sábado, 3 de diciembre de 2016

Día 4. TOKIO. Yanaka, Asakusa y noche de festival Hanabi

Comenzamos un nuevo día en Tokio, y como siempre comenzamos desayunando en el lobby del hotel antes de poner rumbo a la estación de la línea Yamanote Tamachi JR. 

El día lo íbamos a dedicar casi en exclusiva a visitar y disfrutar de uno de los barrios más encantadores de Tokio, Asakusa, en el que se encuentra uno de los templos más famosos de la ciudad, el Sensoji


Pero antes queríamos ir a visitar otro barrio que nos había llamado la atención durante la preparación de nuestro viaje, se trata del tradicional barrio de Yanaka

Para llegar hasta allí lo más fácil es tomar la línea Yamanote JR hasta la estación de Nippori. A la salida ya nos encontramos con el templo Tennoji, el más importante de la zona, un templo que fue fundado en el siglo XIII y que cuenta con una gran estatua de bronce de Buda conocida como Tennoji Daibutsu que es de lo poco que sobrevivió del templo original.







Al lado se encuentra el famoso cementerio de Yanaka, llamado Yanaka Reien, un antiguo cementerio por el que pasear junto a sus tumbas y empaparse de esta atmósfera única que se respira en estos lugares. 
El cementerio es enorme, hay algunas partes a las que no se puede acceder, como por ejemplo donde se encuentra enterrado el último shagun, Tokugawa Yoshinobu. 





Las tumbas de los cementerios japoneses son muy diferentes a lo que nosotros estamos acostumbrados a ver, en ellas destacan unas tablas de madera conocidas como Sotouba, donde se escriben frases en japonés y en sáncrito. Estas tablas se van colocando con el paso del tiempo, en las ceremonias más importantes como homenaje al difunto, como son a los 100 días, al año, 7 años, 13 años, 27 años y 33 años tras la muerte de la persona que allí yace. 



En la zona también podemos encontrar algún templo más como el Choanji Temple. 


Antes de dirigirnos hacia la zona comercial del barrio, pasamos por la calle donde se encuentra el muro Tsuijibei del Templo Kannonji el cual fue construido durante el período Edo. 



Seguimos paseando por el barrio, el cual nos resulta bastante encantador, un barrio tranquilo sin demasiados turistas, un barrio tradicional con casas típicas y rincones muy chulos. 




Nos dirigimos hacia Ginza Dori, una gran calle comercial donde puedes encontrar las típicas tiendas de artesanía japonesa. Dedicamos un rato por allí y pasamos a algunas tiendas donde adquirimos algún producto de recuerdo. Tiendas con objetos de bambú, teteras, té al peso y otras muchas cositas de esas que me encantan, reconozco que me hubiese comprado muchas más, pero aún nos quedaban muchos días de viaje y había que ir dosificando. 
Ahí van unas cuantas fotos para ilustrar todo lo que vimos en esa zona comercial!!!













Después de recorrer durante las primeras horas de la mañana este barrio, volvemos hasta la estación de Nippori para poner rumbo  nuestro siguiente destino. Para ello vamos hasta Ueno st y allí cambiamos a la Ginza line y nos dirigimos a la estación de Asakusa. 

Este es uno de los barrios más turísticos de Tokio, además coincide con uno de los festivales de verano y el barrio está más concurrido que nunca. 
Nuestra primera parada es el plato fuerte de esta zona, el impresionante templo de Sensoji, el templo budista más antiguo de la ciudad. 
Nada más salir  de la estación de metro nos dirigimos hacia la Kaminarimon o puerta de los truenos, es la primera puerta de acceso al templo y es todo un símbolo en el barrio. 



 
La Kaminarimon es una gran puerta de madera de color rojo de la que cuelga un enorme farolillo de papel que es un símbolo del propio templo. Tras la puerta podemos encontrar distintos dioses guardianes de esta entrada. 



Al pasar esta puerta nos encontramos directamente con  Nakamise Dori, una de las calles comerciales más encantadoras de la ciudad en la que encontramos un conjunto de pequeñas tiendas en las que podemos encontrar casi de todo, recuerdos de artesanía, comida típica, etc. 




La  calle Nakamise es una calle comercial desde el período Edo, aunque entonces no había tantos turistas como ahora, más bien peregrinos que acudían al templo.
Después de probar algunas cosas típicas y de comprar algún recuerdo para nosotros, en especial un farolillo rojo como el que cuelga de la puerta del templo, bueno más pequeño claro, y que a partir de ahora colgará de nuestro árbol de navidad viajero, nos disponemos a entrar al templo propiamente dicho.  
Para pasar al templo debemos cruzar aún otra puerta, la Hozomon, de la que también cuelga un gran farolillo de color rojo y también está custodiada por dioses guardianes. 



Al cruzar la puerta podemos ver unas  alpargatas de dimensiones considerables y con un peso de dos toneladas y  media cada una. Son un regalo de los habitantes de Murayama por permitir que un habitante de dicha localidad fuese el escultor elegido para la realización de las esculturas de los dioses guardianes. 

Antes de llegar a la zona principal del templo, no podemos resistirnos a probar suerte y sacar nuestro omikuji. Agitas un contenedor y sacas una barrita de madera con un símbolo, con ese vas al cajón que corresponde por el símbolo y coges un papel donde está escrita tu suerte jejeje, si es mala debes atar el papel en los lugares habilitados para que los dioses se lleven la mala suerte.
Mi papel no debía de ser muy bueno a juzgar por la interpretación de unas simpáticas japonesas, así que no dudé en atarlooooo jajajaja. La verdad es que pasamos un buen rato intentando buscar los símbolos y buscando a alguien que nos interpretase nuestra suerte. 





Durante nuestra visita se encontraba en obras la famosa pagoda de cinco pisos, pero visitamos el resto del templo!! 
Nos acercamos hasta el gran recipiente de incienso el cual se cree que tiene poderes curativos, la verdad es que nos llamaba bastante la atención la ceremonia que realizaban algunas personas....También hicimos el ritual del lavado de manos en la fuente.







Era día festivo y había muchísima gente vestida con sus trajes tradicionales, de hecho había muchas parejas que acudían al templo juntos cada uno con su yukata. Pero esto no fue nada para lo que vimos más tarde!!!


El templo Sensoji está formado por un gran conjunto de edificios unos más grandes y otros más pequeños, nosotros no tenemos intención de visitarlos todos, así que pasamos al salón principal y dimos una vuelta por el recinto viendo alguno más. 




Tras la visita al templo decidimos ir a dar un paseo por el barrio de Asakusa, uno de los barrios más antiguos de la ciudad en el que encontramos mucho ambiente, locales súper chulos y algo encantador que nos enganchó. 















Nos gustó mucho el barrio y encontramos lugares y personas diferentes, nos quedamos con la idea de cada uno saca a pasear lo que quiere jajajaja y si no juzgar vosotros mismos!!!


Para comer elegimos uno de los muchos locales de sushi que se pueden encontrar por toda la ciudad. 



Después de comer nos dirigimos a la calle Kappabashi, una famosa calle comercial del barrio donde se puede encontrar cualquier producto relacionado con la cocina, menaje, textiles, comida de cera para los escaparates de los restaurantes, palillos, cuchillos, cerámicas.... 









Por esta zona encontramos calles tradicionales y encantadoras y también algún templo diferente al que pasamos, no sólo para verlo, si no también para estar un rato sentados a la sombra. 







Nos volvemos hacia la zona cercana al templo Sensoji, donde para nosotros se encuentra la parte más encantadora del barrio de Asakusa. De nuevo vemos a muchísimas parejas vestidas con sus yukatas tradicionales, haciendo sus compras o simplemente paseando. En nuestra visita por este barrio nos encontramos con rincones muy bonitos, seguro que a los que habéis visitado Japón os sonarán los típicos helados de hielo con sirope que se agradecían muchísimo con el insoportable calor de los meses de verano japoneses....
Incluso nos encontramos con varios rickshaw tradicionales tirados por japoneses. 



En esta zona cubierta y comercial aprovechamos para reponer líquidos, menos mal que encuentras máquinas de bebidas a cada paso!!!













No queríamos irnos del barrio sin entrar en el parque de atracciones más antiguo no sólo de la ciudad, si no de todo Japón. Se trata del parque Hanayashiki, el cual fue fundado al final del período Edo, en 1853 por un estadounidense que pertenecía al ejército americano. No es un parque muy grande, pero merece la pena entrar y dar una vuelta entre sus atracciones e incluso montar en alguna de ellas. Nosotros pagamos 2400 yenes por las dos entradas generales + 2 ticket de atracciones. Para ver más información sobre horarios y precios puedes pinchar aquí
Quizás no sea el parque de atracciones más bonito del mundo, pero está bien para pasar un rato y ver cómo se divierten los japoneses jejeje y también para probar alguna de sus atracciones!!! 





En medio de las atracciones hay un lago con una pequeña cascada y un mini templo, además hay un puente desde el que se pueden observar las carpas gigantes. 




Después de nuestra visita Hanayashiki, volvemos hacia el templo Sensoji. el ambiente es impresionante y todo el mundo se prepara para el gran acontecimiento que tendría lugar horas más tarde. El recinto del templo está lleno de gente disfrutando de un día festivo en el barrio. 





En ese momento decidimos ir hacia la zona del río Sumida donde tendrá lugar el espectáculo de fuegos artificiales Hanabi que se celebra cada año el último sábado del mes de julio. 
Es entonces cuando nos damos cuenta de lo que les gustan y lo importantes que son los fuegos artificiales para esta cultura, está todo Japón allí!!! Casi no se puede caminar y nos dejamos llevar en parte por el río de gente que dirigen perfectamente los policías de la ciudad. 

Cruzando el río por uno de sus puentes vemos el famoso edificio Asahi Beer Hall, un peculiar edificio conocido sobre todo por la Flamme D'Or o llama dorada que se ha convertido en el símbolo del mismo. 




Lo que no nos imaginábamos nosotros es que iba a ser tan complicado encontrar un sitio en las orillas de río para ver los fuegos artificiales, la gente llevaba allí todo el día, desde primeras horas de la mañana. La verdad es que lo tenían bien organizado con comida y bebida, para ellos es una fiesta. 



Damos una vuelta por allí disfrutando del ambiente y haciendo tiempo hasta el momento en el que dan comienzo los fuegos. 
Y a las 19.00 horas comienza el espectáculo!!! No estamos en la mejor situación, pero para haber llegado casi el el último momento no está nada mal.




Antes de que finalicen hacemos por salir de allí y así evitar tardar en horas en poder abandonar esa zona debido a la gran cantidad de gente. Es sorprendente ver que todas las calles están llenas de gente viendo los fuegos, sentados en las calzadas, aceras.... Poco a poco nos alejamos lo más posible de allí hasta llegar a una parada de metro que nos lleve hasta la zona donde se encuentra nuestro hotel. Decidimos cenar por allí y así estar cerca para irnos a descansar cuanto antes, el día ha sido intenso y estamos bastante cansados. 
No nos equivocamos, entramos en un restaurante y pedimos un par de brochetas de ternera y un calamar a la plancha, todo estaba exquisito!!!




 Y a dormir!! Aún nos quedaban cosas por ver en esta maravillosa ciudad!!!

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