las que te quieres quedar más tiempo porque hay muchas cosas por descubrir, pero aún nos quedaban otras zonas para visitar que también serían espectaculares!!




2 comentarios:

  1. Lástima que no hayáis entrado al castillo, el recinto es una pasada y nos gustó mucho. Además, el jardín de al lado es uno de los mas bonitos que hemos visto...
    Pero como siempre, uno ha depriorizar en el viaje ;)
    Miyajima enamora!

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  2. Sí, Miyajima enamora de verdad!! Para la próxima visita a Japón igual visitamos el interior del castillo, pero ese día lo decidimos así, en este viaje visitamos el castillo de Osaka.
    Japón es un país para volver, eso lo tenemos claro, jejeje!!!!

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