domingo, 13 de noviembre de 2016

Día 3.TOKIO. Tokio Tower, Sugamo, Shibuya y Shinjuku

Nos levantamos temprano y comenzamos un nuevo día en la ciudad!!! Salimos caminando desde el hotel y nos guiamos por la siempre visible Torre de Tokio hacia la que nos dirigimos. 



Al lado de la Torre se encuentra el Templo Zozoji, por lo que antes de ir hasta ésta, entramos a visitarlo aprovechando que la entrada es gratuita.  El templo Zozoji data de 1393 en una ubicación diferente a la que se encuentra ahora, a la que fue trasladado en 1598.
La puerta principal de madera color rojo, denominada Sangedatsumon es original de 1622 y fue declarada Patrimonio cultural de Japón. Su nombre significa que al traspasarla te liberas de la avaricia, el odio y la insensatez, no estaría nada mal la verdad pasar por debajo varias veces a algunas personas....


Al pasar la puerta, en el lado derecho nos encontramos con una de las Tres grandes campanas del período Edo, conocida como Daibonsho fue construida en 1673.


Es un templo muy tranquilo, nuestra visita coincidió con un grupo de escolares que marchaban de excursión y les reunieron en el interior del templo a rezar, la verdad es que estuvo muy bien porque para nosotros era algo totalmente diferente de lo que también pudimos disfrutar. 




En esta ciudad es muy frecuente ver monumentos tradicionales junto a otros elementos mucho más modernos, como es este caso, ambos coexisten en armonía y forman un paisaje bastante peculiar. 


Una de las partes que más llama la atención de este templo, es la zona dedicada a los Warabe Jizo. Se encuentra en el lado derecho del templo y allí podemos encontrar muchas de estas estatuas. Los Jizo son estatuas que simbolizan y recuerdan a los niños que no han llegado a nacer o que han fallecido prematuramente, incluso en alguna de ellas se puede leer el nombre de la familia o del niño. 
Normalmente están vestidos con un gorrito de lana y un babero, pero algunos lucen otras ropas que seguramente sus padres le tenían preparada. A pesar de ser un lugar con mucho color, es un lugar triste por las historias que encierra, historias de pérdidas de un ser querido. 






Incluso en algunos casos, acuden padres cuyos hijos están gravemente enfermos para pedir a la deidad Jizo que los cure pronto. 
Es un lugar muy emotivo, ver todas esas estatuas de "niños" con sus gorritos y baberos y los molinillos de viento moviéndose por la ligera brisa que corría, hacía aflorar una mezcla de sentimientos. 




Salimos del templo y en un corto paseo llegamos hasta la Torre de Tokio, la famosa torre de telecomunicaciones cuyo diseño se inspiró en la torre Eiffel. Es conocida por ser uno de los mejores miradores de la ciudad, y es por lo que nosotros fuimos hasta allí, para disfrutar de las vistas. 
Pagamos 900 yenes por persona y en un ascensor accedimos hasta el mirador principal que se encuentra a 150 metros de altura y desde el que ya se puede disfrutar de unas vistas espectaculares. Existe un mirador a más altura, pero también hay que pagar más y no creo que merezca mucho la pena.







En el observatorio principal también podemos encontrar un pequeño santuario y un buzón de correos desde el que enviar una postal, nosotros, fieles a nuestra tradición así lo hicimos y hoy esa postal ya forma parte de nuestra pequeña colección.


Tras estar un buen rato disfrutando de las vistas, bajamos y vamos caminando hasta la cercana estación de metro de Oranimon St, de la línea Mita, que nos lleva hasta Sugamo St. 
El barrio de Sugamo no es de los más turísticos de Tokio y tampoco forma parte de las visitas tradicionales cuando uno va a esta ciudad. El motivo de que nosotros fuésemos hasta allí, no es otro que ir a probar el que está considerado como el mejor ramen del mundo y por el que el restaurante donde se sirve ha sido galardonado con una estrella michelín, eso no nos lo podíamos perder!!!

El restaurante es el  Japanese Soba Noodles Tsuta, un pequeño local que se encuentra en los alrededores de la estación de Sugamo St. No es fácil encontrarlo, y a pesar de llevar apuntada la dirección, no dábamos con ello, pero gracias a la amabilidad japonesa llegamos hasta allí. La dirección exacta es 1 Chome-14-1 Sugamo. 

Como no sabíamos muy bien como funcionaba, cuando llegamos vimos que había una fila de gente y nos pusimos al final, pero según íbamos avanzando nos percatamos de que la gente que estaba en la fila tenía previamente una reserva hecha, el camarero que salía a por la gente se percató de que nosotros (que por otra parte éramos los únicos occidentales) no nos habíamos enterado de cómo funcionaba, así que nos hizo un gesto de complicidad y nos pasó al interior del local cuando nos tocaba. Allí nos explicó cómo pedir en la máquina habilitada para ello y cuando se quedó disponible, nos sentó en la pequeña barra donde sirven los platos. 
Yo pedí el ramen con trufa negra y tengo que decir que con diferencia fue el mejor de todo el viaje, estaba buenísimo. 
Por menos de 10 euros por persona comimos un plato de estrella michelín!!!!





Después de comer y aprovechando que estábamos allí, nos fuimos a conocer un poco más sobre este barrio. 
Nos acercamos hasta Jizo Dori, una calle comercial llena de tiendas de diferentes productos entre los que destacan útiles para la tercera edad, de ahí que al barrio también se le conozca como el Harajuku de los abuelos. 






Una de las tiendas más famosas es Maruji, con su característico toldo de rayas azul y rojo. En esa tienda compré uno de los productos estrella del barrio, ropa interior de color rojo, conocida como Anka Pantsu, que se considera buena para la salud y portadora de suerte al que la lleva, así que unas braguitas de Hello Kitty se vinieron conmigo!!!




En la misma calle se encuentra el templo Kouganji al que acuden muchas personas por la creencia del poder curativo de la estatua Togenuki Jizo, que representa al deidad Jizo Bodhisattva que también es la guardiana de los niños. 
Para hacer el ritual completo hay que mojar la estatua y frotar una pequeña toalla, que puedes comprar allí mismo, sobre la zona del cuerpo que quieres curar. Nosotros compramos dos toallas e hicimos como todos los que estaban allí!!!




No sé si las toallas nos sirvieron para curar algo, pero al menos mojadas nos sirvieron para aliviar el sofocante calor que hacía. 

De camino a la estación de metro nos encontramos con el templo budista de Shinsho-ji, es sorprendente la cantidad de templos y lugares de interés que hay en esta ciudad. 




No podíamos irnos de este barrio sin saludar a la mascota del mismo, un pato blanco llamado Sugamo, bueno, realmente lo que acaricias es su pomposo culo en busca de buena fortuna, reconozco que me encantan todas estas curiosidades japonesas. 


Volvemos a la estación de metro de Sugamo St para tomar la línea Yamanote JR y llegar hasta una de las estaciones más emblemáticas de la ciudad, Shibuya St. 

Salimos por por la salida de Hachiko. Poco antes de nuestro viaje a Japón habíamos visto la película que cuenta la historia de este perro fiel, el cual iba todos los días a la estación a buscar a su amo. Un día su amo falleció inesperadamente y no volvió, pero el Hachiko, un perro de raza japonesa Akita Inu, continuó yendo a buscarle durante los siguientes 9 años, hasta que falleció. La historia es muy bonita y a la vez un poco triste también, pero es toda una lección de fidelidad y lealtad a alguien, de ahí que en las escuelas japonesas lo utilicen como ejemplo. 
Hoy en día es una atracción más de esta zona y nosotros también quisimos acercarnos a ver la estatua de Hachiko.


Además de esta estatua, en la salida de la estación también hay un mural dedicado a Hachiko. 


De ahí, a otro de los emblemas de Shibuya, el famoso cruce, el que dicen que es el más transitado del mundo!!! Cruzamos por él y directamente nos fuimos hasta el Starbucks que se encuentra justo enfrente, allí aprovechamos para tomar un café fresquito, descansar y tener unas vistas privilegiadas del cruce. 






De verdad que es impresionante ver cómo en cuestión de segundos un gran número de personas, cruza en varias direcciones con tanto orden. Pasamos allí un buen rato aprovechando el aire acondicionado, anotando las cosas que íbamos viendo a lo largo del día, pero sobre todo, observando una y otra vez lo que teníamos delante. De repente, el semáforo en rojo hace que se quede vacío de peatones, unos instantes después, comienza de nuevo el desfile.... 

Pero Shibuya ofrece más, así que nos fuimos a dar un paseo por las principales calles y a disfrutar del animado ambiente, sobre todo mucha gente joven comprando en los centros comerciales de moda como el Shibuya 109. 





En la misma zona nos acercamos a una de las calles donde se encuentran los famosos Love Hotels. 




Shibuya es un barrio muy interesante donde se puede disfrutar del buen ambiente juvenil y además encontrarte con cosas muy típicas japonesas, una cultura que cada vez nos gusta más!!!


Nuevamente en la línea Yamanote Jr nos vamos hasta la cercana estación de Shinjuku, una estación enorme donde es necesario pararse un poco para no meterte en el camino de nadie, y es que ellos están acostumbrados a esas cantidades de gente y caminan rápido y sin chocarse con nadie, pero nosotros, pendientes de los carteles informativos porque no sabíamos muy bien por dónde teníamos que salir, y también pendientes de no perdernos por la cantidad de gente que había, nos resultaba un poco agobiante..., pero a todo te acostumbras!!


Nosotros elegimos la salida del edificio del Gobierno Metropolitano porque era nuestro primer destino del barrio. Íbamos un poco justos de tiempo por la luz, y queríamos ver atardecer desde el mirador, así que rápidamente nos dirigimos hasta allí. Subimos al mirador de la Torre Norte, un mirador gratuito al que se accede por un ascensor tras pasar un pequeño control de seguridad. 
Una vez arriba nos fuimos directos hasta los grandes ventanales y de repente Diego me dice ¡Mira el Fuji! Tardé unos segundos en darme cuenta y de saber hacia dónde tenía que mirar, pero cuando lo vi me quedé impresionada, no contábamos con verlo por la poca visibilidad de los meses de verano, pero ahí estaba con su inconfundible silueta. 




Nos quedamos un buen rato observando las vistas que había desde los diferentes puntos del mirador, disfrutando de las vistas hasta que se hizo completamente de noche. Desde allí también se puede ver muy bien el hotel Park Hyatt (las tres torres que se ven juntas) famoso por su aparición en la película Lost in Translation.



Cuando bajamos de nuevo a la calle, nos fuimos hasta el distrito financiero para ver la escultura LOVE. Es una zona muy concurrida de trabajadores, todos uniformados con pantalón oscuro y camisa blanca, algo que nos llamaba bastante la atención.


Continuamos paseando por el barrio de Shinjuku, con sus rótulos, neones y un ambiente impresionante. Disfrutamos un buen rato en sus tiendas de electrónica y "frikadas" varias, sobre todo Diego que es al que más le gustan todas estas cosas. 








Llegamos hasta la zona de Kabuchiko, conocido como el barrio rojo de Tokio, su nombre viene de la idea que había de construir un teatro de Kabuki en esa zona a finales de los años cuarenta, aunque al final no llegó a construirse. 
En la zona hay gran cantidad de locales de todo tipo, alguno más relacionado con el entretenimiento adulto, pero nosotros no vimos mal ambiente en ningún momento, todo lo contrario, fue un lugar que nos gustó bastante. 





Cenamos muy cerca de allí, en el callejón Omoide Yokocho, conocido como el callejón de los yakitoris, ya que estas brochetas son la especialidad de cada uno de los locales que se encuentran allí. Nos costó un poco encontrar sitio, pero al final nos sentamos en una de las pequeñas barras de uno de los locales y disfrutamos de unos yakitoris de pollo y otros de ternera que estaban exquisitos. 



La verdad es que fue toda una experiencia estar por allí, encontramos pocos occidentales y había momentos en los que nos sentíamos un poco intrusos, jejejeje, pero como siempre, nos trataron de maravilla. Lo recomiendo totalmente, sobre todo por los yakitoris de ternera que estaban exquisitos!!!




Después de cenar, poco a poco nos fuimos paseando hasta la estación de Shinjuku para volver al hotel, estábamos ya cansados y había que reservar fuerzas para el día siguiente, aún nos quedaban muchas cosas para disfrutar en esta ciudad!!



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