sábado, 19 de diciembre de 2015

Verona, mucho más que Romeo y Julieta

Para mí, visitar Italia siempre es un acierto. En este caso le tocó el turno a Verona, una ciudad monumental cargada de historia y de "historias", la más famosa es la que acontece en torno a los personajes  de los que nos hablaba Shakespeare en su obra Romeo y Julieta, una bonita historia de amor que es fácil imaginarse cuando paseas por sus encantadoras calles. Incluso puede visitarse la casa que perteneció a la familia de Julieta, los Capuletti, y asomarse por el famoso balcón. Sea o no una historia real, lo cierto es que Verona es una ciudad muy bonita, con rincones perfectos para pasar un momento romántico.




La Casa de Julieta se encuentra en via Capello, y pertenece a la familia de los Capuleto. Desde fuera podría pasar totalmente desapercibida, pero la gran concentración de turistas nos hace ver que no es una casa cualquiera. En el patio se encuentra una estatua de la joven Julieta y el famoso balcón al que te puedes asomar subiendo al primer piso de la casa. En la entrada se muestra un gran mural lleno de mensajes de los enamorados, aunque hay que reconocer que la gran cantidad de ellos hacen que no luzca nada bonito, mezcla de papeles, pequeños grafitis y hasta chicles pegados....., es de lo que menos nos gustó.





En Verona se encuentra una de las plazas más bonitas de toda Italia, la Piazza delle Erbe, la más antigua de la ciudad. Data de la época romana aunque hoy en día los edificios que rodean la plaza son edificios medievales. Destaca la fachada de la Casa de los Mazzanti, ricamente decorada con frescos mitológicos. 



Justo delante de esta Casa se encuentra la fuente de la "Madonna Veronese", una estatua de 1386, aunque la original data de época romana. 



En la misma plaza se encuentra la Torre de los Lamberti, de 1172, que con sus 83 metros de altura es la más alta de la ciudad. Tras subir unos cuantos escalones por una interminable escalera de caracol, llegamos hasta el mirador de la Torre desde donde se obtienen unas de las mejores vistas de la ciudad y de la propia Piazza delle Erbe.






Tras cruzar el Arco de los Lamberti que se encuentra adosado a la Torre, llegamos a la Piazza Dei Signori, definida por muchos como "la sala más elegante de Verona", en la que se encuentran preciosos edificios además de la estatua de Dante. 



En esta plaza se encontraba instalado un típico mercadillo de Navidad, con artesanía popular, vino caliente, detalles navideños y productos gastronómicos, tanto veroneses, como de otros países cercanos.

Sin duda una de las calles más bonitas del casco histórico de la ciudad, es la Via Sottoriva, una vía que aún conserva el carácter medieval de la viejas calles veronesas, con típicas fachadas en color ocre, pequeñas trattorias donde degustar algún manjar italiano y detalles que hacen de la zona una de las más encantadoras de la ciudad. Hay que dejarse llevar y perderse caminando un rato por las pequeñas callejuelas empedradas, sin duda se disfrutará de preciosos rincones y detalles, que para los que nos encanta también la fotografía, no pararéis de fotografiar.






Paseando se llega hasta la iglesia de Santa Anastasia, la más grande la ciudad. Su construcción finalizó en 1481 sobre el solar donde había construida una iglesia mucho más pequeña y que estaba consagrada a Santa Anastasia, de la que conservó el nombre. El revestimiento quedó inacabado. En su interior son famosas las pilas de agua bendita conocidas como los "jorobados" de Santa Anastasia, que en realidad se trata de mendigos.



Llegamos a la coqueta Piazza del Duomo, donde se encuentra la Catedral de Verona. Aunque fue consagrada en 1187, su construcción y ampliaciones continuaron un largo período. Tiene una singular fusión de estilo románico y gótico  y destaca en su fachada el gran pórtico de doble arcada. Su interior es grandioso y posee numerosas obras de arte que merece la pena visitar.



Una de las imágenes más famosas de Verona es el Ponte di Pietra, un precioso puente sobre el río Adigio, es el único puente romano que queda en la ciudad, de otro que existió  a la altura de la Iglesia de Santa Anastasia sólo quedan algunos restos. El Ponte di Pietra posee cinco arcadas y la variedad de los materiales utilizados en su construcción le dan un carácter pictórico. Fue bastante dañado durante la Segunda Guerra Mundial, pero la reconstrucción fue impresionante ya que se recuperaron piedras originales que se sacaron del fondo del río.



Desde el Ponte de Pietra sale una escalinata por la que se asciende hasta el Castel San Pietro, desde donde se obtienen unas preciosas vistas de la ciudad. 
La construcción actual del Castel de San Pietro desciende de un edificio cuartel que construyeron en ese mismo lugar los austríacos. 



Desde allí es fácil llegar hasta los restos del Teatro Romano, construido durante la segunda mitad del siglo I a.C permaneció por muchos siglos enterrado, incluso sobre él se construyeron otros edificios. Menos mal que a un buen arqueólogo se le ocurrió dar comienzo a las obras para volver a sacarlo a la luz y que también nosotros podamos disfrutar de este monumento, estas obras concluyeron durante el siglo XX.
El teatro se compone de una cávea semicircular con gradería y una scaena (escena) que sólo se ha recuperado parcialmente.




Hoy en día se utiliza para espectáculos y conciertos, albergando entre otros el festival Shakesperiano y el Festival de Jazz.
Junto a la gradería se encuentra la iglesia de Santi Siro e Libera, el único edifico que queda de los que se habían construido sobre el Teatro. Tiene una escalera barroca de dos ramales y una fachada que conserva la portada y el pórtico adosado del siglo XIV.


Pero si por algo es conocida la ciudad de Verona es por su monumento más importante, el Gran Anfiteatro romano más conocido como Arena y que es sólo superado en importancia por el gran Coliseo de Roma. Contaba con una faja anular de la que hoy se conserva sólo una pequeña parte. 
Hoy en día ya no hay combates entre gladiadores en su arena, pero se utiliza para conciertos y otras representaciones artísticas y se ha convertido en la sede de representaciones de ópera lírica que cuentan con un gran número de espectadores. Su interior impresiona y es fácil imaginarse las luchas que acontecían allí y cómo vivían las gentes de esa época esos espectáculos.










Desde las gradas superiores hay muy buenas vistas de la Piazza Bra, donde había instalado un mercadillo de productos típicos.




Después del anfiteatro, el monumento romano mejor conservado de Verona es La Porta Borsari, de la misma época que el Teatro romano su nombre deriva de los bursarii, que eran los encargados de recaudar los impuestos por cuenta del obispo. Esta puerta formaba parte del primer cinturón de murallas.


Paseando y viendo monumentos había llegado la hora de comer y nuestros estómagos ya nos estaban reclamando desde hacía un buen rato que necesitaban algo.... Como decía al comienzo de esta entrada, visitar Italia es acierto seguro, pero no sólo por el encanto de sus ciudades y los monumentos que albergan, si no también por su rica gastronomía. Conozco a muy pocas personas que no disfruten con una buena comida italiana!!!


Cerca de la Porta Borsari encontramos un restaurante que nos llamó mucho la atención pues se encontraba en el interior de lo que había sido la iglesia de San Mateo. Comimos de maravilla, unas verduras con mozzarela a la plancha y unos platos de pasta con trufa negra y para rematar, un tiramisú de esos que no quieres que se acaben nunca.....

Al salir del restaurante buscamos la que fue la casa de Romeo de uno de los personajes de la famosa obra de Shakespeare. Se encuentra en la calle Via delle Arche Scaligere, según la leyenda, parece ser que esta casa de fachada de ladrillo era de los Montescos, familia a la que pertenecía el joven Romeo.



Volvemos por encantadoras callejuelas hasta la Piazza dei Signori para disfrutar y un rato del mercadillo de Navidad. Aprovechamos para visitar en el Patio del Mercado Viejo, una exposición de belenes fabricados por escolares con distintos materiales,  con cáscaras de mandarinas, pinzas de la ropa, pan de molde, botones, etc., alguno es realmente espectacular.




Y seguimos con tadiciones navideñas, nos vemos a ver una de las muestras más importantes de Belenes internacionales de toda Europa, una exposición que está instalada en los bajos del anfiteatro romano. La muestra resultó preciosa, con belenes de todo el mundo y de grandes artistas internacionales.

Después de disfrutar de la muestra, nos quedamos en la Piazza Bra, donde se encuentra el anfiteatro y donde había multitud de puestos de productos típicos donde encontrar algo rico para cenar. Nos comimos un fritelle, una masa frita típica italiana....


Después de un intenso día y de un frío tremendo que de repente hacía, nos fuimos a descansar a nuestro hotel Giulietta e Romeo, situado a pocos pasos del anfiteatro, un hotel que recomiendo, no sólo por su situación que es inmejorable, si no también por la atención que recibimos por parte de sus propietarios. 
Al día siguiente nos quedaban aún bastantes cosas por visitar!!!




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