martes, 28 de julio de 2015

Hammonasset Beach State Park

El domingo amaneció bastante nublado y con un tremendo olor a humo que entraba por todas las ventanas del apartamento, del interior no era y a las 7 de la mañana no era hora de hacer ninguna barbacoa, así que nos asomamos por una de las ventanas del dormitorio y vimos que en la base de uno de los árboles de la calle salía bastante humo, aunque no se apreciaban llamas por el momento. Por un momento dudamos si bajar a apagarlo nosotros mismos, pero Diego llamó a la policía del Campus que en menos de un minuto estaban allí, el propio policía llamó a los bomberos, que afortunadamente llegaron sin hacer mucho ruido, y en el siguiente minuto ya lo estaban apagando. Eso es eficacia, el árbol no sufrió ningún daño y enseguida desapareció el olor a humo.








A pesar del tiempo nosotros no cambiamos nuestros planes y decidimos ir a pasar un rato a la playa, concretamente a Hammonasset Beach State Park, un parque estatal enorme abierto al público desde 1920, cerrado únicamente durante la Segunda Guerra Mundial que fue utilizado como una reserva del ejército. Tiene varios puntos de interés, nosotros decidimos ir a Meigs Point, uno de los sitios más bonitos y más tranquilos.
Antes de llegar a la playa paramos en el encantador pueblo costero de Guilford y dimos una vuelta por el Green, es un lugar muy bonito y sobre todo bastante cuidado, incluso encontramos en las aceras pequeños huertos ecológicos. Era muy temprano y había poca actividad, tan sólo un grupo de aficionados a los coches antiguos que iniciaban una ruta.










Nos acercamos también a su pequeño puerto, pasando por una zona residencial con unas casas impresionantes, enormes, con unos jardines espectaculares, me encantan las casas de madera blanca, aunque también reconozco la gran labor de  mantenimiento que llevan para que luzcan tan bonitas.





Como el día no mejoraba mucho, decidimos ir primero a hacer unas compras y a comer antes de entrar en el parque donde se encuentran las playas.
Después de comer cogimos la carretera  número 1 que bordea toda la costa y ahora sí entramos en Hammonasset Beach.



Por momentos el sol hizo acto de presencia, y agradecimos que no hiciese mucho calor para poder dormir una agradable siesta en la arena, ahora eso sí, el agua solamente nos tocó los pies, está congelada!!!! Mucho calor debo estar pasando para darme un baño allí, soy más de aguas un poquito más cálidas.
Después de dar un paseo hasta el rompeolas de piedra, nos quedamos para ver el atardecer y mereció la pena, aunque estamos en la costa este y el sol evidentemente no se esconde en el agua, los colores que se dan en esos momentos son espectaculares sea el atardecer donde sea.








De vuelta, paramos en un supermercado y compramos algo de cena para hacer un pequeño picnic en el encantador puerto de Madison, no era el mejor restaurante, pero sí el sitio más romántico que encontramos para comernos un panecillo de carne de cangrejo.


Ya estoy deseando que llegue el día de iniciar nuestra ruta por Nueva Inglaterra, seguros que vamos a ver paisajes espectaculares!!!

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