miércoles, 14 de octubre de 2015

El último sorbito del verano

Parecía que el verano se resistía a irse, aunque hoy ya sí que hemos empezado a notar un tiempo típicamente otoñal con bastante fresco por la mañana.
Este pasado fin de semana, aprovechando que el lunes era festivo, hemos hecho una escapadita a la playa, a Villajoyosa, donde mis suegros tienen un apartamento. Este año no habíamos "pisado" playa española y nos apetecía pasar allí aunque sólo fuesen un par de días y bien que lo hemos aprovechado!!!! El tiempo ha sido estupendo, de hecho en la playa tomando el sol hacía hasta calor en algunos momentos, pero qué bien se está tumbado en la arena sintiendo esos rayos de sol, casi mejor que en pleno verano donde el sol "muerde". El agua estaba fresquita pero agradable y lo mejor de todo, los largos paseos por la orilla en los que las olas van salpicándote los pies, y alguna un poco más que los pies, jejejeje. 







A Diego le encantan los barcos, así que siempre que visitamos una zona con playa nos acercamos hasta el puerto a ver los barcos atracados, incluso si coincide que es día de diario, le gusta ir a la lonja a la hora que vuelven los pescadores y ver cómo distribuyen las capturas del día.






A pesar de estar muy cerca de Benidorm, Villajoyosa es un pueblecito muy tranquilo, con una playa casi familiar. Además conserva una zona de casas antiguas pintadas de diferentes colores que eran los antiguos hogares de los pescadores, hoy en día están ocupadas casi en su totalidad por extranjeros a los que les encanta nuestro clima y nuestra gastronomía.
Se encuentran justo enfrente del mar, por lo que la mayoría goza de unas fantásticas vistas.






A última hora de la tarde, cuando el sol empieza a bajar y a ser cada vez más tenue, hay un luz impresionante para hacer fotografías en el mar, además el la tarde estaba algo nublada, por lo que aún el paisaje era más bonito.







En Villajoyosa se encuentra la fábrica del famoso chocolate Valor, ya en otra visita tuvimos la ocasión de visitar sus instalaciones y degustar diferentes tipos del producto que allí elaboran. En la calle principal del pueblo, hay una cafetería-tienda de Valor donde puedes adquirir diferentes tipos de chocolate además de tomarte uno calentito a la taza con unos churros.


El lunes, de vuelta a casa, paramos en uno de esos pueblos de La Mancha donde parece haberse detenido el tiempo, Chinchilla de Montearagón, la cual se encuentra a sólo 15 kilómetros de Albacete. Fue la antigua capital de esta provincia y hoy en día su Conjunto Histórico está declarado de interés turístico. 
Paseamos por sus empinadas calles medievales y nos acercamos hasta su castillo, en buen estado de conservación gracias a la restauración realizada y nos sentamos en su coqueta Plaza de La Mancha a tomar un refrigerio y admirar el templo más importante de la localidad, la iglesia de Santa María del Salvador, del siglo XIV.
Alrededor del castillo aún se conservan varias casas cueva alguna de las cuales han sido transformadas en alojamientos rurales.









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