domingo, 20 de septiembre de 2015

Chicago, el comienzo de un gran viaje

Para nuestras vacaciones de verano de 2014 teníamos varias propuestas, por un lado nos llamaba mucho la atención todo lo relacionado con la mítica Ruta 66, pero también teníamos muchas ganas de visitar algunos de los iconos del oeste de los Estados Unidos, sobre todo los Parques Nacionales más importantes y disfrutar de algunos días en ciudades como San Francisco así como jugarnos algún dólar en los famosos casinos de Las Vegas. A veces no es necesario elegir, una tarde allá por el mes de febrero de 2014 apareció ante nosotros un vuelo directo a Chicago ida y vuelta por 450 euros por persona, rápidamente pensamos que sería una buena idea, añadiríamos unos días más y juntaríamos en una nuestras dos propuestas, así que hecho, esa misma tarde reservamos los vuelos principales, después ya miraríamos un vuelo interno que nos llevase de Los Ángeles hasta Chicago el último día de nuestro road trip.
Con los vuelos ya cogidos tocaba organizar uno de los viajes más espectaculares que hemos realizado hasta ahora, y puedo decir que fueron muchas horas las que dedicamos hasta tarea, cuadrar rutas, hoteles, lugares a visitar, hacer reservas y también dejar algunas cosas a la improvisación, al fin y al cabo a todo viajero le gusta improvisar sobre el lugar.

Y por fin llegó el gran día en el que partimos rumbo a Chicago, teníamos por delante tres semanas para disfrutar de paisajes y lugares espectaculares!!!
Chicago, conocida como la ciudad del viento, es una ciudad muy agradable, al menos en la época en la que nosotros la visitamos, pues los inviernos son bastante duros por aquí. Se encuentra en el estado de Illiniois, a las orillas del lago Michigan. Es una ciudad muy conocida por su impresionante arquitectura, con importantes edificios de los años 30 y también rascacielos de nuestra época.

Como en la mayor parte de las grandes ciudades de Estados Unidos, el alojamiento en Chicago es bastante caro, queríamos alojarnos en un lugar céntrico ya que no íbamos a pasar nada más que dos días en esta ciudad, de esta manera podíamos aprovecharlo mejor. Elegimos el Wyndham Grand Chicago Riverfront, frente a la Trump Tower, un precioso hotel desde el que disfrutar caminando de toda la ciudad.



Justo enfrente teníamos el Wrigley Building, el edificio más alto de Chicago en los años 20. Está situado en la famosa Magnificent Mile y fue diseñado con la forma de la Giralda de Sevilla combinado con elementos renacentistas franceses. En su torre sur hay un reloj con caras que apuntan a todas las direcciones, cada cara tiene un diámetro de seis metros. Fue el primer edificio en Chicago de oficinas en tener aire acondicionado.


Uno de los lugares más famosos de la ciudad es el Chicago Theatre, donde han actuado artistas de todo el mundo, desde Frank Sinatra hasta Prince. La marquesina es un monumento oficial.


Una de las cosas que llama la atención en esta ciudad es su metro elevado, un conjunto de antiguas vías que pasan por encima de las calles dando un aire especial al conjunto, al igual que me pasa con la ciudad de Nueva York, Chicago también me recuerda a muchas películas.





En pleno corazón de la ciudad se encuentra el Millennium Park, un animado espacio público donde se encuentran algunas de las atracciones por las que también es famosa la ciudad, "The Bean", oficialmente Cloud Gate, es una enorme escultura de plata que pesa más de 100 toneladas, está perfectamente pulida, lo que hace que todo lo que se encuentra a su alrededor se refleje en ella creando espectaculares imágenes, sin duda es uno de los lugares más concurridos de este parque.



En el Millennium Park también se encuentran unas originales fuentes que proyectan imágenes en video de los habitantes de la ciudad.



Uno de los edificios que queríamos visitar en Chicago en la Willis Tower, anteriormente denominada Sears Tower. Se trata de un imponente rascacielos de 110 pisos con 442 metros de altura, hasta la inauguración del One World Trade Center de Nueva York en mayo de 2015, era el rascacielos más alto de Estados Unidos, de hecho, cuando se construyó  en los años 70 se convirtió en el edificio más alto del mundo, título que ostentó durante 20 años. Desde sus miradores "transparentes" se obtienen las mejores vistas de la ciudad y del lago Michigan, eso sí, si tienes vértigo puedes pasarlo un poco mal.
En la propia torre hay una tienda donde puedes comprar entre otros muchos souvenirs, todo lo relacionado con los famosos Chicago Bulls.






En  nuestra primera noche en Chicago elegimos para cenar uno de las pizzerías más famosas de la ciudad, Giordano's, donde probamos la famosa pizza de Chicago, una pizza gruesa cocida al horno a base de mozzarela, tomate y variedad de carnes, la verdad es que estaba buenísima. Hay varios en laciudad, nosotros fuimos al que se encuentra justo enfrente de la Willis Tower, en el 223 W Jackson Blvd.

Después de cenar y ya con el cansancio propio de un día tan largo, nos retiramos a descansar a nuestro hotel.


Amanece un nuevo día y las vistas desde nuestra habitación la verdad es que no están nada mal. Desayunamos en un café cercano, ¡Me encanta la variedad de muffins y bizcochos que puedes encontrar en estos lugares! y nos acercamos hasta el Chicago Riverwalk, un camino que discurre junto al río y desde el que se pueden ver alguno de los edificios más importantes de la ciudad.







Es una zona preciosa, con edificios de gran interés arquitectónico, donde además había como una especie de muestra de arte urbano de bancos decorados de diferentes formas. Hay que reconocer que Chicago es una ciudad muy limpia, mantener limpios los rascacielos no es una tarea sencilla, si no que se lo pregunten a los trabajadores que deben "colgarse" de estos edificios para realizar las tareas de limpieza.



Llegamos hasta el Navy Pier, un gran complejo de 800 metros de longitud que se adentra en el lago Michigan. Entre las atracciones de este lugar, se encuentra un precioso tiovivo y una noria a la que subimos para tener otra vista de la ciudad.







Después de pasear un rato por el Navy Pier, volvemos para continuar la visita por una de las calles comerciales más ilustres del mundo, N Michigan Av, conocida como Magnificent Mile, que se extiende desde el edificio Tribune Tower, hasta la histórica Water Tower, construida en 1869 en piedra caliza, en su interior había un tubo vertical de 42 metros de altura que se utilizaba para bombear agua desde el lago Michigan. Esta torre fue muy importante durante el gran incendio de 1871, siendo uno de los pocos edificios que sobrevivió tras el desastre. Su estilo similar al de un castillo ha sido criticado en varias ocasiones.
En la Magnificent Mile se encuentran alguna de las firmas de moda más importantes.








 También en esta famosa avenida se encuentra el Tribune Tower, cuyo excéntrico propietario, el coronoel Robert McCornick,  coleccionaba pequeñas porciones de piedra de diferentes monumentos de todo el mundo, en la base de la Tribune Tower se encuentran incrustados fragmentos de algunos de ellos, como el Taj Mahal, las Pirámides de Egipto, el Castillo de Osaka, una piedra del Parque Yellowstone, de Pearl Harbor, otra de la Antártida, etc...





Detrás de la Water Tower se encuentra la Hancock Tower, con sus 344 metros de altura ofrece también buenas vistas sobre el lago Michigan y es uno de los edificios más reconocibles del perfil de la ciudad.



Nuestra visita a Chicago coincidió con el "Taste of Chicago", un festival gastronómico que se celebra cada año en el Grant Park de la ciudad desde 1980, es el festival al aire libre más importante del país, con muchísimos puestos de comida donde aprovechamos para llevarnos algo al estómago.















Después de un buen rato disfrutando del ambiente del festival, volvimos hacia la zona del hotel dando un agradable paseo por las calles de Chicago, incluso vimos como una reportera daba en directo noticias sobre la ciudad.




Habíamos reservado un crucero fluvial de la Chicago Architecture Foundation, ya que es una de las mejores formas de admirar la magnífica colección de edificios que tiene la ciudad, el barco salía justo enfrente del hotel, así que nos fuimos a esperar a que zarpase nuestro barco, tuvimos la suerte de encontrarnos con un grupo de amish que también querían disfrutar del crucero.







Según nos vamos alejando, el skyline de la ciudad es más evidente. Pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares y de un precioso atardecer desde el barco, eso sí, hacía bastante fresco, pero podía más querer disfrutar del paisaje, jejeje.


















Una vez que nos bajamos del barco, decidimos ir a cenar a la otra pizzería famosa de la ciudad, la Pizzería Uno, ubicada en un antiguo edificio de ladrillo rojo en el 29 E Ohio St.
Existe un debate local sobre cuál de las dos pizzerías, la Giordano's o la Uno, inventaron la famosa pizza estilo Chicago, nosotros por si a caso probamos las dos.




Después de cenar a descansar al hotel, al día siguiente empezábamos una de las rutas más famosa de Estados Unidos, una ruta por la "Mother Road", la Ruta 66!!!

Esa última tarde en la ciudad pasamos por el cartel que anuncia el comienzo de esta ruta, se encuentra en Adam's Street, justo enfrente del Museo de Arte.





                                 


   

Seguiré contando todo lo que vivimos en este espectacular viaje a través de la mítica Ruta 66!!

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