domingo, 21 de junio de 2015

Mississippi and bye, bye NoLa

El viernes era el último día completo en NoLa, llamada así por New Orleans, Louisiana, el estado en el que se encuentra. 

Ya no tenía desayuno como "companion" de la Conferencia, así que desayuné en el starbucks del hotel, un café con leche y una porción de bizcocho de plátano y nueces, no es el primero que me como de esta franquicia, y es que está muy bueno!!! Siempre que pido en algún café, cuanto me preguntan el nombre para preparlo, prefiero decir sólo Maria, pues para ellos el nombre de Maria Ángeles les resulta bastante complicado, jejeje, aunque a todos les gusta!



Me pongo en marcha hacia el barrio francés, quiero fijarme en detalles y buscar algunos sitios que no he visto aún en estos días. 

En San Peter St, casi esquina con Bourbon St, se encuentra el Preservation Hall, un antiguo local donde se siguen celebrando conciertos de jazz desde los años 60, a estas horas de la mañana está cerrado, pero sólo con ver la puerta, puedes hacerte una día del carácter que tiene el lugar, un sitio con solera como suele decirse.






En en 739 de Bourbon St se encuentra una tienda llamada “Marie Laveau's House of Vodoo”, un lugar dedicado única y exclusivamente a la venta de objetos relacionados con el vodoo. Nada más pasar a la tienda ya da un poco de miedito, un altar con una fotografía de la Reina del Vodoo, Marie Laveau, y cientos de objetos que la gente ha ido depositando junto a ella, dinero, rosarios, estampas, fotos, etc…. todo con una capa de polvo que lo hace aún un poco más siniestro si cabe. La dependienta no podía ser más adecuada para ese lugar, con un aspecto siniestro colocada tras un pequeño mostrador lleno de muñecos de vodoo, cruces, etc, observo un poco y enseguida me voy, la verdad es que no tengo ningún interés en hacerme con un souvenir de la tienda. 




En Estados Unidos, los camiones son bastante más bonitos que lo que nosotros estamos acostumbrados a ver por Europa, sobre todo sus cabinas, alguna de ellas enormes, donde seguro llevan su propia casa para hacer rutas largas a lo largo del país. Como no podía ser de otra manera, uno de los más típicos, el camión de la Coca Cola.


Hay algo del estado de Luisiana que todos conocemos, se trata de la salsa Tabasco, esa que nosotros utilizamos para poner sobre nuestras patatas ali oli!!! Aunque fue inventada en México, se trata de un producto estadounidense elaborado por la Mclhenny Company, que produce toda la salsa Tabasco vendida en el mundo en su sede situada en Avery Island, en el estado de Luisiana. 



Hay diferentes variedades de la salsa Tabasco, algunas muy, muy picantes
El calor empieza a ser bastante insoportable, así que decido entrar un rato a la catedral de St Louis, una de las más antiguas del país. Allí se está fresco y sentada en uno de sus bancos, es más fácil admirar su interior.

                




Toca ponerse nuevamente en marcha, así que sigo paseando entre las calles del French Quarter disfrutando de los encantadores rincones que ofrece, los carteles de sus tiendas, sus preciosos balcones, sus gentes....













Vuelvo a Royal St donde visito una de las tiendas más famosas de la ciudad, se trata de la galería de Jamie Hayes, la cual se encuentra en el número 1 en TripAdvisor en cuanto a tiendas a visitar en New Orleans. Es un sitio lleno de cosas bonitas, con mucho color, cuadros con imágenes muy graciosas, camisetas, láminas, bolsas de tela, etc.






          

New Orleans es una ciudad muy animada donde puedes encontrarte personajes de todo tipo, pertenecientes a todos los grupos de la sociedad. Una de las cosas que más me gusta en las ciudades que visito, es observar eso, sus gentes.












Avanzando por la misma Royal St me encuentro con un grupo de músicos frente al cual hay bastante gente, buena señal, así que me paro a escuchar durante un buen rato disfrutando de su música. 



                                          


                                          

Casi sin darme cuenta ha llegado la hora de volver al hotel, allí he quedado con Diego y con los demás para ir al crucero que tenemos reservado por el Mississippi. Así que me dirijo a Canal St para coger el tranvía que me deja en la misma puerta del hotel.




Salimos del hotel y por suerte cogemos el tranvía que nos deja en el acuario de la ciudad, bastante cerca del lugar desde el cual sale nuestro barco, el Natchez, uno de los pocos barcos de vapor que siguen surcando las aguas del Mississippi. Curiosamente, al lado del puesto donde canjeamos nuestra reserva, se encuentra el personaje que he visto por la mañana en el French Quarter, con su traje blanco y su sombrero de copa sorprendiendo a  todos los turistas.








 Nos ponemos en la fila para embarcar mientras escuchamos el curioso órgano de vapor. Hemos reservado crucero con lunch, así que lo primero que hacemos nada más embarcar es ir a buscar la comida. La comida no está mal, puedes servirte arroz, pescado frito, ensalada de pasta, puré de patata y de postre una especie de puding bastante rico. 


Después de comer en la sala con aire acondicionado, nos salimos a la cubierta del barco a disfrutar de las vistas al río y, sobre todo, del barco de vapor. Diego y su compañero Iván fueron a visitar la sala de máquinas.  el Natchez es uno de los últimos tres barcos de vapor que siguen circulando por el Mississippi, un río con bastante tráfico según hemos podido observar en nuestro recorrido. Aunque fue construido sólo hace 40 años, es una réplica fiel de los viejos barcos de vapor que surcaban el río, una de las cosas más características de estos barcos, es la enorme rueda que los impulsa. En el recorrido se pasa por la refinería de azúcar Domino, una de las más grandes del país.
El trayecto dura dos horas que se pasan enseguida, lo hemos disfrutado mucho!!!


















La foto de grupo a la entrada del barco
Cuando bajamos del barco vamos al French Market a comprar un recuerdo de la ciudad y enseguida nos vamos a la piscina del hotel, la verdad es que no hay quién esté a esas horas caminando por la calle. Es nuestro último día en el Hyatt Regency y aprovechamos la piscina hasta bien tarde.



Para cenar vamos a un restaurante en el que ya habíamos estado y nos gustó bastante “Tableau” es un sitio muy tranquilo y con buena música ambiente. Esta vez pido un plato criollo con ostras y gambas en salsa acompañado con arroz blanco, el Creole Courtbouillon, Diego un  Les Petit Filet Mignon & Frites que estaba para chuparse los dedos.






Como era nuestra última noche, decidimos buscar un lugar donde poder estar sentados tomando algo y escuchando jazz, el Preservation of Jazz es el mejor sitio para ello, o al menos en la zona en la que nos encontrábamos.  El cantante del grupo, que además era el que tocaba la trompeta, interaccionaba bastante con el público y justo a nuestro lado había una mesa de mujeres celebrando el 50 cumpleaños de una de ellas a la que le tocaron el cumpleaños feliz con saxo y trompeta que sonó de maravilla. Las americanas cuando beben se desmelenan bastante y pierden el sentido del ridículo, bueno la verdad es que no sé si realmente lo tienen. La verdad es que entre unas cosas y otras pasamos un rato muy agradable.


Bourbon St 









Tocaba despedirse de los compañeros del IES, alguno se quedaba hasta el domingo y otros salían en otro vuelo con destino Madrid. La semana se ha pasado volando y hemos disfrutado mucho de New Orleans y de la compañía que hemos tenido estos días, gracias Elisa, Laura, Iván y Alejandro por tan buenos ratitos y también a Nacho y Antonio aunque con ellos he compartido menos tiempo estos días.

Bye New Orleans!!!

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