domingo, 18 de septiembre de 2016

Castiglione della Pescaia

Cuando Diego me comentó que asistiríamos a un congreso en la Toscana y que el lugar se llamaba Castiglione della Pescaia, era la primera que vez que escuchaba el nombre de este pueblecito. Me puse a mirar algunas imágenes en google y me gustó, pero una vez allí, tengo que decir que el lugar es precioso, encantador, un lugar fantástico para pasar unas vacaciones. Se trata de un pueblo costero con un pequeño casco histórico medieval con muchos restaurantes y tiendas molonas.

Una tarde, mientras Diego asistía a las charlas y aprovechando que teníamos el coche de alquiler, me acerqué a ver con más detalle Castiglione. 


El coche hay que dejarlo en un parking y subir a la zona medieval caminando, no hay mucha distancia, aunque las calles tienen bastante pendiente jejeje!!
No llevo plano, no tengo tampoco un plan para visitarlo, solamente me dejo llevar y me pierdo por las pocas calles que forman la ciudad medieval, encontrándome con muchos rincones encantadores. 





Se atraviesa una puerta que defendía antaño la ciudad medieval, se pasa por la pequeña iglesia del Giglio y ya enseguida nos encontramos con su calle principal, una calle empinada que lleva hasta un precioso mirador. 




Merece la pena subir despacio (además muy deprisa no se puede subir si no quieres llegar con la lengua fuera....) e ir disfrutando de los pequeños detalles que puedes encontrar en las calles que salen de la principal, los restaurantes que prepararan sus mesas con esmero para recibir a sus comensales, sus gentes charlando en la calle....







Al final de la calle, se llega al mirador y a la zona donde comienza el acceso del castillo.
Se puede ver una enorme playa que ha sido galardonada en 2015 por la calidad del agua. Me sorprende descubrir que Castiglione della Pesacaia en la cuarta ciudad más visitada de la Toscana, y yo ni siquiera había oído hablar de ella nunca...en fin, ahora ya la sitúo en el mapa y puede que algún día volvamos!!!




El castillo se encuentra en el punto más alto de la ciudad medieval, no se puede visitar por libre porque es propiedad privada, pero en el congreso al que estábamos asistiendo había programada una excursión y ya habían hablado con la familia que lo habita para visitarlo.

La señora que nos lo enseñó vive allí, en un apartamento desde el que escribe, desde luego inspiración no le debe faltar a juzgar por las vistas que tiene desde allí. Es un lugar precioso!!!!




Desde allí se puede ver una gran parte de la costa de esta zona que se denomina Maremma.




El edificio tiene su origen el el siglo X como una única construcción, la Torre Vigía, que servía para avisar de los ataques por mar sobre todo de los piratas sarracenos. Ha sido reformado y ampliado a lo largo de los siglos cambiando den varias ocasiones de propietarios. La familia que lo posee ahora lo adquirió después de la Segunda Guerra Mundial y se han preocupado en hacer bastantes reformas que lo han convertido en un lugar idílico donde vivir. 


Creo que también allí han celebrado recientemente alguna fiesta, o simplemente salieron a tomar una copa de vino a disfrutar de las vistas y olvidaron la copa....




Muy cerca del Castillo se encuentra la Iglesia de San Juan Bautista, un precioso edificio situado también en la parte alta del pueblo. 



Se puede volver a la parte baja del pueblo por otras calles diferentes, con rincones preciosos y disfrutando de ellas casi al completo para mí, en momentos sólo con la compañía de un gato que me acompañó durante un rato. 





Ya en la parte de abajo, fuera de lo denominado ciudad medieval, Castiglione della Pescaia también tiene su encanto, una calle llena de restaurantes de comida típica toscana e italiana en general, en uno de ellos cenamos nosotros una pizza exquisita la primera noche que llegamos. También se pueden encontrar esos pequeños comercios con productos típicos de la zona, especias, embutidos  y paquetes de pasta de diferentes formas, es verdad que a veces los precios son mucho más elevados que en un supermercado convencional, pero son tan encantadoras que no te puedes resistir al menos a echar un vistazo. 








En otro post contaré la visita a otro castillo cercano que veíamos desde la playa del hotel y los atardeceres de los que disfrutamos. 

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