lunes, 31 de agosto de 2015

White Mountain National Forest

Hoy si que ha tocado madrugar ya que teníamos bastantes kilómetros por delante, dejamos Maine y entramos en un nuevo estado de la región de Nueva Inglaterra, New Hampshire, un estado con una naturaleza desbordante.
La primera parada es en el pueblo North Conway, un típico pueblo de montaña, con su calle principal llena de  tiendas relacionadas con los deportes de montaña, el entorno en el que se encuentra es espectacular. De su pintoresca estación sale el Scenic Train un antiguo tren de 1874, una atracción en el lugar. En la estación todo está como en esa época, incluso la oficina de venta de billetes permanece como antaño, desde luego un lugar encantador.


domingo, 30 de agosto de 2015

Acadia National Park

Hoy ha sido un día bastante especial, primero porque ha sido el cumpleaños de Diego y también porque hoy hemos hecho la visita al Acadia National Park y la verdad es que no todos los años uno tiene la oportunidad de celebrar su cumpleaños dentro de un Parque Nacional en Estados Unidos. Es un Parque situado en Mount Desert Island, en el estado de Maine.


Hoy no tocaba madrugar mucho pues teníamos todo el día para la visita, así que nos despertamos sin despertador, nos preparamos y nos vamos a desayunar al restaurante que estuvimos ayer por la noche y que ya le habíamos echado el ojo a la carta de desayunos que tenía, en especial a los pancakes. Al salir a la puerta de la habitación, pues es de las que aparcas el coche enfrente de tu puerta, notamos que la temperatura es bastante fresquita, se nota que estamos en Maine. El motel es el Belle Isle está bastante bien, limpio y con lo necesario para hacer una estancia cómoda.


sábado, 29 de agosto de 2015

La ruta de los faros de Maine

A primera hora de la mañana dejábamos nuestra habitación el motel Traveler Inn en Brunswich, un motel típico americano muy aceptable.



De camino a la escarpada costa de Maine, nuestra primera parada ha sido el pueblo de Bath, con un centro histórico encantador y una importante industria de fabricación de barcos que se mantiene en la actualidad. Una de las cosas que más me ha llamado la atención de este pueblecito es la denominación de su iglesia, Chocolat Church, digo yo que será por el color de su fachada. 


Nuestro siguiente destino era el primero de los faros que veríamos hoy, el Pemaquid Point Lighthouse, uno de los más fotogénicos, por eso el estado de Maine votó en 2003 para que su imagen apareciese en las monedas de cuarto de dólar correspondientes a este estado. Se encuentra dentro de un gran parque en el que para pasar hay que pagar $2 por persona y con eso puedes visitar el faro por dentro y subir hasta su linterna. El primer faro y la casa del guardián se construyeron en 1827 pero estos no duraron mucho debido a que en su construcción se utilizó agua salada para las mezclas, así en el segundo contrato se obligó a utilizar agua dulce en la construcción, se volvió a levantar en 1835 y es el que hoy se puede admirar.


viernes, 28 de agosto de 2015

Pilgrims, brujas y pueblos marineros

Hoy teníamos bastantes kilómetros por delante, así que comenzamos temprano nuestra ruta y la primera parada es el encantador pueblo de Sandwich, el más antiguo de Cape Cod, cuando llegamos es aún muy temprano y están empezando con la actividad diaria. Aparcamos en la calle principal y damos una vuelta por lo que parece el centro, aunque este tipo de pueblecitos se basa principalmente en una calle más importante, que suele llamarse Main St, en la que se encuentran las tiendas, cafeterías y restaurantes, la biblioteca pública y alguna iglesia. Las casas residenciales se suelen distribuir por el resto del territorio de localidad. 



jueves, 27 de agosto de 2015

Cape Cod. Tras los pasos de Kennedy

Esta mañana hemos comenzado visitando  el pueblo de Chatham que, como es bastante frecuente por aquí, posee un encantador faro además de un conjunto de preciosas casas de madera, algunas residenciales y otras que alojan comercios. A primera hora no había mucha gente, la verdad es que no nos estamos encontrando con muchos turistas por esta zona y los que encontramos, son en su mayoría turismo local. Frente al faro hay una playa que avisa también a sus bañistas de la posible visita de tiburones. Los barcos pesqueros vuelven de faenar y a su paso llevan decenas de gaviotas que buscan los desperdicios de pescado que son devueltos al mar.



miércoles, 26 de agosto de 2015

Cape Cod. Avistamiento de ballenas

Reconozco que aún estoy alucinando con lo que hemos visto hoy, ha sido un día espectacular. Hemos empezado visitando una de las playas más famosas de Cape Cod, Natuset Beach, una enorme playa virgen como la mayoría de las que hay por esta zona. Por la mañana estaba bastante nublado y el día no se prestaba para tomar el sol, nosotros sólo íbamos a visitarlo, no pensábamos bañarnos, pero mucho menos después de ver el cartel de precaución por los animales que puedes encontrar en la playa y que además han sido vistos recientemente, vamos hasta los tobillos y ya veremos!!!!


martes, 25 de agosto de 2015

Un día, tres estados

Hoy ha comenzado nuestra ruta para conocer mucho más sobre New England. A primera hora de la mañana, con las maletas hechas y todo recogido, hemos ido a por nuestro coche de alquiler para los próximos días, y hemos puesto rumbo a nuestro primer destino, reconozco que con bastante pena por dejar nuestro hogar durante cinco meses. La primera parada ha sido en Mystic, un pueblo encantador que se encuentra todavía en el estado de Connecticut. 


lunes, 24 de agosto de 2015

Bye bye New Haven

Pues sí, todo llega y hoy es nuestro último día en New Haven después de haber pasado aquí cinco meses. Hoy recordábamos el día en el que le comunicaron a Diego que le habían concedido la beca para disfrutar de esta estancia, estábamos super contentos y a partir de ese momento empezamos a planear esta experiencia. Mirar vuelos directos a Nueva York fue una de las primeras cosas  por las que empezamos una vez que ya teníamos las fechas concretas. Después fue la casa, ahí si que le echamos horas y horas de búsqueda, de correos..... hasta que al final conseguimos nuestro apartamento en la mejor zona que podíamos haber estado, frente al gimnasio de Yale y a cinco minutos andando del edificio donde ha trabajado Diego estos meses. Recuerdo la noche que hicimos un Skype con Hal y Holy Boyd para enseñarnos algo mejor el apartamento, nos gustó bastante y no dudamos en reservarlo, ya teníamos casa!!!!  Luego vinieron papeleos propiamente dichos, seguro médico, J1, J2, visita a la embajada de Estados Unidos para conseguir los visados, etc, hasta que el 31 de marzo partíamos con muchísima ilusión y cargados con cuatro maletas y mochilas rumbo al aeropuerto de Nueva York. Ese vuelo fue raro, sabíamos que no eran unas vacaciones cualquiera, estábamos nerviosos por todo lo que nos esperaba y también con la incertidumbre de ver qué nos íbamos a encontrar y ahora puedo decir que todo ha superado las expectativas y que todo ha salido genial, no sólo en lo académico, porque yo ya sabía que Diego iba a dejar el listón muy alto, si no en lo personal.
Hemos podido adentrarnos en la cultura americana y como supongo que ocurre en todos los sitios, hemos descubierto que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pero nosotros ahora mismo nos quedamos sólo con las buenas, total tampoco es que podamos hacer nada para solucionar las que no nos gustan mucho. 
Nos encantó recibir las visitas, primero la de mi hermana y mi amiga Gloria y después la de mi suegra y mi cuñada, con ambas visitas disfrutamos mucho haciendo de anfitriones, visitando Nueva York, Boston, las playas cercanas a New Haven, paseando por el campus, estoy segura de que para ellas también será una experiencia inolvidable.
La Universidad de Yale no nos ha defraudado, no me extraña que se encuentre en una buena posición en el ranking de las mejores del mundo, no sólo porque el campus es precioso y que su estilo "Harry Potter" nos haya cautivado, si no porque las instalaciones, los medios, los profesores y los propios alumnos, hacen lo posible para que esta institución mantenga su prestigio.

Nos acordaremos siempre de la gran oferta gastronómica de esta ciudad, una de las cosas por la que también es conocida. Uno de los restaurantes que más hemos frecuentado en esta estancia es el Shake Shack, sucursal de la conocida hamburguesería de Nueva York, donde hemos disfrutado de unas riquísimas hamburguesas, el viernes fuimos a cenar allí.




Ayer sábado nos dimos un homenaje en el restaurante japonés Anaya sushi, un buffet de comida japonesa, menos mal que nos pilló con hambre!!! Sin duda es una de las comidas internacionales que más me gustan.



Hoy, nuestro último día aquí,  hemos querido volver a los primeros lugares a los que fuimos aquí en New Haven, así que para comer hemos ido al Bangkok Garden, recordando aquel primer día en el Diego tenía su primera reunión para conocer a los miembros del grupo con el que trabajaría estos meses. 



Y para cenar, el sitio donde cenamos esa primera noche que llegamos a New Haven el 31 de marzo, el Buffalo Wild Wings. Aquella primera noche hacía un frío sorprendente, aún había nieve en las aceras y el cansancio de tantas horas despiertos empezaba a hacer acto de presencia, hoy era diferente, no hacía frío, no había nieve y no teníamos el mismo cansancio que aquél día. El primer día hablábamos con muchísima ilusión de todo lo que nos quedaba por delante, de todo lo que íbamos a hacer allí, hoy recordábamos con bastante melancolía todo lo que hemos vivido, lo que hemos hecho, recordábamos en lo que dura una cena toda una experiencia de cinco meses. 


Quizás en un futuro, cuando volvamos a Nueva York, hagamos una escapada de un día a New Haven para recordar estos momentos, ver la construcción de los nuevos colleges, ver cómo está el lugar en el que hemos vivido durante estos cinco meses. 
Me voy sin conocer mucho más sobre esas sociedades secretas que hay en la Universidad, como la Skull and Bones, esos lugares a los que tienen acceso un número limitado de personas, unos pocos elegidos, pero no me preocupa,  yo ya me he creado mis propias historias y con eso me quedo.


Mañana comenzamos una ruta por el noreste del país, continuando en esta zona conocida como Nueva Inglaterra, en la que seguro descubriremos rincones encantadores y sobre todo paisajes naturales muy, muy bonitos, visitaremos Cape Cod, llegaremos hasta casi la frontera con Canadá en el estado de Maine, donde nos adentraremos en Acadia National Park, recorreremos las espectaculares carreteras de New Hampshire y recorreremos gran parte del estado de Vermont. Intentaré escribir una entrada con lo que veamos cada día para poder compartirlo.
Después de unos días de road trip, volveremos a España, reconozco que también tenemos ya ganas de estar por allí, sobre todo de ver a la familia y a los amigos. De alguna manera esto siempre lo tendremos presente, sobre todo al principio hasta que sea capaz de organizar las 184920384747449673030 fotos que he hecho, jejejeje. 

Y ahora sí, bye bye Yale, bye bye New Haven!!!!


miércoles, 19 de agosto de 2015

De pickles y otras cosas

¿Pero quién ha activado el botón de acelerar el tiempo? Es la sensación que tengo estos días, que el tiempo está pasando demasiado deprisa. 
Esta mañana he salido a pasear y pensaba en la cantidad de cosas que hemos hecho cotidianas en estos cinco meses aquí y que, sin embargo, fueron toda una novedad en el momento en que llegamos. Los autobuses escolares, llevar sólo dólares en la cartera, comprar la leche por galones, que te pidan la identificación cuando compras cerveza en un supermercado jejejeje, eso es una de las cosas que más voy a extrañar, la verdad es que me gusta que duden si tengo más de 21 años, y muchas otras cosas que han formado parte de nuestro día a día en esta experiencia. 
Espero que no se me haya olvidado cómo usar alguno de nuestros objetos básicos, como por ejemplo la fregona, porque aquí es muy difícil encontrar una fregona, en el apartamento tenemos algo parecido a una mopa que le puedes añadir agua para limpiar un poco más, pero lo que es una fregona con sus "flequitos", pues no. Tampoco sé si ahora de repente me va a dar miedo dormir en absoluta oscuridad, porque aquí el tema persianas tampoco se lleva mucho, ahora al menos ya amanece a una hora algo más razonable, pero hemos tenido semanas que a las 4.30am ya había luz suficiente para que los pajaritos empezaran su concierto matutino, aunque creo que nos hemos acostumbrado a ellos y ya no nos despiertan. 
De lo que estoy segura es de que vamos a echar de menos bastantes cosas de esta experiencia, una de esas cosas, aunque parezca insignificante, serán seguro los botes de pickles americanos,  que por cierto nos hemos comido unos cuantos, aunque quizás allí los encontremos igual de buenos y si no, pues nos conformamos con los pepinillos en vinagre de toda la vida. Aquí en cualquier supermercado puedes encontrar muchísima variedad de botes de pickles, enteros, por mitades, por cuartos, aliñados de diferentes maneras, kosher, etc. 


También voy a echar de menos la simpatía de los dependientes en las tiendas, me explico, no me imagino cuando una vez allí, llegue a la caja del supermercado y la cajera me diga qué tal estoy, si he encontrado todo lo que necesitaba en su establecimiento y sobre todo que pase un buen día, son fórmulas que aquí utiliza todo el mundo y la verdad es que se agradecen bastante. 
Una de las cosas que desde luego no voy a echar nada de menos es el tema propinas en los restaurantes,  tener que sumar obligatoriamente entre un 15% y un 20 % a la cuenta es algo a lo que cuesta acostumbrarse, claro que también los camareros se esfuerzan bastante para que el servicio sea lo mejor posible y así ganarse el "tip".
Una de las vistas de las que más me voy a acordar cuando piense en este lugar es Library Walk, el pequeño paseo peatonal que hay desde York St hasta High St pasando entre los colleges, esa vista de la Harkness Tower es sin duda de las más emblemáticas de todo el Campus y por ello se ha convertido en una de mis preferidas. Aunque ya he puesto alguna foto de este precioso lugar, comparto alguna más.


Esta tarde, mientras dábamos un paseo por Chapel St antes de cenar, nos hemos fijado en una bicicleta bastante decorada que tenía un curioso cartel, no está nada mal avisar a posibles amigos de lo ajeno!!!, me ha parecido bastante gracioso.


Hemos cenado en el Temple Grill, y el pulled pork estaba buenísimo!!! Ya he copiado la receta de uno de los libros de cocina que Holy tenía en el apartamento para intentar prepararlo allí.


Have a good night!

lunes, 17 de agosto de 2015

Una nueva vista de Nueva York

Desde el pasado 29 de mayo puede tenerse una nueva vista de Nueva York desde el observatorio del One World Trade Center. Este gran rascacielos, que ha sustituido a las famosas Torres Gemelas, se ha convertido con sus 541 metros en el séptimo edificio más alto del mundo, desbancando nuevamente en la ciudad al Empire State, que tras la construcción del edificio de apartamentos 432 Park Avenue, se ha convertido en el tercero en altura. Este edificio de apartamentos es el más alto de la ciudad por la altura de su azotea, pero teniendo en cuenta toda la construcción, antena incluida, es sólo superado por el nuevo One World Trade Center, me puedo imaginar las vistas que van a tener los nuevos inquilinos que tengan la suerte de residir allí.
Han sido muchos años de reconstrucción de una zona que aún sigue en proceso de cambio, y que todavía, catorce años después, sigue estremeciendo a cualquiera que pasee por allí. Los americanos son buenos en muchas cosas, pero en hacer memoriales no les gana nadie, así las dos piscinas que ocupan el lugar donde estaban situadas las Torres Gemelas son el mejor ejemplo de ello.
Nosotros ya conocemos las vistas que se obtienen tanto del Empire State como del Top of the Rock, pero no queríamos marcharnos de Nueva York sin subir a su nuevo y flamante rascacielos, en un principio dudamos si merecería la pena o no, dado que el precio como todo en esta ciudad es bastante elevado, pero una vez arriba, las vistas hacen que merezca la pena cada dólar que pagas por acceder hasta allí. Es verdad que es muy diferente a los otros dos observatorios, en este caso no es exterior, la ciudad la observas a través de cristales y eso hace que pierda un poco de encanto, pues el ruido de Nueva York desde las alturas también es para disfrutarlo. Los reflejos de los cristales son un problema a la hora de hacer buenas fotografías, pero apoyando la cámara lo más posible a ellos, es posible hacerlas. Nosotros reservamos previamente la entrada a través de su página web y elegimos subir a las doce del medio día, cuando el sol está más alto y así evitar muchos de estos reflejos, creo que hicimos una buena elección, ya que habíamos visto atardecer desde el Empire State, una vista a plena luz del día también resulta espectacular.
Después de pasar por un recorrido guiado te diriges a los ascensores y en menos de lo que imaginas estás a más de 400 metros con Nueva York a tus pies.


sábado, 15 de agosto de 2015

Tic tac, Tic tac.....

Otra semana que termina, ufffff!!! Cómo se ha pasado el tiempo, ya sólo nos queda una semana en New Haven antes de comenzar una ruta por Nueva Inglaterra los últimos días de nuestra estancia en Estados Unidos. Parece que incluso en estos días se ha acelerado más el paso del tiempo, hace nada era viernes, y hoy otra vez, y ya pensando en cómo hacer las maletas, cómo meter todo lo nuevo en el mismo espacio, en fín, pensando en la vuelta. 
Es por eso que estos días estamos también aprovechando para hacer fotos a nuestros lugares preferidos y también para comer o cenar en alguno de los muchos restaurantes de la ciudad, en la mayoría por última vez, pues son bastantes a los que queremos ir antes de marcharnos, jejeje, es una de las cosas buenas de tener tanta variedad, que hemos probado muchos tipos de gastronomía, aunque tenemos nuestros preferidos y en otro momento haré una entrada dedicada a ellos.
Parece mentira que se llegue a perder la noción del tiempo, a veces, tenemos la sensación de llevar mucho más aquí, y seguramente sea porque te llegas a acostumbrar a todo. Una vez pasado el período de adaptación, en el que has dejado atrás aunque sea por un tiempo tu zona de confort, y que en nuestro caso se limitó a las primeras semanas, lo demás viene solo. Los primeros días todo te sorprende, todo es nuevo, luego ya forma parte de tu día a día, pero estoy segura de que con el paso del tiempo, cuando recordemos esta experiencia, volveremos a sentir lo mismo que los primeros días cuando llegamos a New Haven, una mezcla de ilusión y expectación a la que habrá que sumar también un poquito de nostalgia. Sin duda este blog será el que mejor pueda transportarnos nuevamente hasta aquí cuando queramos revivir estos momentos, y en parte por eso surgió.

Pongo algunas de las fotos de estos días!!


El Payne Whitney Gym quizás sea uno de los lugares que más voy a echar de menos, menudas instalaciones deportivas tienen en Yale! Ya me había acostumbrado a ir todas las mañanas a hacer un poco de deporte, incluso algunos días repetía por la tarde para ir con Diego, sin duda lo mejor para compensar las ricas hamburguesas que hacen por estas tierras jejejeje.





El Cross Camp, para nosotros el Sterling Green,  uno de los lugares donde más tiempo hemos pasado, sobre todo yo. Allí me he ido a pintar, a leer, a tumbarme en la hierba simplemente a observar, a hacer ejercicio, a estirar después de correr un poco. Allí nos hemos sentado a comernos nuestros helados, a descansar después de un largo paseo.... Por todo eso, será uno de los lugares que se nos vendrá antes a la mente cuando recordemos la experiencia.



El Old Campus, la parte más antigua y con más historia de la Universidad de Yale. Un lugar muy agradable donde sentarse a la sombra de sus numerosos árboles y observar la cantidad de edificios que forman parte de él. Aquí han tenido lugar las grandes celebraciones de la Universidad, conciertos y como no, la graduación anual, todo un acontecimiento para alumnos y para familiares. Es el hogar de los freshman, los alumnos de primer año, además cuenta con edificios de oficinas y otros de servicios religiosos como la Battel Chapel, la más grande de la Universidad.
En mi caso, uno de los edificios más importantes del Old Campus es la Art Gallery, en la que también he pasado bastante tiempo perdida entre sus salas.... La gran colección de arte Impresionista es de lo mejor del museo y todas las veces que he ido, he pasado por allí en busca de inspiración para futuras pinturas jejejeje, espero que sigan ampliando su maravillosa colección.


Y como cada viernes de verano por la tarde, el concierto de carrillón de la Harnkness Tower, otro de los emblemas de la Universidad. Hoy hemos asistido al último, no sólo porque nosotros ya nos vayamos, si no porque ya ha acabado el ciclo. Allí sentados en el césped del Branford College, hemos disfrutado de una hora de música muy agradable.


En los próximos días continuaré poniendo fotos de todos los lugares que han formado parte de nuestro día a día y también de todos los restaurantes a los que hemos ido, lo que hemos comido......

Y mañana a Nueva York, a disfrutar de una de las atracciones nuevas en la ciudad!!!!





viernes, 14 de agosto de 2015

Rainbow

Aún no he tenido la oportunidad de ver una aurora boreal, creo que debe ser de las cosas más impresionantes que puede ofrecernos la naturaleza, sé que el día que lo haga, porque estoy convencida de que en algún momento viajaré a algún lugar donde pueda admirarlas, me emocionaré, porque según dicen todos los que han tenido la suerte de verlas, es algo que te deja sin palabras.

Ayer en New Haven ocurrió otro fenómeno más frecuente pero que a mí me sigue sorprendiendo cada vez que lo veo,  llovió, y tras la lluvia salió el sol dando paso a un precioso arcoiris que todo el mundo quería fotografiar, desde luego que merece la pena aguantar un rato de lluvia para ver cosas tan bonitas. Yo estaba esperando a Diego, pues con el chaparrón que había caído, habíamos cambiado un poco los planes y de repente, miro hacia arriba y allí estaba con todo su esplendor, no puedo evitar cada vez que veo uno contar sus colores de la forma en la que lo aprendimos todos, rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, añil y violeta!!!!!  y en éste estaban cada uno de esos siete colores. Ya lo decía Charlie Chaplin "Nunca encontrarás un arcoiris si estás mirando hacia abajo". Estuve un gran rato disfrutando de esa vista, hasta que poco a poco se fue haciendo cada vez más tenue y terminó por desaparecer.



La tarde se quedó preciosa, con esa luz que llaman mágica y que ilumina todo de una forma especial, así que nos compramos un helado en nuestra heladería preferida y nos fuimos a "nuestro" banco a disfrutar de él. Allí empezamos a recordar desde el día que llegamos a New Haven todas las cosas que habíamos hecho en estos cinco meses, los helados que nos hemos comido, porque la verdad es que han sido unos cuantos, jejeje, pero es que los helados de Ashley están más que buenos, no todos los días tienen los mismos sabores, los van variando en una gran pizarra, aunque algunos son fijos en su carta, como por ejemplo uno de mis preferidos, el chocolate chocolate chip o el preferido de Diego, el butter pecan, aunque el de Oreo también está ganando posiciones rápidamente......

Sobre todo hablamos de  lo especial que estaba siendo esta experiencia en todos los sentidos., no sólo en el laboral, para Diego en este caso, si no también ha nivel personal. Pasamos un buen rato sentados allí, en el Cross Camp, frente a la Sterling Library, con una de las vistas del campus que a mí más me gustan.



Y allí estuvimos hasta que se fue el sol!!!

miércoles, 12 de agosto de 2015

El casi otoño

Parece mentira que el tiempo pase tan deprisa, ya hace casi cinco meses que llegamos a New Haven. Recuerdo que el día que llegamos también llovía, dejamos las cosas en el hotel en el que nos alojamos la primera semana y salimos a dar un paseo por la ciudad, aún tuvimos la oportunidad de pisar restos de nieve que quedaban de la última gran nevada, pues según nos han contado, este invierno pasado ha sido especialmente duro por aquí. Poco a poco vimos como la primavera quería llegar y como, casi de un día para otro, empezaron a salir flores por todas partes, fue el momento en el que más bonito estaba el campus de Yale y toda la ciudad. 
Después de todo eso, hoy he tenido la sensación de "casi otoño", sí, el día ha amanecido lluvioso, bastante fresco y muy oscuro, no era una tormenta de verano, ha estado lloviendo casi todo el día. Aún así he salido a dar un paseo después de comer y la sensación  seguía siendo la misma, incluso he tenido que ponerme una camiseta de manga larga, el ambiente en el campus ya es diferente, los alumnos de este curso empiezan a llegar, ya no están los de los campamentos de verano. Los tablones que hay por el campus se llenan de anuncios de alquileres para este nuevo curso, en las tiendas ya está la ropa de nueva temporada, las nuevas agendas,  las botas de lluvia...., todo parece indicar que aquí ya se ha acabado el verano, cuando allí en España algunos acaban de comenzar sus vacaciones e incluso otros ni siquiera las han disfrutado aún. 
Esta tarde he dado un paseo "fotográfico" muy agradable, me gusta el ambiente que se queda cuando llueve, quizás tenga que ver con que el otoño es mi estación preferida, incluso aquí algunos árboles empiezan a tomar otros tonos diferentes al verde, aunque muy, muy despacio, aún queda tiempo para que luzcan en sus mejores colores otoñales. 
El otoño en Nueva Inglaterra es espectacular, las imágenes que hemos visto dan fe de ello, aunque nosotros no vamos a vivir ese momento, aunque se agradece ese pequeño adelanto del "casi otoño" que vamos a disfrutar hasta nuestra vuelta. 










Incluso me ha vuelto a apetecer tomar un té Chai Latte calentito, así que para hacer un poco de tiempo hasta que saliese Diego de la universidad, me he ido al Starbucks y allí me he sentado en una de las mesas junto a los grandes ventanales que dan a Chapel St, con mi vaso de té y mi libro Un otoño romano, de Javier Reverte, el tiempo se me ha pasado volando.





martes, 11 de agosto de 2015

Marrakech

Marrakech era de esas ciudades que tenía idealizadas, de las que siempre había querido visitar, así que, aprovechando un viernes de septiembre festivo en nuestra localidad, en 2011 nos fuimos Diego y yo a pasar un fin de semana largo a esta ciudad.
Llegamos muy pronto al aeropuerto de Marrakech Menara, tan pronto que cuando llegamos a nuestro riad, los propietarios aún dormían. Para nuestra estancia en Marrakech elegimos el Riad Aguaviva, uno de los mejores de la Medina, un oasis dentro del caos. Enseguida nos recibieron, nos llevaron a nuestra habitación y se ofrecieron para acompañarnos en nuestra primera toma de contacto con la ciudad, sin duda los propietarios del Riad Aguaviva son de lo mejor que nos encontramos allí, hicieron que nuestra estancia fuese mucho más fácil, nos recomendaron lugares donde comer, y nos advirtieron de lo que nos íbamos a encontrar en las laberínticas calles de la ciudad.










Tras acomodarnos salimos a recorrer la ciudad, el primer lugar al que nos dirigimos fue a la famosa plaza Jemaa el Fna, lugar de encuentro de locales y turistas, vendedores todo tipo de objetos, aguadores, sacamuelas, encantadores de serpientes....., en fín, un lugar donde pararse a observar todo lo que acontece a tu alrededor. Por ser una cultura diferente, a primera vista todo llama la atención, quieres observar todo, pero enseguida te das cuenta de que los turistas son fuente de ingresos para los que allí se encuentran, tendrás que tener cuidado a donde diriges tu cámara de fotos para evitar encuentros desagradables con algunos habitantes de la Plaza. Era muy temprano y la plaza estaba aún casi desierta, estaban montando los típicos puestos de zumo de naranja "recién exprimido", digo lo de recién exprimido porque con las temperaturas que hace allí, las naranjas casi a pleno sol y que de repente te den un zumo fresquito, no me cuadra mucho a pesar que que le indiques al vendedor que lo quieres recién exprimido. Al menos el que tomamos nosotros estaba muy bueno y nos sentó fenomenal.


En un local al lado de la Plaza nos tomamos nuestro primer té moruno junto con algún dulce típico marroquí.



El Palacio Bahía fue de los primeros lugares que visitamos, fue una primera toma de contacto con la impresionante arquitectura que domina la ciudad. Como muchos de los palacios de este estilo, tiene un gran patio central con una fuente y alrededor habitaciones ricamente decoradas en estilo islámico.










Otro de los Palacios que visitamos fue el de Badi, o mejor dicho lo que queda de él. Nada más traspasar sus muros puedes darte cuenta del gran parecido que guarda con la Alhambra de Granada, sobre todo por ese color rojizo de sus muros.








Cerca de la Plaza Jemaa el Fna se encuentra uno de los monumentos más representativos de la ciudad de Marrakech,  la mezquita de la Kutubía, su alminar vuelve a recordarnos un monumento de ese estilo en España, la Giralda de Sevilla. Con casi 70 metros de altura, el alminar de la Kutubía es el edificio más alto de la ciudad.


Antes de buscar un sitio para comer, pasamos nuevamente por la Plaza Jemaa el Fna que en ese momento del día estaba en plena actividad.





Salimos de la plaza y nos perdemos un poco por la Medina observando el ir y venir de sus gentes y también  de sus animales, los cuales son parte fundamental en las tareas del día a día. 








Para comer elegimos el restaurante Dar Moha, un lugar encantador, tranquilo, con un gran patio interior donde degustar alguna de las delicias de la comida marroquí. Lo recomiendo totalmente porque fue uno de los que más nos gustaron de toda la ciudad. Recuerdo que no había mucha gente, quizás porque se nos había hecho un poco tarde, nos sentaron en una mesa al lado del estanque, el ruido del agua y el suculento menú lo convirtieron en un momento idílico.


Como habíamos madrugado muchísimo, el cansancio era más que evidente, así que decidimos volver al hotel a descansar un rato para después salir y seguir descubriendo la ciudad. 
No queríamos perdernos el espectáculo de la Plaza Jemaa el Fna al anochecer, así que llegamos con tiempo, dimos un paseo y subimos a la terraza de uno de sus famosos cafés desde el que observamos no sólo un bello atardecer, si no la transformación del lugar. Poco a poco van desapareciendo los puestos de zumos, los encantadores de serpientes y el resto de cosas que encuentras a la luz del día para dar paso a los puestos de comida que se montan cada tarde en la plaza. Es impresionante la rapidez con la que se va transformando, el atardecer deja paso a la noche y con ella se encienden las luces de los puestos que se mezclan con el humo de las parrillas, es un ambiente único, digno de ver desde luego, pero desde allí arriba, pues una vez que bajas a la plaza y caminas entre los puestos, el espectáculo no es muy agradable que digamos, o al menos eso nos pareció a nosotros a los que no nos parecía nada suculento comer una cabeza de cabra asada.
















Nosotros fuimos a cenar a un restaurante que nos recomendaron en el Riad Aguaviva, donde nos comimos un mechoui,  típico plato de cordero con verduras.



Nuestro segundo día en Marrakech comenzó con la visita a la Madraza de Ben Youssef, fundada en el siglo XIV y era una de las principales escuelas coránicas. Fue de los monumentos que más me gustaron de la ciudad, y también en este caso guarda gran parecido con alguno de los patios de la Alhambra de Granada. Tiene un gran patio central con un estanque al que se asoman las habitaciones de los que allí se alojaban con la intención de aprender verso a verso el texto del Corán.







Enfrente de la Madraza de Ben Youssef se encuentra la Qoubba Almorávide de Marrrakech que se utilizaba para las abluciones antes de ir a la mezquita de la que formaba parte y que hoy ha desparecido,  es la única construcción de este estilo que queda en pie en la ciudad.


Nos adentramos en los laberínticos zocos, lugares para comprar todo tipo de mercancía y sobre todo lugares donde armarse de paciencia para aguantar a los pesados vendedores. Aquí es donde el arte del regateo se pone en juego, y en nuestro caso reconozco que nos vencen rápido, no estamos muy duchos  en este arte y además no nos gusta entrar en el juego, siempre nos queda la sensación de engaño por parte del experto. Aún así merece la pena pasear entre los puestos y disfrutar del colorido de todo lo que allí se expone, pero en ese tipo de mercados nunca sabes cuál es un precio razonable para las cosas y eso es algo que por lo menos a mí me desconcierta bastante.



Uno de los zocos que más nos gustó fue el de las especias, los montones de curry, canela, hierbas aromáticas y otras delicias desprendían un olor muy agradable que inundaba todo.










Atravesando este zoco se llega a la conocida Plaza de las Especias, mucho más tranquila que la Jemaa el Fna y con un encanto especial, quizás fue de los lugares donde más tranquilos pudimos disfrutar del ambiente de la ciudad. Nos sentamos a comer en el Café des Épices (Café de las Especias), recomendado en muchos lugares de viajes y subimos a  su terraza para tener una mejor vista de la plaza. 











Para desconectar un poco de la caótica Medina, nos fuimos a visitar algo totalmente diferente pero que también se encuentra en Marrakech, se trata de los jardines de Majorelle, un gran jardín botánico diseñado cuando la ciudad aún formaba parte del protectorado francés. Es un lugar muy agradable para pasear y disfrutar de la vegetación que constrasta con el color azul majorelle con el que están pintadas las construcciones que hay en su interior. 






Para terminar la jornada nos fuimos al Hammam Le Bain Bleu,  donde nos dieron un baño calientecon masaje exfoliante con jabón negro que, además de relajarnos con su aroma, nos dejó una piel maravillosa. Sin duda es uno de los mejores recuerdos que tenemos de Marrakech.


Del tercer día en Marrakech sólo disponíamos de la mañana antes de marcharnos al aeropuerto, así que decidimos visitar el zoco de los tintoreros, donde en un momento y casi sin darme cuenta, me ví envuelta en un paño azul como si me dispusiera a salir en una caravana hacia el mismísimo Sáhara. El empleado de la tienda fue muy amable y nos vimos casi en la obligación de comprarle un pañuelo, el cual me juró y perjuró que no iba a desteñir porque todo estaba hecho con tintes naturales, menos mal que no lo metí en la lavadora junto con el resto de la ropa. Creo que aún cada vez que se moja sigue soltando tinte verde....... En fin, él quería vender su producto a toda costa y tenía que utilizar todas sus armas y además lo hizo muy bien,  menos mal que por lo menos fue bastante barato.



Antes de volver a por nuestra maleta para marcharnos al aeropuerto, comimos en un precioso riad que había sido restaurado con mucho gusto. 



En el Riad Aguaviva nos despedimos de sus propietarios,  ellos son españoles que viven en el propio riad y reconocían que de vez en cuando necesitan volver a España y escaparse de allí, de ese caos que es la Medina, de tener contacto con otras personas, otra cultura, porque en ocasiones puede llegar a agobiar.

Dejamos atrás Marrakech con una sensación un tanto agridulce, nos llevábamos un montón de imágenes preciosas de toda la ciudad,  habíamos disfrutado a nuestra manera de su ambiente, su rica gastronomía, habíamos descubierto esa luz mágica al atardecer cuando el color rojizo de las murallas parece encenderse aún más, pero no habíamos conseguido una de las cosas más importantes cuando viajas, no habíamos conectado con la propia ciudad ni con sus gentes.