domingo, 30 de agosto de 2015

Acadia National Park

Hoy ha sido un día bastante especial, primero porque ha sido el cumpleaños de Diego y también porque hoy hemos hecho la visita al Acadia National Park y la verdad es que no todos los años uno tiene la oportunidad de celebrar su cumpleaños dentro de un Parque Nacional en Estados Unidos. Es un Parque situado en Mount Desert Island, en el estado de Maine.


Hoy no tocaba madrugar mucho pues teníamos todo el día para la visita, así que nos despertamos sin despertador, nos preparamos y nos vamos a desayunar al restaurante que estuvimos ayer por la noche y que ya le habíamos echado el ojo a la carta de desayunos que tenía, en especial a los pancakes. Al salir a la puerta de la habitación, pues es de las que aparcas el coche enfrente de tu puerta, notamos que la temperatura es bastante fresquita, se nota que estamos en Maine. El motel es el Belle Isle está bastante bien, limpio y con lo necesario para hacer una estancia cómoda.




Llegamos al restaurante y pedimos unos Pancakes con blueberrys que están exquisitos, tamaño XXXXXXXL, como les gusta a los americanos, tan grande que yo no he podido terminarme el mío.




Después de desayunar hemos ido directamente al centro de visitantes del Parque para sacar la entrada correspondiente y obtener información. La entrada cuesta $25 y te sirve para acceder al mismo durante cuatro días. La visita al Parque es muy sencilla, basta con seguir un Road Loop alrededor de la costa e ir parando en los principales puntos de interés, aunque no sepas cuáles son te darás cuenta por la cantidad de coches que hay aparcados, además hay carteles indicativos para cada atracción dentro del parque.


El Parque es espectacular, una mezcla de naturaleza salvaje y costas escarpadas que hacen un paisaje bellísimo. 
Nuestra primera parada es en Sand Beach, aunque dejamos ahí el coche y hacemos un trail hasta el siguiente punto de interés, el Thunder Hole. Se trata de un fenómeno que tiene lugar debido a un agujero que hay excavado en las rocas de granito a través del cual pasa del agua y por la presión que se forma en el interior, provoca una explosión que hace que el agua salga despedida hacia el exterior, el mejor momento para presenciar este fenómeno es dos horas antes de la marea alta. Nosotros hemos llegado como una hora más tarde de que tuviese lugar la marea más alta y hemos podido verlo, quizás no en su máximo esplendor, pero sí suficiente para hacernos una idea de lo allí ocurre.





Toda la costa está formada por enormes rocas de diferentes materiales, granito y feldespato principalmente, este último es el que le da el color rosado a las piedras. Aprovechamos la gran cantidad de rocas para sentarnos y disfrutar un rato del paisaje, espectacular por cierto. Me ha sorprendido la cantidad de pintores que había por diferentes puntos, el paisaje desde luego se prestaba para ello.








Volvemos caminando por el mismo sendero que habíamos ido, esta vez parando en algunos puntos para ver de lejos la espectacular Sand Beach, uno de los puntos fuertes del Parque. Se trata de una playa bastante especial, ya que por esta zona con aguas tan frías es raro que se formen, por eso casi toda la costa está llena de rocas graníticas. El agua fría, aproximadamente a unos 10 ºC, hace que las conchas se deshagan y no lleguen a depositarse en la zona en la que se debería formar la playa, pero en el caso de Sand Beach, el pequeño islote que tiene enfrente forma una corriente que atrapa esos sedimentos creando como una especie de bolsillo que hace que se forme la playa. 



Desde luego que el lugar es espectacular, una playa encantadora en medio del un Parque Nacional, pero eso sí, con un agua que corta la circulación, hemos metido únicamente los pies y ha sido suficiente para notarlo, yo desde luego sería incapaz de pasar de las rodillas, los valientes debían ser por lo menos habitantes del Polo Norte, bueno eso y algún niño que jugando en la orilla le mojaba enterito una ola.




La playa no es muy grande, da para un pequeño paseo por la orilla y llegar hasta una zona de rocas que se encuentra al final, ahora eso sí, tiene su propio vigilante subido en el típico puesto de madera y haciendo uso de sus primáticos para mantener todo en orden.




Continuamos con nuestra ruta, dejamos por ahora el Road loop  y paramos a comer en un pequeño pueblo llamado Northeast Harbor, formado únicamente por una calle principal con restaurantes y tiendas y cuatro casas más, ahora porque hay bastantes turistas atraídos por el buen tiempo, pero en invierno debe ser bastante solitario, aunque yo creo que la gente que vive en estos lugares sabe buscarle en encanto, en esta zona, por muy pequeño que sea el pueblo, siempre tienen biblioteca y bastantes galerías de arte. Aprovechamos para entrar al supermercado y comprar algunas cosas para comer.




Hay bastante diferencia entre los arándanos salvajes, que son más pequeños, y los arándanos cultivados.

Continuamos con nuestra ruta en dirección al Bass Harbor Head Lighthouse, situado en un paraje espectacular. Por el camino disfrutamos de las impresionantes casas, de la vegetación, y de rincones encantadores.....


El faro de Bass Harbor fue construido en 1858 y en la casa a la que se encuentra adherido, vive una familia durante todo el año, cuando azote fuerte el viento y la lluvia, cuando las condiciones climatológicas sean de lo más adversas, no me gustaría estar allí metido en esa casita.
La mejor vista es desde las rocas que se encuentran bajo la plataforma sobre la que está construido.








Si para comer habíamos parado en Northeast Harbor, para la merienda lo hacemos en Southwest Harbor, en Quiet Side Café & Ice Cream Shop, donde además de unos helados exquisitos, preparan unos ricos pasteles de arándanos y de manzana. Mi elección es un helado de maple walnut y butter pecan del que aún me estoy acordando por lo bueno que estaba, y Diego una porción de apple pie con helado de vainilla, era para celebrar su cumpleaños!!!!









Un poco más al norte del pueblo se encuentra el Echo Lake, un precioso lago de agua dulce en un entorno espectacular y se ha convertido en el lugar de baño más popular, debido principalmente a que el agua es más cálida que la de Sand Beach. Para llegar hasta el lago, aparcas el coche en una zona habilitada al lado de la carretera 102 y bajas caminando por un pequeño sendero entre coníferas.







Nuestra última parada dentro del Parque Nacional es en la cima de la Cadillac Mountain para ver atardecer. Se trata del punto más alto de la costa del Atlántico Norte con 466 metros de altitud y el primer lugar de Estados Unidos para ver amanecer desde el 7 de octubre hasta el 6 de marzo. Como las demás montañas de la isla, se formaron por el empuje de las placas tectónicas y la acción volcánica que tuvo lugar en esa zona, de  hecho, si no fuese por los glaciares que lo cubrieron, tendrían mayor altitud. Aún así, las vistas desde su cima son espectaculares y el atardecer, aunque había nubes que no han permitido ver la entrada del sol por el horizonte, ha sido muy bonito, sólo lo estropeaba el frío que hemos pasado mientras lo observábamos, a pesar de llevar forros polares.







Después de la puesta de sol quedaba otro momento clave para ver allí arriba, la salida de la luna llena!!!


 Abandonamos el Parque y nos vamos a cenar a Bar Harbor, en esta zona todos los pueblos llevan añadido el Harbor, jejeje, no me quería ir de la costa de Maine sin probar la Lobster Bisque, como una especie de crema de langosta que está de muerte. El pueblo es super turístico, lástima que no tengamos más tiempo para haberlo visto de día, porque en luces no gastan mucho, supongo que será parte del encanto.



Y ya bastante cansados nos retiramos a descasar a nuestro motel, mañana si que toca madrugar pues tenemos un trayecto un poco más largo.


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