martes, 1 de septiembre de 2015

Vermont, atravesando las Green Mountain

Después de un merecido descanso en nuestro motel en Littleton, nos vamos a desayunar al centro del encantador pueblecito, a un típico diner americano que presume de tener los mejores Pancakes del estado de New Hampshire, así que no lo hemos dudado y ahí que hemos entrado a desayunar.









Tras comernos unos ricos pancakes con sirope de arce de la zona, hemos dado una vuelta por el pueblo y nos hemos iniciado nuestra ruta de hoy.





Dejamos el estado de New Hampshire para adentrarnos en un nuevo estado, el último que nos quedaba por visitar de los que componen la región de Nueva Inglaterra, se trata del estado de Vermont, el estado de las Green Mountain, del Maple Syrup, de las granjas y de unos paisajes que no te cansas de observar.
La primera parada, ya en el estado de Vermont,  ha sido en uno de los típicos puentes cubiertos típicos de esta zona, este es el de West Danville y fue construido en 1977.





En el estado de Vermont se conservan más de un centenar de estos preciosos puentes de madera, los más antiguos datan de finales del siglo XVIII principios del XIX. Existen varías teorías de por qué se construían estos puentes, y la mayoría de las razones tienen que ver con cuestiones meteorológicas. La madera es un material muy sensible al clima, y en estas zonas con tanta lluvia y nieve, cubrir los puentes protegía mejor el suelo de los puentes, además dificultaba la formación de hielo y mantenía más seco el firme, de esta manera era menos probable que resbalasen los caballos cuando lo cruzaban. 
El siguiente puente que encontramos en nuestro camino es el Fisher Railroad Bridge, en la localidad de Wolcott, este puente era para el tren, aún hoy, aunque ya no está en uso,  pueden verse las viejas vías oxidadas que cruzan por el interior del mismo. Es uno de los más antiguos del estado de Vermont.






Un poco más adelante ya hemos tomado la histórica carretera 100 en dirección sur, una carretera panorámica que discurre por el estado de Vermont atravesando bellísimos paisajes, alguno perteneciente a las famosas Green Mountain National Forest. Es una carretera que está en muy buen estado y que pasa por encantadores pueblecitos en los que hacer alguna parada para descansar o para tomar algo.




Llegamos a Stowe, un típico pueblo de montaña rodeado de un impresionante paisaje, damos una vuelta por el centro, bastante pequeño, y aprovechamos para comprar maple syrup que queríamos llevar para casa. El de Vermont es de la mejor calidad, hay de varios tipos y por supuesto, de varios precios.









Stowe también cuenta con su propio puente cubierto, aunque en este caso es bastante más pequeño y renovado recientemente, aún así resulta encantador.



Continuando por la ruta 100 llegamos a uno de los lugares más típicos de Vermont, la fábrica donde se produce uno de los helados más famosos del mundo, Ben & Jerry's. Justo cuando llegamos se inicia un tour, así que tras pagar $4 por persona, nos metemos en el interior del lugar donde se fabrican los riquísimos helados. Tienen 50 sabores diferentes aunque cuando los producen lo hacen de uno en uno. Hoy estaban produciendo el sabor Cherry Garcia, denominado así como tributo al guitarrista Jerry Garcia. En el interior de la fábrica no se pueden hacer fotografías, pasan a una sala donde un video cuenta la historia de la fundación de la empresa y su expansión, una pasarela desde donde puedes ver directamente la fabricación y por último a una sala donde puedes hacer una degustación del producto, a nuestro grupo le ha tocado el sabor Milk and Cookies que estaba buenísimo. A la salida, te encuentras con la heladería y claro, te apetece uno grande!!!!






 Continuamos la ruta hacia el sur hasta llegar a Warren, donde paramos para comer algo. En la tienda del pueblo compramos un típico queso de Vermont, elaborado en la localidad de Plymouth, pan y pickels y nos montamos nuestro propio picnic.







Al final de la Main St del pueblo se encuentra el puente cubierto de Warren, el cual podemos atravesar con el coche para continuar y volver a tomar la ruta 100.


 Continuando por la carretera paramos para ver las Fall Warren. Hay que caminar un poco por un espeso bosque y llegas hasta una zona del río que hace una pequeña cascada entre las piedras. Es un lugar fantástico para darse un baño, algunos lugareños lo estaban aprovechando bien. Por el camino podemos ver una pequeña ardilla muy diferente a la especie que habíamos visto ahora. Es bastante complicado ver animales en libertad, teníamos ganas de ver un moose típico de por aquí, pero nos conformamos con una pareja de cervatillos que ha cruzado la carretera a nuestro paso.







El paisaje la verdad es que es de postal, es una zona preciosa llena de prados, de casas con sus graneros, es una zona más rural que lo que habíamos visto hasta ahora, y los pueblecitos, aunque la mayoría sólo se trata de una calle principal con una iglesia y una tienda para todo, resultan encantadores por el entorno en el que se encuentran.






Nos acercamos hasta la estación de esquí de Killington, aunque ahora está cerrada y no hay nieve, nos hacemos una idea de lo que tiene que ser en plena temporada invernal que dura más de cinco meses. Toda la zona está llena de pequeños hotelitos típicos de montaña y de tiendas relacionadas con este deporte. La verdad es que un lugar espectacular donde pasar unas vacaciones de invierno si lo que quieres es esquiar claro.


Continuamos hasta Plymouth, donde se encuentra la factoría donde elaboran el queso que habíamos comprado para comer, un queso elaborado de forma artesanal sólo con leche cruda de vaca procedente de una granja cercana a la fábrica, con lo cual aseguran su frescura consiguiendo un queso de mucha calidad.


La fábrica se encuentra en un bonito entorno rodeada de granjas, pastos, algunas casas y la pequeña iglesia del pueblo. Aunque el queso es de vaca, también había ovejas por la zona.



La caída de las manzanas y de las hojas, así como el color que van tomando algunos árboles, anuncian el final de la temporada estival y el comienzo del otoño, temporada alta para esta zona por el espectacular cambio de color del follaje.











Para esta noche no teníamos reservado nada para dormir, queríamos hacerlo sobre la marcha y hemos tenido la suerte de dar con el encantador Timber Inn en la localidad de Ludlow, una zona de también de esquí. Es un motel que han renovado recientemente y las habitaciones son preciosas, con los techos de madera y un mobiliario muy bonito. Seguro que aquí descansaremos de lujo esta noche. Además justo enfrente, cruzando la carretera hay un restaurante, Sam's Steakhouse donde hemos cenado unas hamburguesas espectaculares de buenas!!!!






Y ahora a dormir que mañana es nuestro último día de ruta por New England!!!

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