viernes, 13 de noviembre de 2015

Tras los pasos de Caperucita Roja

Habíamos dormido a las afueras de Kassel, en el encantador Hotel am Steinertsee-Kassel- Ost, en una zona rodeada de bosques y lagos, así que, antes de coger nuevamente el coche y continuar con nuestra ruta, damos un paseo por los alrededores para disfrutar del maravilloso paisaje color verde.







Después del agradable paseo, recogemos nuestras cosas del hotel y nos ponemos rumbo a nuestro siguiente destino, Hann Münden, uno de los pueblos más bonitos de todos los que hemos visitado, incluso se ha llegado a escribir que se encuentra en la lista de los pueblos más bellos del mundo, y razón no le falta.
Nada más llegar ya te das cuenta de que el pueblo es especial, si hasta ahora todos los que ya habíamos visitado tenían un buen conjunto de casas de entramado de madera, en Hann Munden es multiplicado por mil, todas las casas son así, preciosas, no sabes a donde hacer la fotografía porque todo el pueblo goza de un encanto especial. 










Una calle principal llena de escaparates adornados como si de un concurso se tratara, lleva hasta una gran plaza donde hay instalado un mercado de productos típicos.




A lo largo de todo el pueblo hay detalles que llaman la atención, como estas bicicletas forradas con lana y que resultaban de lo más llamativas. Estos detalles de color aportan al lugar un encanto especial.



Continuamos nuestra camino hasta la ciudad de Göttingen, una agradable ciudad universitaria donde trabajaron los Hermanos Grimm como bibliotecarios desde 1830 a 1837. La universidad está muy relacionada con el día a día de esta ciudad, y en muchas de sus casas vivieron personajes famosos relacionados con la misma.
Es día de mercado, el tiempo es bueno y la gente está en la calle, lo que hace que resulte una ciudad muy animada.






Los productos del otoño inundan el mercado, calabazas, nueces, setas, es un gusto dar una vuelta entre los puestos y probar alguno de los productos locales. Al igual que en Navidad se elaboran coronas de adviento para poner en las puertas de las casas, ahora en esta época estas coronas se hacen con frutos y colores típicos otoñales, reconozco que me encantan estas tradiciones.


En una de las calles principales de la ciudad, un grupo de niños ensaya villancicos que representarán posteriormente en Navidad. Nos compramos algo para comer y nos quedamos un rato escuchando el coro.






Es hora de continuar con nuestro itinerario, pues aún quedaba bastante en el plan del día. Recorriendo preciosos paisajes llegamos hasta el bosque encantado de Reinhardswald, del cual se dice que sirvió de inspiración a los Hermanos Grimm para escribir el famoso cuento de Caperucita Roja. Un bosque frondoso con senderos por los que caminar y árboles que parecen hablar, no me extraña que los Hermanos Grimm encontrasen en esta zona tanta inspiración para sus cuentos.








A poca distancia del Bosque de Reinhardswald se encuentra el Castillo de Sababurg, el cual sirvió de inspiración para la creación del cuento de La Bella Durmiente. Es un lugar muy bonito y muy tranquilo, encontramos muy poca gente durante nuestra visita y eso hizo que se convirtiese en un lugar más especial aún. 




El Castillo se construyó durante el siglo XIV y hoy en día es un hotel de lujo. Está rodeado de unos preciosos jardines y cuenta con un restaurante con terraza donde puedes sentarte a tomar algo mientras disfrutas de las maravillosas vistas. Nosotros aprovechamos para tomar un café con una porción de tarta que estaba riquísima.






Nuestra siguiente parada es la localidad de Trendelburg, donde se encuentra el castillo con la Torre Verdezuela, desde la cual Rapunzel lanzaba su trenza dorada para que el príncipe pudiese llegar hasta ella.






Ya a media tarde llegamos a la encantadora localidad de Hofgeismar,  con un gran conjunto de casas de entramado de madera.  Los alrededores de esta bonita población medieval fueron el escenario de cuentos como El Gato con Botas y Blancanieves y los Siete Enanitos.





Siguiendo nuestra ruta, paramos cerca de Kassel, donde en el inmenso parque de Wilhelmshöhe, se encuentra la famosa estatua de Hércules, de 71 metros de altura, presidiendo una colina desde la que se pueden disfrutar de unas fantásticas vistas.







Llegamos a nuestro último destino del día, Alsfeld, un pueblecito precioso de calles empedradas con un centro histórico medieval y uno de los ayuntamientos más bonitos que hemos visto. 
Nos alojamos en el mismo centro, en el Hotel Klingelhöffer, situado en una de las típicas casas de la localidad.
Tras dejar nuestras cosas en la habitación, nos vamos a buscar un lugar para cenar. Encontramos el restaurante Karttofensack, situado justo en la plaza principal, hay bastante gente así que decidimos entrar y cenar allí, un acierto. Los platos están elaborados con mucho gusto y todos tienen patatas como ingrediente en sus platos, de ahí el nombre del lugar. Compartimos dos platos y un postre exquisito típico de Alemania, un apfelstrudel.


El día ya no da para mucho más y tras la cena decidimos ir a descansar, al día siguiente todavía teníamos muchas cosas por visitar.

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