sábado, 16 de enero de 2016

Kaysersberg, una joya en mitad de la Alsacia

Cuando en casa hicimos el itinerario que seguiríamos en nuestro días por la Alsacia, el pueblo de Kaysersberg no lo habíamos incluido. Menos mal que mirando los mapas y alguna foto que habíamos visto, decidimos parar a verlo, es un lugar espectacular, casi me atrevo a decir que me ha gustado mucho más que otros que figuran en la lista de más turísticos de la zona, Kaysersberg es mucho más auténtico, quizás por el hecho de no ser de los más famosos, lo encontramos más tranquilo, había mucha menos gente y pudimos disfrutar más de su encanto. 
Cuando estás entre sus calles parece que hayas retrocedido en el tiempo, su entorno medieval, sus calles empedradas, su conjunto de casas de entramado, hacen de Kaysersberg un punto imprescindible en cualquier viaje a la Alsacia. 



Entramos a la localidad a a través de un puente desde el que se obtienen unas preciosas vistas de una de las zonas del pueblo, además de divisar las ruinas del castillo.
Avanzamos por la calle principal de la ciudad en la que podemos encontrar casas de entramado de madera de gran valor arquitectónico.





En esta misma calle se encuentra una de las joyas de Kaysersberg, la Iglesia de Ste-Croix, que se encuentra en la place Jean Ittel. La iglesia fue construida en estilo románico y posee una preciosa portada de 1235, aunque posteriormente se le han ido añadiendo elementos góticos. 
En la misma plaza también se encuentra la fuente del emperador Constantino I, de 1521. En esta fecha debajo de la fuente había instalado un belén.



El mercadillo de navidad estaba cerrado, pero había varios puestos por la calle donde podías tomar algo caliente y comer algo, así que nosotros aprovechamos para tomarnos nuestro ya tradicional zumo de manzana caliente, esta vez lo acompañamos con un bretzel, el típico pan con forma de lazo de origen alemán. En esta zona se le conoce como bretzel en vez de pretzel como es denominado en la zona alemana. 


Nos sentamos al sol en la misma plaza Jean Ittel, al lado del famoso pozo renacentista, a degustar nuestro tentempié.  


Tengo que decir que de algunos sitios de donde nos tomamos un vino caliente o, en este caso un zumo de manzana calentito, tenemos las tazas de recuerdo. En todos los mercadillos de navidad que hemos visitado hasta ahora, es común pagar un dinero (normalmente no más de 1€) en concepto de fianza por el envase donde lo tomas, cuando te lo acabas lo entregas e inmediatamente te devuelven el dinero. Nosotros coleccionamos tazas de los mercados de navidad que visitamos, así que solemos quedarnos con alguna y no recuperar la fianza. Las dos tazas de Kaysersberg ya están en casa, jejeje.

Después de entrar en calor, seguimos paseando por las empedradas calles de esta localidad, entramos a alguna de sus encantadoras tiendecitas y algún recuerdito para el árbol también cayó, uno solo, muy baratito. 




Como en todos los pueblos de la Alsacia, en Kaysersberg las casas también están perfectamente adornadas con motivos navideños y con otros motivos encantadores, me gustó mucho una decoración que tenían en una boulangerie, la fachada estaba decorada con moldes de los típicos kugelhopf, el bollo alsaciano por excelencia. 




Ay las boulangeries qué peligro!!! menos mal que ésta estaba cerrada, aunque Diego quiso acercarse al escaparate a deleitarse un poco con todas las delicias que exponen. 


Seguimos el recorrido por una zona preciosa al lado del río, cerca de donde se encuentra el famoso puente fortificado del siglo XVI. 










Después de disfrutar de este espectacular enclave, poco a poco vamos a recoger el coche, que hemos dejado fuera del recinto del pueblo, para dirigirnos hasta nuestro siguiente destino. Reconozco que nos costó bastante dejar Kaysersberg, de buena gana hubiésemos seguido paseando por callecitas empedradas descubriendo rincones preciosos, incluso subir por un pequeño sendero hasta lo que queda de su castillo, pero en esta época del año anochece muy pronto y aún nos quedaban cosas por ver hasta llegar a Ribeauvillé, donde teníamos nuestro alojamiento para esa noche. 






De camino al coche nos encontramos, además de con un antiguo vehículo de bomberos, con varias tiendas de vinos de la Alsacia y de otros productos típicos de la zona, de hecho fue un vino elaborado en Kaysersberg el que contó con el galardón de "gran vino de Alsacia". 



Y continuamos nuestra ruta!!!

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