jueves, 30 de julio de 2015

Tikkaway Fresh Indian Grill

En esta estancia en Estados Unidos y aprovechando que New Haven es una ciudad conocida por la gran cantidad de restaurantes que tiene, estamos descubriendo gastronomía de gran parte del mundo sin tener que desplazarnos mucho. En general tanto a Diego como a mí, nos gusta probar diferentes platos, sólo con una objeción, que no sean especialmente picantes. 
Cuando llegamos al apartamento, Hal, el que nos lo ha alquilado a nosotros, nos hizo algunas recomendaciones de lugares para ir a cenar en la ciudad, algún japonés, mexicano, Shake Shack para comer hamburguesas, pero uno lo destacó por encima de todos indicando que era su preferido, se trata del Tikkaway, un restaurante indio, y hoy por fin hemos decidido ir a cenar allí. El local no es muy grande, y según nos explicaba el dueño, viendo que no teníamos mucha idea de como funcionaba el sistema, lo importante en este tipo de restaurantes de comida internacional es que tú veas la comida que te vas a comer, hay vitrinas donde están los ingredientes que tú mismo eliges para elaborar tu plato. Ya en otra ocasión fuimos a otro indio de la ciudad y le damos toda la razón, la carta era tan extensa y tan desconocida para nosotros que no teníamos ni idea de lo que queríamos, así que optamos por el método infalible, te fijas en las mesas que tienes alrededor y le indicas al camarero que quieres "uno como ese", nunca falla. Pero hoy ha sido mucho más fácil, después de una clara explicación de los ingredientes y de probar alguna de las salsas que puedes añadir a tu plato, sólo nos hemos atrevido a probar las que no eran picantes, nos hemos decidido, Diego por un plato de arroz con pollo, verduras y salsa Masala y yo por un plato de arroz con cordero y ternera ,verduras y también salsa Masala, que es una de las más típicas y a mi parecer más ricas, con el punto justo de picante para que puedas disfrutar de tu cena. 
No sé cómo en la India, o aquí en este país, aguantarán las salsas  que ellos denominan verdaderamente picantes, será cuestión de acostumbrar el paladar, porque según nos contaba Iván, el compañero de Diego que estuvo viviendo tres años en Denver, Colorado, cuando él llegó casi no toleraba el picante, y poco a poco se fue acostumbrando a ello, hasta que empezó a gustarle. Aquí en Estados Unidos son también bastante amigos de las salsas picantes, todavía recuerdo el día que fuimos con mi hermana y con mi amiga Gloria a cenar al Buffalo Wild Wings durante su visita, pedimos una ración de alitas y se nos saltaron las lágrimas nada más ponerlas sobre la mesa!!!! Menos mal que nos las cambiaron porque no había quien se arrimase una a la boca.
Los platos del Tikkaway nos han encantado y sin duda volveremos antes de marcharnos. En una de las paredes del local, tienen pegados muchísimos pos-it con opiniones de la gente que pasa por allí, alguno era realmente gracioso aludiendo a la digestión que tendría esa noche..... (En el plato puedes añadir garbanzos como guarnición). Nosotros también hemos dejado nuestro mensaje.



martes, 28 de julio de 2015

Hammonasset Beach State Park

El domingo amaneció bastante nublado y con un tremendo olor a humo que entraba por todas las ventanas del apartamento, del interior no era y a las 7 de la mañana no era hora de hacer ninguna barbacoa, así que nos asomamos por una de las ventanas del dormitorio y vimos que en la base de uno de los árboles de la calle salía bastante humo, aunque no se apreciaban llamas por el momento. Por un momento dudamos si bajar a apagarlo nosotros mismos, pero Diego llamó a la policía del Campus que en menos de un minuto estaban allí, el propio policía llamó a los bomberos, que afortunadamente llegaron sin hacer mucho ruido, y en el siguiente minuto ya lo estaban apagando. Eso es eficacia, el árbol no sufrió ningún daño y enseguida desapareció el olor a humo.








A pesar del tiempo nosotros no cambiamos nuestros planes y decidimos ir a pasar un rato a la playa, concretamente a Hammonasset Beach State Park, un parque estatal enorme abierto al público desde 1920, cerrado únicamente durante la Segunda Guerra Mundial que fue utilizado como una reserva del ejército. Tiene varios puntos de interés, nosotros decidimos ir a Meigs Point, uno de los sitios más bonitos y más tranquilos.
Antes de llegar a la playa paramos en el encantador pueblo costero de Guilford y dimos una vuelta por el Green, es un lugar muy bonito y sobre todo bastante cuidado, incluso encontramos en las aceras pequeños huertos ecológicos. Era muy temprano y había poca actividad, tan sólo un grupo de aficionados a los coches antiguos que iniciaban una ruta.










Nos acercamos también a su pequeño puerto, pasando por una zona residencial con unas casas impresionantes, enormes, con unos jardines espectaculares, me encantan las casas de madera blanca, aunque también reconozco la gran labor de  mantenimiento que llevan para que luzcan tan bonitas.





Como el día no mejoraba mucho, decidimos ir primero a hacer unas compras y a comer antes de entrar en el parque donde se encuentran las playas.
Después de comer cogimos la carretera  número 1 que bordea toda la costa y ahora sí entramos en Hammonasset Beach.



Por momentos el sol hizo acto de presencia, y agradecimos que no hiciese mucho calor para poder dormir una agradable siesta en la arena, ahora eso sí, el agua solamente nos tocó los pies, está congelada!!!! Mucho calor debo estar pasando para darme un baño allí, soy más de aguas un poquito más cálidas.
Después de dar un paseo hasta el rompeolas de piedra, nos quedamos para ver el atardecer y mereció la pena, aunque estamos en la costa este y el sol evidentemente no se esconde en el agua, los colores que se dan en esos momentos son espectaculares sea el atardecer donde sea.








De vuelta, paramos en un supermercado y compramos algo de cena para hacer un pequeño picnic en el encantador puerto de Madison, no era el mejor restaurante, pero sí el sitio más romántico que encontramos para comernos un panecillo de carne de cangrejo.


Ya estoy deseando que llegue el día de iniciar nuestra ruta por Nueva Inglaterra, seguros que vamos a ver paisajes espectaculares!!!

lunes, 27 de julio de 2015

Un paseo por Connecticut: En busca del arte

El sábado fue día de excursión, queríamos descubrir alguno de los lugares de Connecticut más recomendados y la verdad es que no nos defraudaron, es más, superaron nuestras expectativas. A primera hora de la mañana recogimos nuestro coche de alquiler y pusimos rumbo a Old Lyme, un pueblo situado en la costa de este estado y en el que casualmente se estaba celebrando el Midsummer Festival 2015, en el que había exposiciones, puestos de comida, talleres, venta de obras de arte, etc. Old Lyme es un lugar encantador, lleno de preciosas casas de madera, con una importante escuela de arte y sobre todo, Old Lyme me interesaba porque es la "Casa" del Impresionismo Americano. Allí está el Florence Griswold Museum, ubicado en una enorme casa en la cual convivieron y se reunían artistas pertenecientes a este movimiento. El impresionismo americano es un movimiento que comenzó a finales del siglo XIX y principios del XX inspirado por el impresionismo francés. 



La casa es preciosa por dentro y por fuera. En la plata de abajo se pueden visitar varias estancias, hay pinturas por todas partes, incluso en el comedor, las paredes de madera están pintadas, al igual que los cuarterones de las puertas, algo realmente espectacular. Se conservan muchos detalles de los artistas que durante años vivieron allí y hay personas, amantes del arte, que se ofrecen a contarte parte de las historias que tuvieron lugar entre esas paredes.


La planta segunda de la casa es donde se encuentra el museo propiamente dicho, varias habitaciones en las que se puede disfrutar de las mejores obras del estilo impresionista americano.


En el recinto del propio Florence Griswold Museum había otras actividades relacionadas con el Midsummer Festival, entre ellas una muestra de perros de diferentes categorías, un espectáculo bastante gracioso en el que los dueños de los perros demostraban al resto de espectadores las cualidades perrunas de su mascota.



Dentro del patio del museo había instalado un Farmer's Market, reconozco que me encantan estos mercados, me puedo pasear una y mil veces entre sus puestos fotografiando detalles que me encantan, como por ejemplo el colorido de los productos que se venden allí. Siempre aprovechamos para degustar algún producto casero en forma de bollito, la gente lo hace con tanto amor que están deliciosos.


También el museo tiene un precioso jardín lleno de flores de todo tipo, no me extraña que los pintores se encontraran tan bien allí, desde luego inspiración no les faltaba.


Seguimos visitando el pueblecito, básicamente su calle principal, Lyme St, donde se encuentran la mayor parte de sus atractivos. Nuestra siguiente parada será en Lyme Academy College of Fine Arts, un centro de arte muy importante en la zona y con unos talleres impresionantes. 







En la misma calle encontramos un café, de esos que tienes que pasar a mirar porque ya desde el exterior te llama la atención, ¡Qué monería!, me encanta que la gente cuide tanto los detalles de sus establecimientos.


Justo enfrente del café se encontraba la estación de bomberos de Old Lyme, los cuales estaban haciendo perritos calientes, así que tras unas fotos entre los impolutos camiones de bomberos, nos comimos uno sentados en el interior de la estación.




Es muy común en las ciudades y pueblos de Estados Unidos, encontrar las Historical Society, lo suelen componer un grupo de personas interesadas por la conservación de las tradiciones y cultura del lugar, tienen un edificio donde reunirse y realizar las actividades pertinentes. En este caso la Old Lyme Historical Society, también colaboraba con el Festival y abría sus puertas para que todos los visitantes pudiésemos disfrutar por un momento de su lugar de encuentro. 



Muy cerca se encontraba una muestra de arte de diferentes artistas de la ciudad y de los alrededores. Madre mía qué concentración de arte!!! La verdad es que el nivel era buenísimo y los precios de las obras de arte elevadísimos, jejeje. Al menos, disfruté muchísimo viendo con detalle las obras que se exponían y hablando con alguno de los pintores de la muestra. La mayor parte de ellos era gente mayor, me da la sensación de que Old Lyme es para muchos artistas un lugar de retiro, y no me extraña, pues es un lugar precioso y lleno de rincones encantadores.







Me hubiera quedado en Old Lyme viendo una y otra vez todos los lugares donde se exponían obras, pero debíamos continuar para ver algún pueblecito más de la ruta que habíamos organizado, así que desde allí nos fuimos a Essex. Se trata de otro pequeño pueblo del estado de Connecticut en el que su principal atractivo es un tren de vapor que recorre durante una hora una antigua vía que transcurre cerca de la orilla del Connecticut River. Justo cuando llegamos al pueblo se marchaba en uno de sus viajes!!


Dimos una vuelta por el pueblo por la calle principal del pueblo y nos acercamos hasta un parque al lado del río. Un sitio tranquilo donde sentarnos a descansar.




Essex, al igual que Old Lyme, es un lugar de residencia de personas con alto poder adquisitivo, sólo hay que darse una vuelta por el pueblo y ver sus impresionantes casas, galerías de arte, joyerías, inmobiliarias de lujo, vehículos.... 
Como muchas localidades del estado de Connecticut, también tiene puerto, en el que se encuentra el museo del River Connecticut, el cual juega un papel importante en la recolección de manuscritos, libros, arte y objetos relacionados con el río, organiza exposiciones para que tanto visitantes como locales, puedan disfrutarlo.
Justo al lado del museo, en una gran pradera, un grupo de personas estaba jugando al croquet, un deporte que antiguamente servía de pasatiempo a la nobleza y del cual se dice que dio origen al billar. 


Nuestro siguiente destino es Chester, otro pueblecito muy parecido a los dos anteriores. En este caso entramos en una galería de arte y una señora ya entrada en años nos hace de anfitriona. Es mitad francesa mitad americana y es una de las artistas que expone en la galería. Comenzamos a hablar sobre pintura y a Diego se le ocurre decir que yo también pintaba, la señora entusiasmada me empieza a preguntar por la técnica que más me gusta y, porque en un mes regresamos a España, que si no ya me veía con una exposición propia en esa galería, jejeje.




La siguiente parada de nuestra ruta es de esas cosas feas que los humanos caprichosos con dinero son capaces de hacer, un castillo "medieval" como residencia, el Gillette Castle. Se encuentra en East Haddam y fue construido en 1919 por el excéntrico actor William Gillette, quien hizo su fortuna en el papel de Sherlock Holmes. Se encuentra en un parque estatal y aunque la construcción no merece mucho la pena, las vistas desde sus terrazas sí.







Vemos atardecer desde un parque de la localidad en la que se encuentra el castillo, con vistas al East Haddam Bridge y a la Goodspeed Opera House, un precioso edificio de 1876, época en la cual se convirtió en  parada obligatoria para los neoyorquinos en sus circuitos de verano.




No podíamos terminar el día de una forma mejor, cenando en un restaurante típico americano, el Texas Roadhouse, donde nos atrevimos con un trozo de carne que elegimos nosotros mismos para que lo preparasen a la parrilla, realmente espectacular, tierno y con un sabor increíble. Nos dejamos llevar por la vista y elegimos una porción considerable de ribeye no podíamos haber elegido mejor!!!!


El domingo también fue día de excursión, pero eso será en la siguiente entrada.