jueves, 12 de noviembre de 2015

Castillos y pueblecitos de cuento

Antes de dejar Marburg vamos a visitar su castillo, desde el que además se pueden observar unas bonitas vistas de la ciudad antigua. El Castillo-Palacio de Marburg fue la primera residencia oficial del Ducado de Hesse. Es muy importante desde el punto de vista arquitectónico, pero también en su interior se guardan importantes obras de arte y su capilla gótica, está considerada como de las más grandes de Europa Central.


Entre los tejados destaca la iglesia Kugelkirche, construida en 1478, se trata un edificio de la Orden Teutónica.





Para llegar al castillo hay que ascender por 140 escalones, desde allí esta gran fortaleza domina toda la ciudad. Está formado por tres cuerpos en torno a un gran patio central. A través de un pasaje de arcos del s. XIX se accede a la zona más antigua.


Dejamos Marburg y nos vamos hasta Bad Wildungen, una encantadora ciudad balneario. Como muchas de las que nos encontraremos a lo largo de la ruta, la plaza principal está formada por un conjunto de casas de entramado de madera.






Aprovechamos para comer en un restaurante con muy buena pinta que se encuentra en los bajos del Ayuntamiento. Pedimos unos platos típicos alemanes a base de salchichas, chucrut, puré de patata..... y unas cervezas weissbier que nos encantan.



Al terminar de comer dimos un paseo por su calle principal, la cual también está formada por casas típicas de entramado de madera y encantadoras tiendecitas, en una de ellas compramos un adorno navideño para nuestro árbol.







Nuestro siguiente destino es Fritzlar, una pintoresca ciudad medieval que está casi totalmente rodeada por muralla. Como en la mayoría de las poblaciones visitadas, las casas de entramado es la arquitectura típica. 






Domina el centro histórico la imponente catedral de St Petri, hoy en día iglesia católica, un gran edificio de los silos XII y XIII de transición del románico al gótico.






Por el camino paramos en Gudensberg, más pequeño que los anteriores, pero con una plaza muy coqueta.






Continuamos la ruta hasta la ciudad de Kassel, donde en el s.XVIII se inauguró el primer museo público de Europa, también fue la primera ciudad alemana en adherirse a la Reforma. 
Nuestra visita coincidió con un gran mercadillo de productos típicos, así que, como teníamos el hotel a las afueras de la ciudad, aprovechamos para verlo bien y cenar alguno de esos productos tan ricos.









Ya de noche, nos fuimos a descansar a nuestro alojamiento a las afueras, un hotel rural encantador en el que descansamos de maravilla.

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