lunes, 8 de febrero de 2016

Las Minas de Sal de Wieliczka

Menos mal que al final decidimos contratar el tour para ir a ver las Minas de Sal de Wieliczka, pues lo que allí vimos, bien merece el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad.



Nosotros elegimos esta opción de contratar un tour en la ciudad de Cracovia, la verdad es que no queríamos perder mucho tiempo en buscar transporte y sacar las entradas, pero se puede hacer por libre también. En los meses de verano recomiendo reservarlo con antelación, teniendo en cuenta que es uno de los lugares más visitados de Polonia, puede que cuando lleguemos hasta allí no haya entradas para ese día. 

Para visitarlo tienes que ir en grupos con guía, hay guías en varios idiomas y nosotros tuvimos la suerte de contar con uno que hablaba bastante bien español. 

Si queréis hacer fotografías en el interior de la mina, hay que pagar un suplemento de la entrada individual, creo recordar que eran aproximadamente como 2,5 €, por lo que merece la pena desde luego. 
Una vez en el interior de la mina, desciendes a través de 378 escalones de madera hasta el comienzo de la ruta, el Pozo de Danilowicza, donde el guía hace una  introducción de lo que nos espera durante la visita. 

La historia de esta mina se remonta al siglo XIII, época en la que el comercio de la sal era sumamente importante para un país. Su actividad se vio paralizada durante la Segunda Guerra Mundial, momento en el cual los alemanes las utilizaron como almacén de guerra. 

El recorrido por sus galerías dura aproximadamente dos horas, en las que recorres más de 3 kilómetros a una profundidad de unos 70 metros bajo tierra. 
Durante la ruta se pueden observar diferentes esculturas realizadas en sal por los propios mineros, estas esculturas representan personajes importantes del país, tales como el gran astrónomo Nicolas Copérnico, el rey Casimiro el Grande, el cual reguló el comercio de sal en su época, e incluso una escultura de Juan Pablo II, un personaje muy querido por todos los polacos.

El lugar es único, avanzas por las galerías, unas cubiertas de tablones de madera y en otras puedes ver la roca e incluso los cristales de sal, la tentación de probarla nos invade!!


También durante la visita puedes ver diferentes recreaciones de cómo se trabajaba en el interior de la mina a lo largo de los siglos, madre mía el esfuerzo que tenían que hacer los mineros en la antigüedad para extraer la sal, eso sí, con ayuda de algunos animales. Por suerte hoy todo está mucho más mecanizado y, aunque no es una profesión fácil, los mineros trabajan en mejores condiciones.


En la cámara o sala Janowice se encuentra la escultura de la princesa Kinga, hija del rey de Hungría y patrona de la mina, la cual según la leyenda, prometida con el príncipe de Cracovia,  arrojó su anillo de compromiso a la mina de sal de Maramuresz, un milagro hizo que el anillo se trasladara hasta Wieliczka arrastrando con él los yacimientos de sal (y la riqueza). Cuentan que el anillo estaba en el primer bloque de sal que se extrajo en esta mina. 


En honor a Santa Kinga, se construyó el lugar más espectacular de toda la mina es la Capilla de Santa Kinga, una gran cavidad situada a unos 100 metros de profundidad y con unas dimensiones impresionantes, 54 metros de largo, 17 metros de ancho y 11 metros de altura, de esta manera se convierte en la capilla subterránea más grande del mundo. Toda la decoración de esta sala está realizada en sal, el detalle con el que están trabajadas algunas obras no dejará de sorprender a nadie, desde lámparas de araña hasta cuadros tan famosos como la última cena de Leonardo da Vinci realizados única y exclusivamente en este mineral. 


En esta sala el guía nos dejó unos minutos para que pudiésemos admirar cada una de las esculturas y comprobar el detalle de las mismas. 
La Capilla de Santa Kinga se puede alquilar para celebrar diferentes ceremonias, como por ejemplo bodas, los asistentes bajan directamente a esta sala por un ascensor desde la calle, ahorrándose así todo el recorrido a a través de las diferentes galerías.

La siguiente sala nos sorprende con un lago de la Cámara Baracz, donde además de la explicación del guía, podemos disfrutar de una agradable melodía de Chopin. 
Esta sala comunica con la Cámara Pilsudski a través de un pequeño túnel de madera por el que hasta hace años se podía navegar en barcas. 

Continuamos la visita y llegamos hasta la Cámara Michalowice, un lugar también bastante espectacular  con una gran estructura de vigas de madera y una preciosa lámpara de araña fabricada con el material estrella del lugar. 


Para finalizar llegamos hasta una gran sala con grandes dimensiones, sobre todo por sus más de 35 metros de altura,  allí se encuentra la tienda de souvenirs en la que se puede encontrar algún recuerdo chulo del lugar. 
Para salir al exterior de la mina lo hacemos en un típico ascensor minero, un minúsculo espacio en el que asciendes hasta la superficie donde da por concluida la visita.


En tu próximo viaje a Polonia, reserva un par de horas para visitar este lugar, no te arrepentirás!!!

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